MARXISMO Y
REVISIONISMO
José Sotomayor Pérez
ÍNDICE
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
NOTAS
El marxismo surgió como producto de un largo proceso de desarrollo de
las ciencias, cuando estas habían acumulado un gran caudal de conocimientos y
planteaban la necesidad de dar solución a los problemas más apremiantes de
la cultura y la vida de la sociedad humana. Por eso, el marxismo desde su
nacimiento tuvo un carácter universal: revela al hombre el origen y carácter
del conocimiento científico de la realidad objetiva, y le da a conocer los
procesos regulares del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad. “La
historia de la filosofía y la historia de las ciencias sociales-dice Lenin-
enseña con toda claridad que en el marxismo no hay nada que se parezca al
sectarismo, en el sentido de una doctrina encasillada, anquilosada, que ha
surgido al margen de la calzada real del desarrollo de la civilización. Su
doctrina surgió como la continuación directa e inmediata de la doctrina de los
más grandes representantes de la filosofía, la Economía política y el
socialismo” (1)
I
La burguesía siempre ha tenido al revisionismo como uno de sus
principales instrumentos en la lucha de clases contra el proletariado y ha
puesto especial empeño para que sus ideólogos inventen una serie de teorías
dirigidas a refutar al marxismo. Este carácter tuvieron las teorías de Lasalle,
Proudhon y Bakunin, en tiempos en que Marx y Engels vivían. Pero eran teorías
que luchaban contra el marxismo “desde el exterior” y no satisfacían los
propósitos reaccionarios de destruir el marxismo Por eso, trasladó la lucha
contra esta doctrina científica de la clase obrera al seno mismo del movimiento
proletario marxista. Históricamente hay que considerar a Bernstein, Kautsky,
Hilfernding, Adler y sus más cercanos seguidores, como a los “fundadores” del
revisionismo, por ser los primeros que proclamaron abiertamente la necesidad de
revisar el marxismo, alegando que había envejecido y que defenderlo era
“dogmatismo”. En resumen estos renegados proponían:
1.
Volver a
Kant y rechazar el materialismo dialéctico y el materialismo histórico;
2.
Desechar
la Economía política marxista y volver a Adam Smith y David
Ricardo, con el argumento falaz de que Marx se había limitado a repetirlos;
3.
Abandonar
el socialismo científico y retornar al socialismo utópico con el argumento de
que, antes de Marx, ya dio solución al problema del desarrollo futuro de
la sociedad.
No es casual que Bernstein haya introducido cambios en la terminología
revolucionaria, como por ejemplo el uso de “transformación socialista” en lugar
de revolución socialista; “proceso revolucionario” en lugar de lucha
revolucionaria; “democracia ideal” en lugar de dictadura del proletariado.
El revisionismo de Bernstein, Kautsy y sus seguidores, puso de moda la crítica
al marxismo y surgieron por todas partes “escuelas de marxólogos”
“marxófagos”, teóricos del “ideal social” y del “ideal histórico”, etc., etc.
La “creación” de “socialismos” y “marxismos” se convirtió en la
preocupación predilecta de los profesores alemanes y el medio seguro de
alcanzar el grado de asistente universitario en Alemania, como dijo Rosa
Luxemburgo. Este revisionismo repercutió en el Partido de la clase obrera de
Alemania, el Partido Socialdemócrata, el más fuerte y
experimentado, haciéndolo degenerar a tal extremo que lo convirtió en un
Partido oportunista al servicio de la burguesía. Y lo mismo sucedió con los
demás Partidos socialdemócratas de Europa, a causa de su
incapacidad para oponerse y hacer frente al revisionismo.
La destrucción de los primeros Partidos de la clase obrera por el
revisionismo, marcó el inicio de una etapa muy difícil en la historia del
movimiento obrero revolucionario, a tal punto que algunos llegaron a pensar que
la derrota del marxismo era de tal gravedad que su recuperación era casi
imposible. La historia, sin embargo, desmintió tal opinión, porque no tardó
mucho y los marxistas rusos, encabezados por Lenin, dieron batalla al
revisionismo y le hicieron morder el polvo de la derrota, elevando al marxismo
a una nueva etapa. No dejaron piedra sobre piedra de las teorías de Bernstein y
Kautsky sobre el desarrollo “armónico sin contenido de clase”, el
“ultraimperialismo”, “el capitalismo organizado”, “El socialismo democrático y
humano”, etc.
En su lucha enérgica y lúcida contra el revisionismo Lenin nos ha dejado
una herencia invalorable. Haciendo un resumen apretado de sus tesis sobre esta
degeneración ideológica ha dejado escrito verdades irrefutables:
“El revisionismo sacrifica los intereses cardinales del
proletariado para conformarse con las necesidades de la burguesía.
“Castra el contenido revolucionario del marxismo, hace pasar a primer
plano y ensalza lo que es aceptable para la burguesía”.
“Vocifera sobre la insuficiencia y caducidad de la doctrina de Marx,
justifica las reformas sociales con “nuevos” argumentos y consideraciones.
“Vaguedad, dejarse arrastrar por la corriente, falta de principios mas o
menos definidos y firmes”.
“El objetivo final no es nada, el movimiento lo es todo”; esta frase de
Bernstein es la mejor expresión de la esencia del revisionismo”.
“En la Filosofía abjura del materialismo dialéctico y del materialismo
histórico. Sustituye la sutil (y revolucionaria) dialéctica por la
“simple” (y pacífica) evolución.
“Revisa la Economía política marxista. Espera una nueva era pacífica del
capitalismo”
“Niega la lucha de clases. Predica la colaboración de clases”
“Se prosterna servilmente ante la democracia burguesa. Abriga la vana
ilusión de conquistar la mayoría mediante el sufragio universal y recibir el
Poder estatal”.
“Retrocede directamente al lado de la política burguesa. Justifica las
guerras coloniales y las atrocidades”.
“En su razonamiento desaparece la lucha revolucionaria de clase del
obrero contra el capital. Desaparece el internacionalismo” (2)
Por todas estas particularidades y característica del revisionismo, Lenin
afirma que la “burguesía comprende que es mejor utilizar a los revisionistas
dentro del movimiento obrero para defender los intereses burgueses y no
ocuparse de esto ella misma. El revisionismo, enseñó Lenin, es un fenómeno
internacional que es necesario eliminar de modo “rápido y cuidadoso”. Y
para esto no debe traficarse nunca con los principios ni debe hacerse
concesiones teóricas porque “SIN TEORÍA REVOLUCIONARIA NO PUEDE HABER TAMPOCO
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO”
Esta es una enseñanza de enorme actualidad, por las consecuencias
nefastas que ha tenido el abandono de la teoría revolucionaria durante los
últimos tiempos.
Sin la lucha contra el revisionismo y el desarrollo del marxismo
que Lenin llevó a cabo, no hubiera sido posible el triunfo de la Gran
Revolución de Octubre que abrió una nueva época en la historia de la humanidad.
Esa Revolución, a su vez, permitió que el leninismo, como el marxismo de la
época del imperialismo y la revolución proletaria, llegara a todos los países
del mundo. Hay que tener presente que el oportunismo de la II Internacional
enterró al marxismo revolucionario y era necesario darle nueva vida.
Lenin cumplió esta tarea y lo desarrolló en nuevas condiciones
históricas; de aquí que el leninismo sea “el desarrollo ulterior del marxismo”.
“Suele destacarse el carácter extraordinariamente combativo del
leninismo, -dice Stalin-. Esto es muy cierto. Pero esta particularidad del
leninismo se debe a dos causas: en primer lugar a que el leninismo brotó de la
entraña de la revolución proletaria, cuyo sello no puede por menos de ostentar;
en segundo lugar a que se desarrolló y se fortaleció en las batallas contra EL
OPORTUNISMO DE LA II INTERNACIONAL, COMBATIR EL CUAL HA SIDO Y
SIGUE SIENDO UNA PREMISA NECESARIA PARA LUCHAR CON ÉXITO CONTRA EL
CAPITALISMO”(3).
II
La lucha de Lenin contra el revisionismo y la derrota de todas las
teorías que sirvieron de soporte ideológico a la II Internacional, fueron
premisa necesaria para el triunfo de la revolución proletaria de 1917 en Rusia.
No cabe duda que sin esa derrota ideológica y política sufrida por el
oportunismo socialdemócrata internacional, encaramado en el Partido alemán de
la clase obrera, hubiera sido imposible que las masas obrero campesinas
dirigidas por los bolcheviques, con Lenin a la cabeza, hubieran podido tomar el
Poder e instaurar la dictadura del proletariado después de la Revolución de
Octubre. Pero el revisionismo resurgió pronto, esta vez dentro del mismo
Partido de los bolcheviques, poco después de la muerte de Lenin. Fue Trotsky el
primero que inicio la revisión del leninismo oponiéndole la vieja y
desbaratada teoría de la revolución permanente.
