lunes, 27 de febrero de 2012


MARXISMO Y REVISIONISMO

José Sotomayor Pérez

ÍNDICE
I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
NOTAS

El marxismo surgió como producto de un largo proceso de desarrollo de las ciencias, cuando estas habían acumulado un gran caudal de conocimientos y planteaban la necesidad de dar solución a los problemas más apremiantes de  la cultura y la vida de la sociedad humana. Por eso, el marxismo desde su nacimiento tuvo un carácter universal: revela al hombre el origen y carácter del conocimiento científico de la realidad objetiva, y le da a conocer los procesos regulares del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad. “La  historia de la filosofía y la historia de las ciencias sociales-dice Lenin- enseña con toda claridad que en el marxismo no hay nada que se parezca al sectarismo, en el sentido de una doctrina encasillada, anquilosada, que ha surgido al margen de la calzada real del desarrollo de la civilización. Su doctrina surgió como la continuación directa e inmediata de la doctrina de los más grandes representantes de la filosofía, la Economía política y el socialismo” (1)

I

La burguesía siempre ha tenido al revisionismo como uno de sus principales instrumentos en la lucha de clases contra el proletariado y ha puesto especial empeño para que sus ideólogos inventen una serie de teorías dirigidas a refutar al marxismo. Este carácter tuvieron las  teorías de Lasalle, Proudhon y Bakunin, en tiempos en que Marx y Engels vivían. Pero eran teorías que luchaban contra el marxismo “desde el exterior” y no satisfacían los propósitos reaccionarios de destruir el marxismo Por eso, trasladó la lucha contra esta doctrina científica de la clase obrera al seno mismo del movimiento proletario marxista. Históricamente hay que considerar a Bernstein, Kautsky, Hilfernding, Adler y sus más cercanos seguidores, como a los “fundadores” del revisionismo, por ser los primeros que proclamaron abiertamente la necesidad de revisar el marxismo, alegando que había envejecido y que defenderlo era “dogmatismo”. En resumen estos renegados proponían:

1.        Volver a Kant y rechazar el materialismo dialéctico y el materialismo histórico;
2.        Desechar la Economía política  marxista y volver a  Adam Smith y David Ricardo, con el argumento falaz de que Marx se había limitado a repetirlos;
3.        Abandonar el socialismo científico y retornar al socialismo utópico con el argumento de que, antes de Marx, ya dio solución al  problema del desarrollo futuro de la sociedad.

No es casual que Bernstein haya introducido cambios en la terminología revolucionaria, como por ejemplo el uso de “transformación socialista” en lugar de revolución socialista; “proceso revolucionario” en lugar de lucha revolucionaria; “democracia ideal” en lugar de dictadura del proletariado.

El revisionismo de Bernstein, Kautsy y sus seguidores, puso de moda la crítica al marxismo y surgieron por todas partes  “escuelas de marxólogos” “marxófagos”, teóricos del “ideal social” y del “ideal histórico”, etc., etc. La  “creación” de “socialismos” y “marxismos” se convirtió en la preocupación predilecta de los profesores alemanes y el medio seguro de alcanzar el grado de asistente universitario en Alemania, como dijo Rosa Luxemburgo. Este revisionismo repercutió en el Partido de la clase obrera de Alemania, el Partido Socialdemócrata, el más  fuerte y  experimentado, haciéndolo degenerar a tal extremo que lo convirtió en un Partido oportunista al servicio de la burguesía. Y lo mismo sucedió con los demás Partidos socialdemócratas  de Europa, a causa de  su incapacidad para oponerse y hacer frente al revisionismo.

La destrucción de los primeros Partidos de la clase obrera por el revisionismo, marcó el inicio de una etapa muy difícil en la historia del movimiento obrero revolucionario, a tal punto que algunos llegaron a pensar que la derrota del marxismo era de tal gravedad que su recuperación era casi imposible. La historia, sin embargo, desmintió tal opinión, porque no tardó mucho y los marxistas rusos, encabezados por Lenin, dieron batalla al revisionismo y le hicieron morder el polvo de la derrota, elevando al marxismo a una nueva etapa. No dejaron piedra sobre piedra de las teorías de Bernstein y Kautsky sobre el desarrollo “armónico sin contenido de clase”, el “ultraimperialismo”, “el capitalismo organizado”, “El socialismo democrático y humano”, etc.

En su lucha enérgica y lúcida contra el revisionismo Lenin nos ha dejado una herencia invalorable. Haciendo un resumen apretado de sus tesis sobre esta degeneración ideológica ha dejado escrito verdades irrefutables:

“El revisionismo sacrifica los intereses cardinales  del proletariado para conformarse con las necesidades de la burguesía.

“Castra el contenido revolucionario del marxismo, hace pasar a primer plano y ensalza lo que es aceptable para la burguesía”.