El mismo año de la muerte de Lenin, salió a luz el folleto de Trotsky
titulado “Después de Octubre” falsificando la teoría leninista sobre la
revolución proletaria. En este folleto, Trotsky afirma que Lenin se rearmó con
la teoría de la revolución permanente para dirigir el proceso revolucionario
que le permitió la conquista del Poder al Partido Bolchevique, En otras
palabras, según Trotsky, Lenin tuvo que renunciar a su teoría sobre la
transformación de la revolución democrático burguesa en revolución socialista
siguiendo un curso ininterrumpido; teoría formulada en su conocida obra “Dos
tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”. Así comenzó la
campaña de falsificación de la herencia teórica de Lenin y de la misma historia
del Partido Bolchevique. A Trotski le siguieron Preobrazhenski, Piatakov y
Radek con la publicación de una serie de folletos y artículos, todos ellos
distorsionando la verdad histórica y minimizando el rol de Lenin y su
contribución teórica, oponiéndole y engrandeciendo la teoría oportunista de la
revolución permanente que Trotski copió de Parvus.
Las publicaciones trotskistas, hacían la defensa y fundamentación de un
supuesto “rol singular” de Trotski en la revolución de Octubre, afirmando
que este menchevique fue el único que estuvo junto a Lenin en los momentos
decisivos de la conquista del Poder, mientras los demás dirigentes vacilaban y
cometían una serie de errores. No contentos con esta grosera falsificación, los
trotskistas, avanzando en sus campaña antibolchevique, propalaron la falacia de
que el mismo Lenin con frecuencia se equivocaba y que solo Trotski daba
directivas correctas, siendo por tanto el verdadero jefe y líder de la
revolución que llevó al poder al proletariado revolucionario en Octubre
de 1917.
El trotskismo agudizó su lucha contra el leninismo con la publicación
del artículo “Enseñanzas de Octubre”, en el cual Trotski suplanta
el leninismo con el trotskismo. El “Judas” afirma que la principal enseñanza de
esa gran revolución es “no acobardarse en el momento decisivo”, y que el
Partido y el movimiento revolucionario deben estar dirigidos por “gente más
resuelta”, presentándose él mismo como el hombre “más resuelto” del CC
del Partido, al que ingresó solo tres meses antes de la revolución. Con
estas especulaciones lo que Trotski perseguía era la sustitución de
la dirección del Partido Bolchevique y de la Internacional Comunista
con trotskistas por ser “gente más resuelta”.
Lo fundamental de la campaña trotskista estaba dirigida a
desbaratar el leninismo, atribuyéndole un carácter semicampesino
“mukik”, propio exclusivamente de Rusia. Presentaba a Marx como teórico y
filósofo y a Lenin como un simple práctico y ejecutor. Esta teorización
falaz de Troski ha sido aceptada en los mismos inicios del PCP, por
su fundador, quien tuvo simpatía y consideró a Trotski como un teórico y
filósofo y a Lenin como un práctico y ejecutor. Según Mariátegui: “...
los penetrantes estudios de Lenin no abarcaron sino las cuestiones
políticas y económicas. Trotski, en cambio, se ha internado además por la
consecuencias de la revolución en la filosofía y en el arte” (4).
El núcleo dirigente del Partido Bolchevique, encabezado por Stalin, salió
al frente de toda la teorización antileninista del trotskismo y la pulverizó,
demostrando que la doctrina de Lenin tiene un carácter científico y universal;
es un desarrollo del marxismo en la nueva etapa histórica iniciada con la
entrada del sistema capitalista en la fase imperialista. En noviembre de 1924,
Stalin señaló las siguientes particularidades del trotskismo:
“Primera. El trotskismo es la teoría de la revolución permanente. Y ¿qué
es la revolución permanente, tal como la entiende Trotski? Es la
revolución haciendo caso omiso de los campesinos pobres como fuerza
revolucionaria. La revolución “permanente” de Trotski es, como dice Lenin,
“saltar” por encima del movimiento campesino, “jugar a la toma del Poder”. ¿Por
qué es peligrosa esta “revolución”? Porque de intentar llevarla a cabo,
desembocaría en un fracaso inevitable, porque apartaría del proletariado ruso a
su aliado, es decir, a los campesinos pobres. A eso se debe la lucha que el
leninismo sostiene contra el trotskismo desde 1905”.
La posición de Lenin, contraria a la “revolución permanente” de
Trotski, fue considerada por este alumno de Parvus, como “una teoría con rasgos
contrarrevolucionarios”, porque defendía la dictadura del proletariado y
del campesinado.
“Segunda. El trotskismo es la desconfianza hacia el principio
bolchevique del Partido, hacia la cohesión monolítica del Partido, hacia su
hostilidad a los elementos oportunistas. El trotskismo en materia de
organización es la teoría de la convivencia de los revolucionarios y los
oportunistas, de sus grupos y grupitos en el seno de un mismo partido”.
El leninismo se opuso desde su origen a la existencia de un Partido
hecho de pedazos o retazos, con grupos y subgrupos en su seno. El leninismo
defendió desde un principio la construcción de un Partido monolítico, como
unidad de voluntad, sin dos ni tres o más líneas.
“Tercera. El trotskismo es la desconfianza en los jefes del
bolchevismo, un intento de desacreditarlos, de difamarlos. No conozco ni una
tendencia en el Partido que pueda compararse con el trotskismo en cuanto a la
difamación de los líderes del leninismo o de las instituciones centrales del
Partido” (5).
Stalin menciona las opiniones de Trotski sobre Lenin al que
llegó a calificar de “un explotador profesional de todo atraso en el
movimiento obrero ruso”. Este es un ejemplo de como el Judas de la revolución
de Octubre desacreditaba y difamaba a los líderes del bolchevismos. Sin
embargo, posteriormente, el “nuevo trotskismo” procedió con más cautela,
y, con el fin de encubrirse prodigó alabanzas a Lenin, poniéndolo junto a
Trotski y a su mismo nivel. Esta maniobra perseguía convertir al trotskismo en
“el centro y punto de concentración de todos los elementos no proletarios” que
se proponían debilitar y descomponer la dictadura del proletariado. Ante esta
ofensiva antibolchevique y contrarrevolucionaria el Partido de Lenin se propuso
la tarea de “enterrar el trotskismo como corriente ideológica”. Y cumplió en
forma cabal esta histórica tarea, no dejando piedra sobre piedra de todas las
tesis y teorías trotskistas, hasta el día de hoy, pese a los esfuerzos de los
epígonos de Trotski por seguir las enseñanzas de su maestro y darles
vidas ,sin tener en cuenta su falsedad que la historia se ha encargado de
demostrar.
La derrota ideológica del trotskismo, en un período cuya característica
principal era la lucha de los Estados capitalistas contra la Unión Soviética de
un lado , y, de otro, entre las fuerzas socialistas contra los elementos
capitalistas dentro de la propia URSS, diò lugar a que estos se unificaran
formando una nueva Oposición. Sin embargo, sus bases ideológicas y políticas
eran trotskistas, como lo demuestras sus particularidades que Stalin se encargó
de poner a luz:
a.
La Oposición
sustentaba opiniones opuestas a las del PC (b) en torno al carácter y las
perspectivas de la Revolución de Octubre. Consideraba que esta gran Revolución
no era propiamente una revolución socialista sino simplemente una señal y punto
de partida para la revolución en Occidente y que si esta revolución demoraba el
Poder soviético caería y degeneraría como consecuencia de los
choques inevitables entre la clase obrera y el campesinado.
b.
La Oposición
sustentaba el punto de vista de que no existía ningún fundamento para
suponer que la Unión Soviética se sostendría sola frente a los
países capitalistas, frente a la “Europa conservadora”. Es sabido que Lenin
arrancaba del criterio de que era posible que la victoria del socialismo
empiece por unos cuantos países capitalistas, o, incluso por un solo país
socialista. Tesis que fue comprobada por la Revolución de Octubre y la
edificación del socialismo en la URSS.
c.
Contrariamente
a lo sostenido por el PC(b), la Oposición trotskista afirmaba que un
verdadero auge de la economía en la Unión Soviética solo sería posible después
de la victoria de la revolución en los países capitalistas más importantes de Europa.
d.
La
Oposición trotskistas, era del criterio de que el campesinado no podía tener
relaciones amistosas y correctas con el proletariado antes del triunfo de
la revolución mundial y que, después de la toma del Poder, tendría
choques hostiles, no solo con los grupos burgueses que lo apoyaron en los
primeros momentos de la revolución, sino también con las bastas masas
campesinas.
Todas estas opiniones de la Oposición trotskista, rebajaban el papel
histórico y la misma fuerza de la Revolución de Octubre, como base del
desarrollo del movimiento revolucionario mundial, debilitando al mismo tiempo
la voluntad del proletariado soviético en la construcción del socialismo. Por
eso, la XV Conferencia del PC(b), calificó a la Oposición trotskista como una
desviación socialdemócrata, revisionista representada en ese momento por
Otto Bauer. Era este líder de la socialdemocracia el que sostenía la
tesis de que el proletariado en Rusia solo podía “afianzar su dominio con
carácter temporal” y que “debe perderlo inevitablemente en cuanto la masa
campesina de la nación adquiera la suficiente madurez cultural para tomar ella
misma el Poder”.
La Oposición trotskista, expresión franca de una típica desviación
socialdemócrata, revisionista, defensora de una política oportunista, se
presentaba disfrazada de “izquierdista”, “para vender su mercancía”,
poniéndole la etiqueta de “revolucionarismo” a su oportunismo. Frases
revolucionarias y hechos oportunistas, caracterizaban todo la acción política
del trotskismo enfrentando abiertamente al Poder soviético. Sus críticas de
“izquierda”, analizadas y refutadas por Stalin se sintetizan en las siguientes
réplicas:
“De palabra partidarios de la industrialización; de hecho, cómplices de
los enemigos de la industrialización”;
“De palabra contra el burocratismo; de hecho, defensores y vehículos de
la burocratización del aparato del Estado”;
“De palabra, lucha contra el capital privado; de hecho, ayuda al capital
privado”;
“De palabra, contra la degeneración; de hecho, cómplices y defensores de
la degeneración”;
“De palabra, en favor de la democracia interna del Partido; de hecho la vulneración de los principios fundamentales de toda democracia” (6).
“De palabra, en favor de la democracia interna del Partido; de hecho la vulneración de los principios fundamentales de toda democracia” (6).
Como resultado de los intentos de la Oposición de imponer al PC(b)
una permanente discusión y de socavar su unidad, las grandes masas se agruparon
estrechamente en torno al núcleo dirigente de los bolcheviques, aislando a los
disidentes y asegurando una férrea unidad partidaria. En tales
circunstancias la XV Conferencia aprobó entre otros puntos,
“Mantener una resuelta lucha ideológica contra la desviación socialdemócrata,
explicando a las masas el carácter erróneo de los principios sustentados por el
bloque de oposición y poniendo al desnudo el contenido oportunista de esos
principios, cualesquiera que sean las frases revolucionarias que los
encubran” (7).
La Oposición no se allanó a su derrota político ideológica. Formando un
bloque unificado, trotskistas, zinovievistas, kamenevistas y burjaruinistas, se
propusieron ir a la contraofensiva, poniendo al Partido en una grave situación
y en peligro la misma revolución. Pero se encontraron frente a una organización
compacta dirigida por bolcheviques educados por Lenin y dirigidos por Stalin,
que les infringió una derrota demoledora, pese a los altos cargos que ocupaban
en el aparato estatal y hasta partidario. En efecto, hasta el año de 1925
Trotski estuvo en la dirección de las Fuerzas Armadas, Zinoviev se
encontraba a la cabeza del Partido en la ciudad de Leningrado y de la
delegación soviética en la Internacional Comunista; Kamenev era
presidente del Buró Político del Comité Central del PC (b) y Bujarin
desempeñaba el cargo de Director de Pravda, órgano del Partido. A estos líderes
hay que agregar todos los que ser encontraban en su entorno y formaban el
núcleo del bloque revisionista contrarrevolucionario.
El año de 1927 se llevó a cabo una discusión general en el seno del
PC(b) , en la cual el bloque de oposición sufrió una aplastante derrota,
En efecto, solo obtuvo 4,000 votos a su favor de los 700,000 sufragantes del
Partido que participaron en las discusiones; quedando, así, demostrada su
pequeñez e insignificancia. Con este respaldo, la vieja guardia
bolchevique de revolucionarios profesionales, tomo el acuerdo de hacer una
depuración radical del Partido, expulsando de su seno a los trotskistas por considerar
que sus actividades eran incompatibles con la militancia partidaria
bolchevique. Esta medida radical permitió que el Partido de Lenin y Stalin
saliera triunfante de una lucha interna que amenazaba con destruir el Partido y
entregar el Poder a las fuerzas contrarrevolucionarias manejadas desde el
exterior. La burguesía imperialista, junto con los “socialistas” de Europa,
apoyaban abiertamente todas las maquinaciones de Trotski, Bujarin y demás
revisionistas contrarrevolucionarios, para expulsar a los bolcheviques y
usurpar el poder del Partido y del Estado en la Unión Soviética.
Es importante señalar que en situación tan difícil y complicada, que
amenazaba la existencia misma del Poder soviético y del Partido bolchevique, el
movimiento comunista internacional se solidarizó con el núcleo
bolchevique que cerró filas en torno a Stalin. La Internacional Comunista
y los Partidos comunistas apoyaron con firmeza la lucha de los
bolcheviques soviéticos contra el revisionismo reaccionario capitaneado por Trotski,
Bujarin, Zinoviev, Kamenev y otros renegados. El triunfo aplastante de los
bolcheviques, leninistas y su jefe, Stalin, demostró que la victoriosa bandera
de la revolución proletaria en la sexta parte del mundo se encontraba en manos
de auténticos revolucionarios proletarios. Esta unidad conquistada y
fortalecida en dura lucha contra toda forma de revisionismo y fraccionalismo,
tuvo una excepcional importancia en el curso de la construcción del
socialismo en La Unión Soviética y su posterior victoria histórica en la
Segunda Guerra Mundial. Depurado de trotskistas y otros revisionistas
contrarrevolucionarios, el Partido Bolchevique pudo movilizar a las
grandes masas para llevar a cabo verdaderas hazañas y llevar a cabo la
industrialización y la transformación socialista de la agricultura en la URSS.,
convirtiéndola en una verdadera fortaleza revolucionaria de todos los
trabajadores y pueblos oprimidos del mundo.
La victoria de la Unión Soviética demostró que el marxismo leninismo es
invencible por su esencia y carácter científico. La propia vida, la
experiencia histórica demostraron, en cambio, la falsedad de todas las
corrientes oportunistas, revisionistas de “izquierda” y de “derecha”. Sin
embargo, no pasó mucho tiempo, y el revisionismo hizo su nueva aparición, esta
vez en el seno del movimiento comunista internacional.
III
No había terminado la Segunda Guerra Mundial, y una nueva variante del
revisionismo se hizo presente con el browderismo, corriente surgida en el
Partido Comunista de los EE.UU. de América. El año de 1944, Earl Browder,
secretario general del Partido comunista estadounidense, dió a conocer su
programa y tesis revisionistas de comienzo a fin. Se trataba de una
verdadera capitulación ante el imperialismo norteamericano y ante el sistema
capitalista en general, con el falaz argumento de que el triunfo aliado en la
Segunda Guerra Mundial había producido un cambio radical en la situación
política internacional, determinando el surgimiento de condiciones históricas
totalmente nuevas en el mundo.
Sobre la base de estas supuestas condiciones históricas totalmente
nuevas, surgidas después de la derrota de la Alemania nazi y sus aliados,
Browder tuvo la audacia de declarar “caduco” el marxismo leninismo, por haberse
convertido, según decía, en un sistema de dogmas y esquemas muertos. Y por eso,
propugnó la renuncia a la lucha de clases a nivel nacional e internacional,
afirmando que el imperialismo norteamericano podía salvar a la humanidad
de todos los males del capitalismo. Para el secretario general del PC
norteamericano, los grandes monopolios imperialistas constituían una
fuerza impulsora del desarrollo económico y democrático de su país,
siendo por tanto innecesaria la existencia del partido de la clase obrera, propiciando
la disolución del Partido Comunista de los Estados Unidos. He aquí lo que, en
resumen, propugnaba Browder:
“Los comunistas, prevén que sus objetivos políticos prácticos serán por
un largo tiempo y en todas las cuestiones fundamentales idénticos a los
objetivos de una mayor masa de no comunistas, por tanto nuestros actos
políticos se fundirán en movimientos de mayor envergadura. Es por eso que la
existencia de un partido político específico de los comunistas ya no sirve a un
objetivo práctico, sino por el contrario, podría convertirse en un obstáculo
para conseguir una más amplia unidad. Por eso, los comunistas disolverán su
propio partido político y encontrarán una forma organizativa diferente y nueva,
y un nuevo nombre que se adapte mejor a las tareas del día y a la estructura
política a través de la cual debe llevarse a cabo dichas tareas”(8).
Partiendo de estas concepciones ultrarevisionistas, Browder
disolvió el Partido Comunista de EE.UU., convirtiéndolo en una “asociación
política” sin carácter de partido, que lleva “delante de las tradiciones
de Washington, Jefferson, Payne, Jackson y Lincoln.” Esta “asociación” se
proponía asegurar el funcionamiento normal del régimen capitalista. Con estas
concepciones Browder renegó abiertamente del marxismo leninismo y la línea
general del proletariado revolucionario, dando al mismo tiempo, una gran ayuda
al sistema capitalista mundial y en forma especial al imperialismo yanqui.
El browderismo tuvo una fuerte influencia en los Partidos comunistas de
la América Latina, causándoles un daño inmenso; pero no tardó mucho en
ser desenmascarado como una corriente liquidacionista al servicio de la burguesía
y el gran capital monopolista. En una carta abierta del dirigente comunista
francés, Duclos, se puso al desnudo su carácter contrarrevolucionario. Eran
tiempos en que el Partido Comunista Bolchevique estaba dirigido por
Stalin. Por eso el desenmascaramiento del browderismo debe considerarse como
parte de la lucha de Stalin contra el revisionismo en todas sus formas. Es
cierto que esta corriente revisionista no alcanzó dimensiones mundiales, pero
sus argumentos y concepciones y objetivos fueron repetidos y adoptados
por los revisionistas que posteriormente renegaron del marxismo leninismo.
En el Partido Comunista Peruano el browderismo fue recibido por sus
dirigentes como un desarrollo del marxismo leninismo y, sin mayor
discusión, lo introdujeron en su línea política y sus objetivos
programáticos. En los documentos de su Primera Conferencia Nacional se
encuentran afirmaciones como las siguientes:
“Las contradicciones de clase podrán ser resueltas y superadas,
evitando en lo fundamental los choques y colisiones dentro de cada país con un
criterio de Unidad Nacional benéfico tanto para la burguesía como para el
proletariado y todos los sectores progresistas...”
“El incremento de la producción beneficiará tanto a la burguesía como al
proletariado y depende del acuerdo y la colaboración entre ambas clases”.