“Vocifera sobre la insuficiencia y caducidad de la doctrina de Marx, justifica las reformas sociales con “nuevos” argumentos y consideraciones.

“Vaguedad, dejarse arrastrar por la corriente, falta de principios mas o menos definidos y firmes”.

“El objetivo final no es nada, el movimiento lo es todo”; esta frase de Bernstein es la mejor expresión de la esencia del revisionismo”.

“En la Filosofía abjura del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. Sustituye la sutil (y revolucionaria) dialéctica por la  “simple” (y pacífica) evolución.

“Revisa la Economía política marxista. Espera una nueva era pacífica del capitalismo”

“Niega la lucha de clases. Predica la colaboración de clases”

“Se prosterna servilmente ante la democracia burguesa. Abriga la vana ilusión de conquistar la mayoría mediante el sufragio universal y recibir el Poder estatal”.

“Retrocede directamente al lado de la política burguesa. Justifica las guerras coloniales y las atrocidades”.

“En su razonamiento desaparece la lucha revolucionaria de clase del obrero contra el capital. Desaparece el internacionalismo” (2)

Por todas estas particularidades y característica del revisionismo, Lenin afirma que la “burguesía comprende que es mejor utilizar a los revisionistas dentro del movimiento obrero para defender los intereses burgueses y no ocuparse de esto ella misma. El revisionismo, enseñó Lenin, es un fenómeno internacional que es necesario eliminar  de modo “rápido y cuidadoso”. Y para esto no debe traficarse nunca con los principios ni debe hacerse concesiones teóricas porque “SIN TEORÍA REVOLUCIONARIA NO PUEDE HABER TAMPOCO MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO”

Esta es una enseñanza de enorme actualidad, por las consecuencias nefastas que ha tenido el abandono de la teoría revolucionaria durante los últimos tiempos.

Sin la lucha  contra el revisionismo y el desarrollo del marxismo que Lenin llevó a cabo, no hubiera sido posible el triunfo de la Gran Revolución de Octubre que abrió una nueva época en la historia de la humanidad. Esa Revolución, a su vez, permitió que el leninismo, como el marxismo de la época del imperialismo y la revolución proletaria, llegara a todos los países del mundo. Hay que tener presente que el oportunismo de la II Internacional enterró al marxismo revolucionario y era necesario  darle nueva vida. Lenin cumplió esta tarea y lo desarrolló en  nuevas condiciones históricas; de aquí que el leninismo sea “el desarrollo ulterior del marxismo”.

“Suele destacarse el carácter extraordinariamente combativo del leninismo, -dice Stalin-. Esto es muy cierto. Pero esta particularidad del leninismo se debe a dos causas: en primer lugar a que el leninismo brotó de la entraña de la revolución proletaria, cuyo sello no puede por menos de ostentar; en segundo lugar a que se desarrolló y se fortaleció en las batallas contra EL   OPORTUNISMO DE LA II INTERNACIONAL, COMBATIR EL CUAL HA SIDO Y SIGUE SIENDO UNA PREMISA NECESARIA PARA LUCHAR CON ÉXITO  CONTRA EL CAPITALISMO”(3).

II

La lucha  de Lenin contra el revisionismo y la derrota de todas las teorías que sirvieron de soporte ideológico a la II Internacional, fueron premisa necesaria para el triunfo de la revolución proletaria de 1917 en Rusia. No cabe duda que sin esa derrota ideológica y política sufrida por el oportunismo socialdemócrata internacional, encaramado en el Partido alemán de la clase obrera, hubiera sido imposible que las masas obrero campesinas dirigidas por los bolcheviques, con Lenin a la cabeza, hubieran podido tomar el Poder e instaurar la dictadura del proletariado después de la Revolución de Octubre. Pero el revisionismo resurgió pronto, esta vez  dentro del mismo Partido de los bolcheviques, poco después de la muerte de Lenin. Fue Trotsky el primero que inicio la revisión del leninismo  oponiéndole la vieja y desbaratada teoría de la revolución permanente.

El mismo año de la muerte de Lenin, salió a luz el folleto de Trotsky titulado “Después de Octubre” falsificando la teoría leninista sobre la revolución proletaria. En este folleto, Trotsky afirma que Lenin se rearmó con la teoría de la revolución permanente para dirigir el proceso revolucionario que le permitió la conquista del Poder al Partido Bolchevique, En otras palabras, según Trotsky, Lenin tuvo que renunciar a su teoría sobre la transformación de la revolución democrático burguesa en revolución socialista siguiendo un curso ininterrumpido; teoría formulada en su conocida obra “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”. Así comenzó la campaña de falsificación de la herencia teórica de Lenin y de la misma historia del Partido Bolchevique. A Trotski le siguieron Preobrazhenski, Piatakov y Radek con la publicación de una serie de folletos y artículos, todos ellos distorsionando la verdad histórica y  minimizando el rol de Lenin y su contribución teórica, oponiéndole y engrandeciendo la teoría oportunista de la revolución permanente que Trotski copió de Parvus.