“Antes de Teherán existía el peligro de grandes colisiones de clases y
revoluciones; ahora esa perspectiva ha sido reemplazada por otra; por el
desarrollo democrático y pacífico de los pueblos”
“El nombre actual del Partido no corresponde a los cambios operados en
la situación mundial y nacional y a nuestra línea de Unidad adoptada por
un largo período”(9)
Con estos antecedentes, el PCP estaba preparado para aprobar y aplaudir
la línea general y las tesis del XX Congreso del PCUS, al que consideró
como un “acontecimiento de trascendencia histórica universal”. El nombre
de su vocero nació de la unidad propugnada por el revisionismo browderista y lo
conserva hasta hoy, como conserva su revisionismo jruschovista, heredero
de todas las tesis de Browder y Tito.
IV
En el transcurso de la Segunda Guerra mundial se gestó otro
revisionismo, esta vez, en Europa: el titoismo, corriente que apareció en un
momento en que las contradicciones entre el imperialismo y el socialismo se
agudizaron. En las nuevas condiciones surgidas en la postguerra, mientras el imperialismo
pugnaba por resolver problemas derivados de su dominación y explotación del
denominado “tercer mundo”, el socialismo, encabezado por la URSS debía
consolidarse y otorgar ayuda, tanto a los países del Campo socialista
como a los recientemente liberados de la opresión imperialista.
Fue en esta difícil situación internacional que el titoismo hizo su
aparición, presentándose abiertamente como una corriente contraria al
marxismo leninismo. Es sabido que durante los años de la Segunda Guerra Mundial,
Tito y su grupo se inclinaban política e ideológicamente a los EE.UU e
Inglaterra, países con los que mantenían permanentes contactos y conversaciones
secretas. Por eso, no es extraño que estos países apoyaran desde un principio
al titoismo, para impedir la construcción del socialismo en Yugoslavia. Vieron
en la teoría de este revisionismo la ideología que podía servir de modelo para
que los demás países socialistas degeneraran y se desligaran de la Unión
Soviética; además, podía ser utilizado para frenar las luchas de liberación
nacional y social de los países oprimidos y explotados por el imperialismo.
Los titoistas comenzaron su labor contrarrevolucionaria, revisando los
principios fundamentales del marxismo leninismo sobre el rol, tanto del Partido
de la clase obrera, como del Poder del proletariado. Liquidaron el Partido
Comunista convirtiéndolo en una Liga sin teoría ni programa de
clase, marxistas leninistas. Igual que el browderismo, el titoismo tomo la
“democracia americana” como modelo para instaurarlo en Yugoeslavia, esgrimiendo
el argumento de que la colectivización de la agricultura constituía un “modelo
ruso”.
Haciendo una crítica constructiva a la “Liga Comunista”
yugoeslava, Stalin les hizo conocer sus puntos de vista en varias cartas, en
una de las cuales escribió:
“No es casual que los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo estén
eludiendo la cuestión de la lucha de clases y la represión de los elementos
capitalistas en las aldeas; se considera al campesinado como un todo orgánico, y
el partido no moviliza sus fuerzas en un esfuerzo por superar las dificultades
que nacen del aumento de los elementos explotadores en las aldeas”.(10)
Con la consigna demagógica de “las fábricas a propiedad de la
clase obrera”, los titoistas, crearon grupos de trabajadores
“propietarios” que se enfrentaban entre sí. Renunciando abiertamente al
marxismo leninismo, hicieron del anarcosindicalismo su doctrina,
proclamando que su socialismo era auténtico porque se basaba en la
“autogestión”, en “los productores directos” y no en el Estado socialista, el
que debía desaparecer, sin necesidad de que cumpliera su papel como dictadura
del proletariado en la construcción del socialismo. Esta era la tesis con la
cual Tito y su grupo se presentaban como “marxistas creadores”, opuestos al
“stalinismo”, demostrando de este modo que su lucha contra el marxismo
leninismo la disfrazaban como una lucha contra la herencia teórica y política
defendida por Stalin.
No debe extrañar a nadie que la construcción del “socialismo de
autogestión” yugoeslavo haya recibido el apoyo económico del imperialismo
norteamericano. En este “socialismo” no existe la propiedad social de los
medios de producción, sino la propiedad de grupos particulares. La distribución
no se realiza según el trabajo, sino según las ganancias y las aptitudes
comerciales de cada empresa. La producción no se realiza para abastecer a las
necesidades del pueblo sino para el enriquecimiento de personas
particulares. A esto hay que agregar el desarrollo no planificado de la
economía, la espontaneidad, la anarquía y el libre juego de los precios.
En resumen, un “socialismo” al que hoy le llaman “de mercado” como el
“socialismo chino”, es decir, un “socialismo” que es capitalismo.
Los revisionistas yugoeslavos tuvieron la audacia de afirmar y
proponer a los partidos de la clase obrera que lucharan por la “autogestión”,
como una nueva forma de transformación socialista de la economía de los países
capitalistas, sin necesidad de tomar el poder. Esta era la “vía
pacífica” que los titoistas pretendían imponer al movimiento
comunista internacional para desviarlo de sus luchas revolucionarias y
castrarlo ideológicamente. El titoismo hizo de Yugoeslavia un país
dependiente del imperialismo y este terminó borrando del mapa ese Estado
“socialista”, “no alineado”, partidario de la colaboración más amplia con los
países capitalistas.
La degeneración de la economía socialista en Yugoslavia ha dejado
enseñanzas que el movimiento comunista internacional debe tener
presente para que no se repitan, principalmente las siguientes:
Con la conquista del Poder por la clase obrera no termina la lucha de
clases entre el proletariado y la burguesía. Esta lucha se agudiza en la medida
en que el nuevo Poder impulsa adelante la construcción del socialismo,
provocando una feroz resistencia de la burguesía y sus aliados del interior y
el exterior, especialmente del imperialismo.
Después del V Congreso del PCY, Tito desató una feroz represión
contra los miembros del Partido por su apoyo a la Resolución del Cominform que
condenó el revisionismo yugoslavo. Cientos de miles de leales comunistas fueron
encarcelados y muchos fusilados. En 1949 Yugoslavia cerró sus
fronteras a los guerrilleros comunistas griegos y en 1950 votó en
el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de la guerra contra Corea del
Norte, poniéndose al servicio del imperialismo anglo norteamericano.
La experiencia yugoslava enseña que el Partido del proletariado puede
caer bajo el control y dirección de capas y sectores sociales no proletarios,
degenerando en Partido reformista burgués aliado del imperialismo y sometido
dócilmente a sus exigencias. La Liga Comunista yugoslava se convirtió en un
simple instrumento del imperialismo norteamericano. Se ha dicho, con toda
razón, que el imperialismo yanqui convirtió a la Yugoslavia titoista en
la “mula madrina” detrás de la cual debían seguir todos los países socialistas
para restaurar el capitalismo. No cabe duda que esta “mula madrina” cumplió su
misión hasta el fin. La “perestroika” fue una repetición de la
experiencia yugoeslava y de su socialismo de “autogestión”.
V
Después del triunfo histórico de la Unión Soviética en la Segunda Guerra
Mundial, el Partido Bolchevique reagrupó sus fuerzas y preparó
cuidadosamente su XIX Congreso, realizado en octubre de 1952. Este fue un
acontecimiento de enorme importancia porque puso al descubierto el grado de
crecimiento que había alcanzado una burocracia que se enriquecía
usurpando los bienes de la sociedad, convirtiéndose en una seria amenaza para
el sistema socialista y el mismo Poder Soviético. En el Informe del Comité
Central, se hizo graves denuncias que demostraban la necesidad de
tomar medidas enérgicas para combatir todas las formas de usurpación,
latrocinio y corrupción surgidas. Ese Informe presentado por Malenkov, y
redactado con la asesoría y dirección de Stalin, a la luz del tiempo
transcurrido, tiene un significado histórico indiscutible. Documento
realmente bolchevique, el Informe presenta en forma cruda la realidad de
la situación de la Unión Soviética y las graves debilidades del Partido
que era urgente superar.
“ Han aparecido – dice el Informe- no pocos trabajadores dirigentes que
olvidan que las empresas confiadas a su tutela y dirección pertenecen al Estado
y tratan de convertirlas en un feudo propio, donde tal dirigente, si se le
puede llamara así, hace lo que “le sale de las narices”
El Congreso señaló que la “situación de la época de guerra condicionaba
ciertas particularidades en los métodos de dirección del Partido y engendraba
asimismo grandes deficiencias en su funcionamiento”. Esta fue la causa de que
los organismos del Partido debilitaran su atención, no solo en trabajo de
organización, sino también en las tareas ideológicas. Así se produjo una
situación de abandono y de divorcio entre los organismos del Partido y
las masas. Surgió el peligro de que el Partido debilitara su
carácter de organización política combativa, y que degenerara en una especie de
organización administrativa de ordeno y mando, incapaz de advertir los
peligros que se presentaban en la edificación económica a causa de la vulneración
de los intereses de la sociedad, representada por el Estado socialista. Frente
a esta situación el Congreso revolvió tomar medidas enérgicas para
rectificar rumbos.
Señalando los “defectos, errores, fenómenos negativos e insanos” de la
situación interna de la URSS y del mismo Partido, el Congreso señaló las
tareas que debían cumplirse para remediarlos y superarlos:
1.
“La
autocrítica y, sobre todo, la crítica desde abajo deben ser utilizados en plena
medida y en todas las organizaciones del Partido como el método principal de
descubrir y subsanar nuestros errores y defectos, nuestras debilidades y
dolencias”;
2.
Acabar
resueltamente con las infracciones de la disciplina de Partido y de
Estado, con las manifestaciones de irresponsabilidad y de relajo, de actitud
formal hacia las decisiones del Partido y del Gobierno; en elevar sin tregua en
todos nuestros trabajadores el sentido del deber ante el Partido y el Estado;
en desarraigar implacablemente la insinceridad y la falta de escrúpulos.
3.
Aplicar
plenamente la indicación del gran Lenin acerca de que lo principal en el
trabajo de organización es la selección acertada de los hombres y la
comprobación del cumplimiento de las decisiones.
4.
El
trabajo ideológico debe ser obligación primordial del Partido y del Estado.
Debemos recordar en todo momento que cualquier atenuación de la influencia de
la ideología socialista supone el reforzamiento de la influencia de la
ideología burguesa.
El Congreso subrayó la importancia del trabajo ideológico, señalando que
“quien queda rezagado en el terreno político e ideológico, quien vive de
fórmulas aprendidas se memoria y no siente lo nuevo, es incapaz de comprender
la situación interior y exterior, no puede estar, es indigno de estar a la
cabeza del movimiento, y la vida, tarde o temprano, lo arroja a un lado. Sólo
puede estar a la altura de las tareas de nuestro Partido el dirigente que
trabaje sin cesar para perfeccionarse, que domine de manera fecunda el
marxismo leninismo, que cultive y eduque en sí mismo las cualidades
propias de un dirigente de tipo leninista stalinista”.(11)
Cinco meses después de este célebre Congreso, Stalin, el gran
sucesor de Lenin, murió sin haber podido contribuir al cumplimiento de las
tareas y la aplicación de la línea general que se acordó y aprobó en este
histórico evento partidario. Sus sucesores, revisionistas agazapados, se
encargaron de enterrarlas, dando inicio a un viraje radical hacia posiciones
típicamente socialdemócratas, que sirvieron de base para la restauración del
capitalismo en la Unión Soviética.
El XX Congreso del PCUS se realizó después de 3 años de intrigas y
luchas intestinas que culminaron con la derrota de los que se mantenían
leales al legado revolucionario de Stalin. Jruschov fue el cabecilla del
grupo revisionista que esperaba astutamente el momento de sacar las
garras y usurpar el Poder del Partido y el Estado, para iniciar su obra de
destrucción de la Unión Soviética e imponer un rumbo reformista
típicamente social demócrata y de capitulación, tanto al PCUS como al
Movimiento Comunista Internacional. Estos objetivos reaccionarios, los impuso
en el XX Congreso del PCUS , en el cual leyó su “Informe Secreto”,
documento infame, ajeno de comienzo a fin, por su contenido y forma a los
documentos políticos de un Partido revolucionario bolchevique. Es un ataque
abyecto a la persona de Stalin, sin ningún análisis ni balance de
las tareas históricas cumplidas por el gran sucesor de Lenin,
durante 30 años. Fue entregado, para su publicación, al diario norteamericano
“New York Times” y se convirtió en poderosa arma del imperialismo en su
lucha contra el comunismo y la Unión Soviética en plena “guerra fría”.
El “Informe Secreto” de Jruschov, es un documento personal, no fue
discutido ni aprobado por el Comité Central del PCUS; leído por este
intrigante pese a la opinión en contra del máximo organismo partidario. A la
reunión se invitó a cien (100) contrarrevolucionarios liberados por decisión
personal de Jruschov. Se sabe que esta gente aplaudió rabiosamente el
informe de su camarada. Ningún asistente podía tomar la palabra y dar su
opinión sobre el contenido de este miserable libelo. Todos debían limitarse a escucharlo.
No es erróneo, por eso, afirmar que el XX Congreso de los revisionistas
soviéticos fue un verdadero “golpe de Estado” que dio inicio a la restauración
del capitalismo y la destrucción de la Unión Soviética.
El XX Congreso del PCUS, fue festejado por todos los falsos comunistas
del mundo. Para estos, constituía un acontecimiento de trascendental importancia
que daba comienzo a una etapa nueva, realmente marxista leninista al
movimiento comunista internacional. Fue aplaudido en forma especial por
todos los Partidos que en el pasado sufrieron la influencia perniciosa del
browderismo, y el mismo Browder el año de 1960 dijo:
“Nikita Jruschov ha adoptado ahora la “herejía” por la cual fui
expulsado del Partido Comunista en 1945”. Y agregó “la política de Jruschov es
casi palabra por palabra la misma línea por la que abogué hace 15 años. Por
consiguiente mi pecado se ha convertido – por lo menos por el momento- en la
nueva ortodoxia”. (12)
Solo en parte Browder tenía razón, porque las tesis y la línea del XX
y el XXII Congresos del PCUS, sistematizan el revisionismo moderno
con sus tesis sobre “las tres pacíficas y los dos todos”, que el PCCh
denunció y combatió en el periodo de su lucha contra el revisionismo
contemporáneo. Nos referimos a la “vía pacífica”, la “coexistencia pacífica” y
la “emulación pacífica”; el “Estado de todo el pueblo “y el “Partido de todo el
pueblo”. Por eso, el revisionismo jruschoviano representa una etapa “superior”
del revisionismo contemporáneo; es más pernicioso ,tanto por sus tesis como
porque se encaramó en el Partido y el Estado del primer país socialista,
arrastrando a su cola a la inmensa mayoría de los partidos
comunistas del mundo, como pudo comprobarse en la “Conferencia de los 81”
el año de 1960, en la cual pudo verse de cerca a muchos comunistas
aburguesados que repetían fielmente las directivas de los revisionistas
soviéticos.
Después del XX Congreso del PCUS, el carácter antiimperialista de la
lucha por la paz, se convirtió en un acercamiento “y entendimiento entre la
URSS y los EE.UU.; una verdadera capitulación soviética ante la política guerrerista
y de chantaje nuclear yanqui. Esta fue la “coexistencia pacífica” del
revisionismo jruschovista. Pero lo más grave es que los capituladores
soviéticos exigían que todos los países del mundo, incluidos lo recientemente
liberados de la opresión imperialista, siguieran su ejemplo y convivieran
pacíficamente con sus opresores. Se predicaba y defendida fieramente esta
“coexistencia pacífica” mientras el imperialismo mantenía sin cambio su
política de dominación mundial y desataba guerras donde le eran necesarias para
asegurar sus intereses.
La “vía pacífica”, vieja tesis revisionista, no es otra cosa que la
renuncia a la revolución proletaria, con el argumento disparatado de que,
siendo la correlación de fuerza en el plano internacional, favorable al campo
socialista, es posible utilizar el Parlamento burgués para conquistar una
mayoría en su seno, y aprobar reformas de fondo que enrumben la sociedad al
socialismo. Tal “vía” que nunca había existido, se dijo que en Chile, con el
triunfo de Allende, demostró ser cierta y posible; pero el sangriento golpe de
Estado de Pinochet, se encargó cruelmente de poner al desnudo la falsedad de
esta “vía” inventada por el revisionismo soviético.
La contradicción entre la Unión Soviética, país socialista, y el imperialismo
internacional, era una contradicción antagónica; una contradicción
internacional de clase que el revisionismo pretendía resolverla mediante una
simple competencia con el nombre de “emulación”. Esto significaba olvidar el
carácter y esencia de las contradicciones entre el proletariado y la burguesía,
una contradicción antagónica que fue la que le impuso al imperialismo, una
política de agresión y guerra contra la Unión Soviética. Había que ser un
verdadero renegado y traidor para pretender superar esta contradicción mediante
una “emulación pacífica”. Para ganar la aprobación y apoyo a tesis tan errónea
y capituladora, Jruschov, le ofreció al pueblo soviético superar a EE. UU.
en la producción económica a la vuelta de 10 años y llegar a
la sociedad comunista más o menos en igual tiempo. Ya sabemos como terminó esta
fanfarronada.
En las tesis revisionistas sobre el “Partido de todo pueblo”
y el “Estado de todo el pueblo” se hace más patente la renuncia abierta del
revisionismo al análisis de clase de las instituciones y los problemas
sociales. Es imposible la existencia de un Partido político por encima o al
margen de las clases sociales; nacen y se organizan para representar y defender
los intereses de una clase social determinada, sin que esto quiera decir que
una misma clase pueda tener varios partidos. En la sociedad
socialista, sin embargo, por existir rezagos de las clases dominantes que
pugnan por recobrar su poder perdido, el Partido del proletariado no
puede ni debe convertirse en partido de todos sin perder su carácter
revolucionario. Que esto es cierto lo demuestra el ejemplo del PCUS, que
desde su XXII Congreso declaró abiertamente que era el Partido de
todo el pueblo soviético: obreros, campesinos, intelectuales, profesionales, burócratas
estatales, etc. Este fue un abandono descarado de la concepción marxista
leninista de Partido político de la clase obrera, que permitió a los burócratas
enriquecidos y anticomunistas, tomar por asalto el PCUS y preparar la
desaparición de la URSS.