Las publicaciones trotskistas, hacían la defensa y fundamentación de un supuesto “rol singular”  de Trotski en la revolución de Octubre, afirmando que este menchevique fue el único que estuvo junto a Lenin en los momentos decisivos de la conquista del Poder, mientras los demás dirigentes vacilaban y cometían una serie de errores. No contentos con esta grosera falsificación, los trotskistas, avanzando en sus campaña antibolchevique, propalaron la falacia de que el mismo Lenin con frecuencia se equivocaba y que solo Trotski  daba directivas  correctas, siendo por tanto el verdadero jefe y líder de la revolución  que llevó al poder al proletariado revolucionario en Octubre de 1917.

El trotskismo agudizó su lucha contra el leninismo con la publicación del artículo  “Enseñanzas de Octubre”, en el cual Trotski  suplanta el leninismo con el trotskismo. El “Judas” afirma que la principal enseñanza de esa gran revolución es “no acobardarse en el momento decisivo”, y que el Partido y el movimiento revolucionario deben estar dirigidos por “gente más resuelta”, presentándose  él mismo como el hombre “más resuelto” del CC del Partido, al que ingresó solo tres  meses antes de la revolución. Con estas especulaciones  lo que Trotski perseguía era  la sustitución de la dirección del Partido Bolchevique y de la Internacional Comunista  con  trotskistas  por ser “gente más resuelta”.

Lo fundamental de la campaña trotskista estaba dirigida a  desbaratar el leninismo, atribuyéndole  un carácter  semicampesino “mukik”, propio exclusivamente de Rusia. Presentaba a Marx  como teórico y filósofo y a Lenin como un simple práctico y ejecutor. Esta teorización  falaz de Troski ha sido aceptada   en los mismos inicios del PCP, por su fundador, quien tuvo simpatía  y consideró a Trotski como un teórico y filósofo y a Lenin como un práctico y ejecutor. Según  Mariátegui: “... los penetrantes  estudios de Lenin no abarcaron sino las cuestiones políticas y económicas. Trotski, en cambio, se ha internado además por la consecuencias de la revolución en la filosofía y en el arte” (4).

El núcleo dirigente del Partido Bolchevique, encabezado por Stalin, salió al frente de toda la teorización antileninista del trotskismo y la pulverizó, demostrando que la doctrina de Lenin tiene un carácter científico y universal; es  un desarrollo del marxismo en la nueva etapa histórica iniciada con la entrada del sistema capitalista en la fase imperialista. En noviembre de 1924, Stalin señaló las siguientes particularidades del trotskismo:

“Primera. El trotskismo es la teoría de la revolución permanente. Y ¿qué es la revolución permanente, tal como la entiende Trotski? Es la revolución haciendo caso omiso de los campesinos pobres como fuerza revolucionaria. La revolución “permanente” de Trotski es, como dice Lenin, “saltar” por encima del movimiento campesino, “jugar a la toma del Poder”. ¿Por qué es peligrosa esta “revolución”? Porque de intentar llevarla a cabo, desembocaría en un fracaso inevitable, porque apartaría del proletariado ruso a su aliado, es decir, a los campesinos pobres. A eso se debe la lucha que el leninismo sostiene contra el trotskismo desde 1905”.

La posición de Lenin, contraria a la  “revolución permanente” de Trotski, fue considerada por este alumno de Parvus, como “una teoría con rasgos contrarrevolucionarios”, porque  defendía la dictadura del proletariado y del campesinado.

“Segunda. El trotskismo es la desconfianza hacia el principio bolchevique del Partido, hacia la cohesión monolítica del Partido, hacia su hostilidad a los elementos oportunistas. El trotskismo en materia de organización es la teoría de la convivencia de los revolucionarios y los oportunistas, de sus grupos y grupitos en el seno de un mismo partido”.

El leninismo se opuso desde su origen a la existencia de un Partido hecho de pedazos o retazos, con grupos y subgrupos en su seno. El leninismo defendió desde un principio la construcción de un Partido monolítico, como unidad de voluntad, sin dos ni tres o más líneas.

“Tercera. El trotskismo es la desconfianza  en los jefes del bolchevismo, un intento de desacreditarlos, de difamarlos. No conozco ni una tendencia en el Partido que pueda compararse con el trotskismo en cuanto a la difamación de los líderes del leninismo o de las instituciones centrales del Partido” (5).