Con su “Estado de todo el pueblo”, el revisionismo soviético completó su
teoría de traición al socialismo y restauración del capitalismo. El Estado
soviético dejó de presentarse “oficialmente” como una dictadura del
proletariado, pretendiendo hacer creer que representaba a todo el pueblo. Es
cierto que ya no era una dictadura del proletariado, porque paso a manos
de una nueva burguesía surgida en un largo proceso de degeneración de la
economía socialista, convertida en una ordinaria economía de mercado, con
pobres y ricos, explotados y explotadores. Esta experiencia ha demostrado que
es imposible la existencia de un Estado “de todo el pueblo” y que, como enseña
el marxismo, cuando históricamente surja tal posibilidad, el Estado será
innecesario, se extinguirá. Tal cosa ocurrirá precisamente en la sociedad
comunista del futuro, un futuro que ahora parece un tanto lejano.
Tiene importancia señalar que en tiempos de Stalin el revisionismo
no tuvo cabida. Ya hemos visto su lucha frontal contra
trotskistas, bujarinistas y otros elementos que trataron de impedir la
edificación del socialismo en la URSS inventando teorías que fueron
desbaratadas por el gran sucesor de Lenin. Después de la Segunda Guerra
mundial, esta lucha continuó, como lo demuestran las dos obras ya clásicas del
marxismo leninismo que nos ha dejado; “Problemas Económicos del socialismo en
la URSS” y “Problemas de la Lingüística”. En la primera pone al desnudo y
refuta a los partidarios de la “teoría de las fuerzas productivas”, y en
la segunda desenmascara a los falsos marxistas que agrupados en cenáculos
impiden el desarrollo de la ciencia. No es casual que los jruschovistas,
hayan tratado de refutar estas obras con el fin de justificar su
antistalinismo restaurador del capitalismo.
El revisionismo soviético engañó a muchos con el cuento de que los
cambios que introdujeron desde su XX Congreso constituían una aplicación
del leninismo tergiversado por Stalin. No tardó mucho tiempo y quedó al desnudo
el verdadero carácter de la teorización y la política de estos falsos
defensores del leninismo, revisionistas representantes de los rezagos de
las clases dominantes del pasado.
Después de usurpar el Poder del Partido y el Estado, levantando al tope
la bandera del antistalinismo, estos renegados comenzaron a poner en práctica
sus “cambios para avanzar al comunismo” y “rectificar los errores de Stalin”.
Estos cambios sirvieron para desenmascararlos como vulgares
contrarrevolucionarios restauradores del capitalismo, como lo demuestran las
siguientes medidas “leninistas” que aplicaron:
a.
La fuerza
de trabajo fue convertida nuevamente en mercancía. La explotación, el despojo
de los derechos laborales y el azote de la desocupación castigaron
nuevamente a la clase obrera; surgiendo el “ejército industrial de reserva”
como en el sistema capitalista.
b.
Desapareció
la propiedad social de los medios de producción y fueron convertidos en
mercancías, dando lugar a la reaparición del comercio anárquico de acuerdo a
los intereses privados.
c.
Estos dos
cambios “leninistas” del revisionismo sirvieron a los burócratas bien
pagados, que administraban las empresas, para enriquecerse sin límites,
incrementando sus “ganancias” que eran verdaderos robos.
d.
La
planificación económica, en este nuevo sistema, se convirtió en letra muerta y
apareció el flagelo de la crisis.
Fueron estos “cambios” del revisionismo en la economía soviética los que
sirvieron para restaurar el capitalismo en la URSS, un capitalismo que no podía
evitar las crisis cíclicas propias de este sistema. Son estas las que dieron
origen a la farsa de Gorvachov: la “Perestroika” y su lema: “mas socialismo y
más democracia”, que escondía un objetivo verdadero: la restauración total y
sin límites del capitalismo en la economía y la superestructura político jurídica
de la URSS. Para fundamentar esta contrarrevolución descarada, el traidor que
la dirigía, inventó su “nuevo pensamiento”, que es una renuncia abierta
al marxismo leninismo. Por eso le sirvió para proponer a los países
capitalista europeos convivir en una “casa común”, en promiscuidad. El traidor
y aventurero, fue desairado, tuvo que desechar su propuesta y acabar con la
URSS, como le exigían sus amos imperialistas.
El “nuevo pensamiento`” sirvió a los revisionistas para arremeter a
fondo contra el marxismo leninismo y nuevamente contra Stalin. Amparándose en
el “glasnot”, todo el reaccionario que se mantenían a buen recaudo, sacaron a
luz su anticomunismo rabioso. La prensa se puso a su servicio y
publicaron artículos de contenido furiosamente anticomunista, que eran
divulgados en todo el mundo con ayuda de los Partidos Comunistas revisionistas.
Los siguientes son algunos ejemplos de los muchos que podemos dar:
“Para luchar contra la vanidad proletaria plebeya es necesario una
“futurología”. Por muy extraño que parezca a simple vista, una de las
condiciones de su integración en la cultura contemporánea puede ser una
interpretación innovadora de las ideas marxistas sobre el comunismo”(13)
“Ahora es muy importante hacer llegar a la gente una visión normal de
las cosas y DEPURAR LOS CEREBROS DE TODA ESA BASURA SOBRE LA EXPLOTACIÓN DEL
TRABAJO ASALARIADO. EN OTRAS PALABRAS SEPULTAR DEFINITIVAMENTE LAS IDEAS DEL
SOCIALISMO CIENTÍFICO” (14)
“YA ESTAMOS EN VÍSPERAS DE UN JUICIO CONTRA MARX.
EL PROCESO JUDICIAL AUN NO HA COMENZAD0; LA ACUSACIÓN AUN NO HA SIDO
PRESENTADA. POR LO PRONTO MARX SOLO ESTA PASADO DE MODA”
“EL MARXISMO NO SOLO HA MUERTO: PARA LA MAYORÍA, YA HA DESAPARECIDO Y ES
INNECESARIO”(15)
Todos los reaccionarios de siete suelas, que escribían estos disparates.
Salieron del Gulasch” y son los que ahora se encuentran en el Poder. Han puesto
en práctica su demencial antimarxismo; han destruido a la URSS y han
asaltado la propiedad socialista, se han convertido en una lumpen
burguesía, han puesto en práctica toda su prédica reaccionaria pestilente y han
convertido a la clase obrera soviética en un proletariado vilmente explotado.
Sin embargo, su propósito de “sepultar definitivamente las ideas del socialismo
científico”, es una simple idiotez; pronto los herederos del Gran Octubre les
darán la respuesta merecida. La patria del bolchevismo, la URSS de Lenin y
Stalin, volverá y con más fuerza. Las leyes de la historia no pueden ser
“sepultadas”, como pretenden las pandillas de burgueses mafiosos, nacidos
de la gran traición y contrarrevolución revisionista. El vicepresidente de
Yeltsin, Alejandro Ruskoi, declaró:
“Toda una red de organizaciones criminales ostenta ya una fortuna de
miles de millones de rublos. Las estructuras paralelas controlan el 45% del
producto nacional bruto. La mafia organiza la fuga de capitales. Según expertos
occidentales, la fuga ilegal de capitales es igual o superior a los 8,000
millones de la nueva “ayuda” occidental que logró Rusia el año pasado”. “Ahora
los veteranos del Goulag reinan en Rusia”.
“Igor, un capo de la mafia de Moscú, declaró que la ciudad está siendo
compartida por veinte brigadas que se apropian del 25% de los beneficios de
todas las tiendas, hoteles, prostíbulos y otros comercios. Añadió, además: Si
Yeltsin continúa, todo seguirá bien. El nos deja hacer nuestros negocios”(16)
Estas son las “víctimas inocentes del terror stalinista”, que hoy
gobiernan Rusia, liberados del Goulach desde los tiempos de Jruschov.
Contrarrevolucionarios redomados que reciben del imperialismo todo el apoyo que
necesitan para consolidar su poder y acabar con todo vestigio de socialismo que
pueda subsistir en la que fue URSS, confirmando que, la práctica es el único
criterio de verdad. Stalin y los bolcheviques, tuvieron presente, en forma
invariable, que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”.
Por eso, pudieron hacer de la vieja Rusia una gran potencia socialista y
derrotar a un ejército imperialista hasta entonces nunca visto, por su fuerza y
organización. Los detractores de Stalin, los falsos leninistas, en cambio, han
demolido a la URSS, después de haber renegado del marxismo leninismo; han
destruido la herencia de Lenin y Stalin. Son los padres del capitalismo salvaje
y de las bandas mafiosas que gobiernan y hacen de las suyas en la
que fue Unión Soviética.
VI
Un engendro del revisionismo soviético es el eurocomunismo, nacido en
los países de la Europa occidental. Es suficiente examinar sus tesis
principales para demostrar que nada tienen de marxistas ni de
socialistas, comenzando por el absurdo, según el cual, el sistema socialista
avanza espontáneamente a causa del desarrollo de las fuerzas productivas, sin
necesidad de lucha de clases ni menos de revolución proletaria. Según los
eurocomunistas no es necesaria la estatización integral de los medios de
producción. Junto a un sector público debe actuar la iniciativa privada. Debe
existir una articulación del sistema económico que asegure una integración
entre la programación y el mercado, entre la iniciativa pública y privada.
Según el renegado Santiago Carrillo. “Este sistema todavía mixto en lo
económico va a traducirse en un régimen político o en el que los propietarios
podrán organizarse no solo económicamente sino en Partido o partidos políticos
representativos de sus intereses. Ese va a ser uno de los componentes del
pluralismo político e ideológico”(17)
En cualquier país capitalista actual los propietarios están
organizados económica y políticamente, para defender sus intereses. Por
eso, el socialismo del eurocomunismo no es otra cosa que capitalismo.
Cuestión elemental para todo marxista es que no puede existir
socialismo allí donde los medios de producción no han sido socializados, porque
donde subsiste la propiedad privada de esos medios, es inevitable la
explotación del hombre por el hombre. Pero el “eurocomunismo” sostiene lo
contrario, defendiendo un “socialismo” con medios de producción que se
mantienen en manos privadas.
a.
Niega el
rol histórico universal del proletariado y propugna la formación de un “bloque
histórico” , dirigido por la intelectualidad;
b.
Desnaturaliza
a la clase obrera y la diluye dentro de lo que llama “fuerzas del trabajo”.
c.
No
deferencia los intereses del proletariado de los que tienen el campesinado y
las capas medias.
Como siempre, la práctica se encarga de hacer un desmentido categórico a
las “teorías reaccionarias". El proletariado sigue creciendo y
fortaleciéndose en todos los países del mundo y, además, se confirma la
enseñanza de Lenin:
“En cualquier país capitalista la fuerza del proletariado es
inconmensurablemente mayor que su proporción numérica en la masa general de la
población, esto es así porque el proletariado domina económicamente en el
centro y en el nervio de todo el sistema económico del capitalismo y también
porque bajo el capitalismo, el proletariado expresa económica y políticamente
los verdaderos intereses de la inmensa mayoría de los trabajadores”.
El eurocomunismo, como teoría, es el revisionismo en su
etapa final de degeneración, etapa en que se quitó el disfraz con el que
venía presentándose ante la clase obrera y el movimiento revolucionario proletario,
ocultando su feo rostro de defensor de los intereses de la burguesía. Solo con
la instauración de la propiedad social sobre los medios de producción puede
ponerse las bases de la sociedad socialista; pero el eurocomunismo niega esta
verdad, comprobada por la historia con la edificación victoriosa del socialismo
en la Unión Soviética y puesta a prueba en la Segunda Guerra Mundial.
Una de las tesis que más defiende y predica el eurocomunismo es la
del “socialismo democrático”, un socialismo que no tiene nada de
socialista y que existe en la actualidad en los países de la Europa
occidental, con sus diversos partidos que se alternan en el gobierno sin que
puedan dar solución a sus graves problemas económicos sociales. Sin embargo,
los eurocomunistas afirman que esa alternancia y “pluralismo” es propio del
“socialismo democrático”. Los eurocomunistas tienen el desparpajo de afirmar
que el Estado soviético no era un Estado socialista, y que solo el
pluralismo que ellos predican es auténticamente marxista, consecuencia
dialéctica del desarrollo materialista de la historia no previsto por Marx y
Engels. Con esta falsificación, Berlingar, Marcháis, Carrillo y demás renegados
se presentan a sí mismos como los superadores de los clásicos del
marxismo leninismo, siendo en realidad representantes de una renuncia
abierta a la doctrina de Marx, Engels, Lenin y Stalin, además de ser unos
auténticos liquidadores del Partido proletario de nuevo tipo.
Según Carrillo, uno de los más connotados representantes del
eurocomunismo, el Partido “no aspira a conquistar el poder para él; no se
propone convertirse en la fuerza dominante del Estado y la sociedad”. Agrega el
renegado que “el Partido como tal no zanja mas que en las cuestiones de
estrategia revolucionaria y de táctica política”. En resumen, renuncia franca
al marxismo leninismo, a la conquista del Poder y a la dictadura del
proletariado, esto es el eurocomunismo, hijo sietemesino del revisionismo
jruschovista.
VII
El Partido Comunista de China tiene el mérito histórico de haber
iniciado, junto con el Partido del Trabajo de Albania, la lucha contra el
revisionismo jruschovista. Sin embargo, ocultó largo tiempo su verdadera
posición frente a la obra teórica y política de Stalin. Fue durante los agitados
años de la “revolución cultural” que los puntos de vista erróneos de Mao Tze
Dong salieron a luz, especialmente en lo que se refiere a la edificación del
socialismo y algunas cuestiones relacionadas con la Economía Política marxista
y la dialéctica materialista.
Es sabido que la reproducción ampliada socialista no seria posible si no
comienza con la industria pesada, que es la industria de máquinas que
hacen máquinas. Pero Mao es partidario de dar igual importancia a la industria
pesada y a la industria ligera.
Para el líder chino es posible la existencia de un “socialismo de
mercado” que se desarrolle hasta llegar al comunismo. Es contrario a la
ley fundamental del socialismo formulada por Stalin, y defiende lo que
denomina “caminar con dos piernas “, impulsando al mismo tiempo el desarrollo
de la pequeña empresa artesanal junto la gran empresa moderna de
tecnología avanzada. A esto le llama “socialismo con características
chinas”. Un socialismo que “no le tiene miedo al capitalismo”.
Este pragmatismo de Mao Tze Dong , lo lleva a decir que Stalin no ha
encontrado el camino que permita el paso del sistema de la propiedad colectiva
al sistema de propiedad de todo el pueblo. Para el líder chino es un
mérito y acierto del PCCh haber “conservado la producción comercial
y el intercambio de mercancías”
“El principio dirigente de la economía nacional, de la democracia nueva
debe ser el conseguir,-dice Mao- como objetivo general, el desarrollo de la
producción, de la prosperidad económica, de los intereses a la vez públicos y
privados y de beneficio tanto para el asalariado como para el patrón. Los
principios políticos y los métodos que se separen de este objetivo general son
falsos”.(18)
Este pasaje de Mao Tze Dong, denota la esencia revisionista de su
pensamiento y su parentesco cercano con el revisionismo browderiano, partidario
de la colaboración de clases, en beneficio “tanto para el asalariado como
para el patrón” , es decir, tanto para la burguesía como para el proletariado.
“Nosotros no aspiramos – dice Mao - al modelo social y político del
comunismo de la Rusia Soviètica. Más bien preferimos pensar que estamos
haciendo algo parecido a la obra por la cual luchó Lincoln en la Guerra
de Secesión: la liberación de los esclavos. Hoy tenemos en China muchos
millones de esclavos subyugados por el feudalismo”(19)
En lo que en lo que se refiere a la dialéctica materialista, para
Mao las contradicciones siempre forman parajes externas; no son
contradicciones en el interior mismas de las cosas. Y por no
comprender ni aceptar esta cuestión elemental de la
dialéctica materialista, se permitió acusar a Stalin de ser “metafísico” , que
enseñó ` metafísica. El “dialéctico” Mao, crítico acérrimo pero oculto de
Stalin, teorizó sobre el carácter especial de la burguesía nacional
china, afirmando que esta aceptaba el socialismo y contribuía a su
construcción, razón por la cual no había necesidad de reprimirla ni expropiarle
sus bienes. Para Mao, las contradicciones del proletariado y la burguesía
nacional china , son “contradicciones en el seno del pueblo” , es decir,
contradicciones no antagónicas.
El actual revisionismo chino tiene en el maoísmo su precedente
inmediato, es continuación y desarrollo del maoísmo. Su teoría de la triple
representatividad, es una renuncia franca y abierta a la dictadura del proletariado.
Para los actuales “comunistas chinos” el Estado no tiene carácter de
clase, no representa ni defiende los intereses de una clase determinada, menos
aún de la clase obrera.. El poder político está al servicio de las fuerzas
productivas, cualquiera que sea su propietario. En esta forma
defiende y protege los intereses de la burguesía china y
restaura el capitalismo en la RPCh que, después de su revolución triunfante,
inició la construcción del socialismo con ayuda soviética, de acuerdo al
Tratado Soviético Chino de 1950, firmado por Stalin y Mao Tze Dong.
VIII
En la lucha contra el revisionismo, en todas sus variantes, es el
Partido del Trabajo de Albania, el que se mantuvo firme y consecuente
defendiendo la pureza del marxismo leninismo y el legado de Lenin y Stalin. En
esa larga lucha, Enver Hoxha, se destacó desde un principio como un brillante y
firme defensor de la pureza de la doctrina y la línea proletaria
revolucionaria. Puso especial empeño en la defensa de Stalin, desenmascarando a
sus detractores como revisionistas al servicio del imperialismo internacional.
Los comunistas albaneses liberaron a su patria de la ocupación fascista
sin ayuda del Ejército Rojo, mediante la guerra revolucionaria. En esta etapa
difícil de su historia se foguearon como auténticos revolucionarios proletarios
y construyeron un Partido proletario leninista. Después de la liberación de su
patria iniciaron la construcción del socialismo con ayuda soviética y la
amistad cercana de Stalin. Desde un principio experimentaron la hostilidad del
titoismo y sus pretensiones territoriales, y esto los obligó a deslindar
posiciones tanto políticas como ideológicas con la camarilla de Tito.
El aporte de los comunistas albaneses en la lucha contra el
revisionismo, es de gran importancia. Entre los partidos de los países
socialistas, es el único que se enfrentó con firmeza y lucidez al revisionismo
soviético primero, y al revisionismo chino después. Defendieron el marxismo
leninismo y pusieron al desnudo el carácter y esencia reaccionarios de todas
las tesis divulgadas primero desde Moscú y después desde Pekín
El mérito del PTA se hace más grande por ser el Partido comunista
más pequeño del país más pequeño del que fue campo socialista, del que estuvo
aislado pues tuvo su propio cerco capitalista, con un país vecino seudo
socialista hostil, como la Yugoslavia de Tito.
En esta tarea histórica Enver Hoxha, primer secretario del C.C. del
Partido del Trabajo de Albania, jugó un rol decisivo. Profundo conocedor del
marxismo leninismo, leal discípulo de Stalin, se enfrentó al revisionismo
soviético “con la visera levantada”, sin temor, con altura y energía. En su
discurso pronunciado con motivo de la Conferencia de los 81, en Moscú el
año de 1960, desenmascaró a la pandilla de Jruschov, denunciando valientemente
todas sus intrigas y traiciones. El texto íntegro de ese discurso, no se ha
publicado. Hoxa , en el mismo Kremlin , ante los delegados de los
partidos comunistas de todo el mundo, puso a Jruschov en el banquillo de los
acusados presentándolo como un verdadero renegado y traidor,
cómplice de la contrarrevolución húngara de 1956. Acusación tan
grave no fue desmentida por los revisionistas en sus discursos
posteriores al de Hoxha; ningún revisionista hizo la defensa
de Jruschov ni este hizo su descargo.
En una “Carta Abierta” dirigida a los miembros del PCUS, el 8 de octubre
de 1964, Enver Hoxha les advirtió:
“Una grave situación se ha creado en el movimiento comunista y obrero
internacional. La Unión Soviética, el campo socialista, los partidos
comunistas, la causa por la cual han luchado heroicamente los comunistas y los
proletarios de todo el mundo, no escatimando ni su propia vida, la causa del
socialismo y el comunismo, se encuentran frente a un grave peligro, están
pasando por uno de los períodos más difíciles de su historia. Todo esto está
amenazado hoy más que nunca por el revisionismo declarado, por la escisión
total, por la traición y la degeneración.”(20)
En la lucha contra el revisionismo, el Partido del Trabajo de Albania,
dio especial importancia a la defensa de Stalin ,como leal y firme sucesor
de Lenin ; Jefe indiscutido del Movimiento Comunista Internacional en su etapa
más combativa y más gloriosa; etapa en que la mayor parte de los partidos
comunistas del mundo supieron atenerse al marxismo leninismo y tenían en
el Partido Comunista Bolchevique una autentica “brigada de choque”
en sus grandes luchas contra la opresión y explotación capitalista.
Los artículos y discursos de Enver Hoxha y la documentación del PTA que
refutan todas y cada una de las tesis del revisionismo contemporáneo y no han
perdido actualidad. Hoy sirven para demostrar que ese pequeño Partido estaba
dirigido por auténticos marxistas leninistas, con un líder que ha pasado a la
historia como un gran sucesor de los clásicos del marxismo leninismo. Esa
documentación es un rico material de estudio, para conocer la historia de la
lucha contra el titoismo y el revisionismo soviético, desde sus orígenes hasta
su final ignominioso. Sirve también para explicarnos la esencia del
revisionismo chino que ha restaurado el capitalismo en la República Popular
China.
IX
La lucha de los comunistas revolucionarios proletarios contra las
diversas corrientes revisionistas, desde los tiempos de Marx y Engels, no
es casual; es la manifestación, en el plano político ideológico, de la ley de
la contradicción. A los primeros revisionistas que se oponían a la
doctrina científica de Marx y Engels, les han seguido los que se
opusieron a Lenin y después a Stalin. Las viejas y derrotadas corrientes revisionistas,
siempre son reemplazadas con otras, armadas con teorías especialmente
inventadas para demostrar que la doctrina de Marx, Engels, Lenin y Stalin, ha
caducado o que siempre fue errónea, falsa, inaplicable,etc.
En el largo camino recorrido por los bolcheviques, desde la gran
revolución de 1917, hasta la usurpación del Poder del Partido y del Estado por
el revisionismo, nunca dejó de estar presente y actuar la ley de la
contradicción. La Oposición, encabezada por Trostki, Zinoviev, Kamenev, Bujarin
y otros después de la muerte de Lenin, no fue casual: estos representaban
posiciones político ideológicos contrarias a las que defendían los bolcheviques
encabezados por Stalin. Esa contradicción, era expresión de una lucha de
clases inevitable entre el proletariado triunfante y las clases explotadoras derrotadas,
despojadas de los instrumentos y bienes de producción que les
pertenecían. Estos rezagos de las clases explotadoras derribadas del
poder se proponían furiosamente recuperar sus bines y privilegios, con ayuda
imperialista y reaccionaria en general, empleando toda clase de medios,
incluyendo el terror. En este sentido, eran simples “rezagos” de esas clases
furiosamente empeñadas en recuperan su bienes y privilegios, con ayuda
extranjera imperialista y reaccionaria en general.
El revisionismo jruschovista surgió como heredero directo de todas las
corrientes oportunistas y revisionistas del pasado. En la historia del
movimiento comunista internacional, el revisionismo soviético es el que ha
causado mayor daño, hasta el extremo de ser el causante de la desaparición de
la Unión Soviética y el Campo Socialista. Su fuerza destructora surgió de
haberse entronizado en el Partido de más larga y sólida trayectoria
revolucionaria: el Partido de Lenin y Stalin, el Partido de la gran
Revolución de Octubre, de la construcción victoriosa del socialismo en la
sexta parte del mundo, el Partido que condujo al pueblo soviético a la victoria
en la Segunda Guerra Mundial y salvo al mundo del azote de fascismo.
El revisionismo contemporáneo se desarrolló durante los años posteriores
al fin de la Segunda Guerra Mundial con apoyo y estímulo del imperialismo, que
vio con temor el ascenso del movimiento obrero y comunista internacional. Para
detener este ascenso que era incontenible el Imperialismo, especialmente
el norteamericano, planeó y llevó a cabo una ofensiva general: política, ideológica,
económica y militar contra los países socialistas y el movimiento tanto
comunista, como de liberación nacional de los pueblos del “tercer mundo”.
En el campo de la ideología planearon y pusieron en práctica
una ofensiva general para demostrar la “falsedad del marxismo leninismo” al
mismo tiempo que desataban una furiosa campaña contra la Unión Soviética, el
Campo socialista y el Movimiento Comunista Internacional. Al mismo tiempo toda
una legión de periodistas, literatos, historiadores, filósofos, etc.,
falsificaban la historia, escribían sobre las ventajas del “capitalismo
popular” y el “Estado de bienestar”. Es en esta etapa llamada
de”la guerra fría” que aparece el revisionismo, como parte y producto de la
ofensiva anticomunista y antisoviética del imperialismo internacional
encabezado por el gendarme internacional, el imperialismo yanqui.
El revisionismo se fortaleció en el mundo después de la muerte de
Stalin, y la aparición del grupo del payaso siniestro, Nikita Jruschov,
cabecilla de un grupo de contrarrevolucionarios que se mantenía escondido en
vida de Stalin. Ya no puede dudarse que el XX Congreso del PCUS dio comienzo a
la difusión del revisionismo más peligroso y pernicioso que conoce la historia
del movimiento comunista internacional desde su nacimiento, revisionismo
que arrastró tras del PCUS a todos los Partido comunistas del mundo, con
muy pocas y honrosas excepciones.
Los marxistas leninistas del mundo vienen dando batalla frontal contra
el revisionismo, cuya médula reaccionaria, ha sido demostrada hasta la
saciedad pero sigue castrando a los partidos comunistas que
siguieron lacayunamente los dictados del PCUS, desde Nikita Jruschov
hasta el reaccionario y vende patria Gorvachov. Ahora resulta claro e
irrebatible, que la posición que se tome frente a la etapa histórica de la
construcción socialismo en la URSS y el rol jugado por Stalin, es cuestión
fundamental para deslindar posiciones entre revolucionarios marxistas
leninistas y revisionistas servidores de la burguesía y el imperialismo. No es
posible luchar a fondo contra el revisionismo sin defender el
pasado glorioso de la URSS de Lenin y Stalin y desenmascarar a los que la
destruyeron.
NOTAS
1.
LENIN.
Obras Escogidas.- T. I pg. 65
2.
LENIN
Sobre la lucha contra el revisionismo
3.
STALIN.
Cuestiones del Leninismo.- pg.3
4.
J.C.
MARIATEGUI. La escena contemporánea. pg 92
5.
STALIN. OBRAS
t.6 PG.367
6.
STALIN. Id
T 8. pg. 242
7.
STALIN.
Id. Id. pg. 246
8.
E.
BROWDER. Nuestro Camino en la Guerra y en la Paz pg. 117
9.
En
Defensa de los Principios marxistas leninistas del PCP. pg 25-26
10.
Recopilación. Lenin ,
Stalin , Khrushchev .- pg. 173
11. MALENKOV. Informe ante el XIX
Congreso del PC(b) de la URSS
12. E. HOXHA ,- Cita de
Eurocomunismo es anticomunismo Pg.427
13. PANORAMA MUNDIAL. Suplemento
teórico 11/90 Pág. 20
14. Ibíd. . pg. 9
15. Ibíd. pág. 5
16. Artículo en Internet.
17. S. CARRILLO. Eurocomunismo y
Estado.- Ed. española pág. 103
18. MAO TZE DONG. Nueva Democracia.
Ed. Austral pág. 137
19. WANG MING. Medio Siglo de Partido
Comunista de China pag.205
20. E. HOXHA. Discursos y Artículos.
C. E. Nentori pág. 240