Stalin  menciona las opiniones de Trotski sobre Lenin al que  llegó a calificar de “un explotador profesional de todo atraso en el movimiento obrero ruso”. Este es un ejemplo de como el Judas de la revolución de Octubre desacreditaba y difamaba a los líderes del bolchevismos. Sin  embargo, posteriormente, el “nuevo trotskismo” procedió con más cautela, y, con el fin de encubrirse prodigó alabanzas a Lenin, poniéndolo junto a Trotski y a su mismo nivel. Esta maniobra perseguía convertir al trotskismo en “el centro y punto de concentración de todos los elementos no proletarios” que se proponían debilitar y descomponer la dictadura del proletariado. Ante esta ofensiva antibolchevique y contrarrevolucionaria el Partido de Lenin se propuso la tarea de “enterrar el trotskismo como corriente ideológica”. Y cumplió en forma cabal esta histórica tarea, no dejando piedra sobre piedra de todas las tesis y teorías trotskistas, hasta el día de hoy, pese a los esfuerzos de los epígonos de Trotski por seguir las enseñanzas de su maestro y  darles vidas ,sin tener en cuenta su falsedad que la historia se ha encargado de demostrar.

La derrota ideológica del trotskismo, en un período cuya característica principal era la lucha de los Estados capitalistas contra la Unión Soviética de un lado , y, de otro, entre las fuerzas socialistas contra los elementos capitalistas dentro de la propia URSS, diò lugar a que estos se unificaran formando una nueva Oposición. Sin embargo, sus bases ideológicas y políticas eran trotskistas, como lo demuestras sus particularidades que Stalin se encargó de poner a luz:

a.        La Oposición sustentaba opiniones opuestas a las del PC (b) en torno al carácter y las perspectivas de la Revolución de Octubre. Consideraba que esta gran Revolución no era propiamente una revolución socialista sino simplemente una señal y punto de partida para la revolución en Occidente y que si esta revolución demoraba el Poder soviético caería y  degeneraría  como consecuencia de los choques inevitables entre la clase obrera y el campesinado.
b.        La Oposición sustentaba el punto de vista  de que no existía ningún fundamento para suponer que la  Unión Soviética se sostendría sola  frente a los países capitalistas, frente a la “Europa conservadora”. Es sabido que Lenin arrancaba del criterio de que era posible que la victoria del socialismo empiece por unos cuantos países capitalistas, o, incluso por un solo país socialista. Tesis que fue comprobada por la Revolución de Octubre  y la edificación del socialismo en la URSS.
c.        Contrariamente  a lo sostenido por el PC(b), la Oposición  trotskista afirmaba que un verdadero auge de la economía en la Unión Soviética solo sería posible después de la victoria de la revolución en los países capitalistas más importantes de Europa.
d.        La Oposición trotskistas, era del criterio de que el campesinado no podía tener relaciones  amistosas y correctas con el proletariado antes del triunfo de la revolución mundial  y que, después de la toma del Poder,  tendría choques hostiles, no solo con los grupos burgueses que lo apoyaron en los primeros momentos de la revolución, sino también con las bastas masas campesinas.

Todas estas opiniones de la Oposición trotskista, rebajaban el papel histórico y  la misma fuerza de la Revolución de Octubre, como base del desarrollo del movimiento revolucionario mundial, debilitando al mismo tiempo la voluntad del proletariado soviético en la construcción del socialismo. Por eso, la XV Conferencia del PC(b), calificó a la Oposición trotskista como una desviación socialdemócrata, revisionista representada en ese momento  por Otto Bauer. Era este líder de la socialdemocracia el que sostenía la tesis  de que el proletariado en Rusia solo podía “afianzar su dominio con carácter temporal” y que “debe perderlo inevitablemente en cuanto la masa campesina de la nación adquiera la suficiente madurez cultural para tomar ella misma el Poder”.

La Oposición trotskista, expresión franca de una típica desviación socialdemócrata, revisionista,  defensora de una política oportunista, se presentaba disfrazada  de “izquierdista”, “para vender su mercancía”, poniéndole la etiqueta de “revolucionarismo” a su oportunismo. Frases revolucionarias y hechos oportunistas, caracterizaban todo la acción política del trotskismo enfrentando abiertamente al Poder soviético. Sus críticas de “izquierda”, analizadas y refutadas por Stalin se sintetizan en las siguientes réplicas:

“De palabra partidarios de la industrialización; de hecho, cómplices de los enemigos de la industrialización”;
“De palabra contra el burocratismo; de hecho, defensores y vehículos de la burocratización del aparato del Estado”;
“De palabra, lucha contra el capital privado; de hecho, ayuda al capital privado”;
“De palabra, contra la degeneración; de hecho, cómplices y defensores de la degeneración”;

“De palabra, en favor de la democracia interna  del Partido; de hecho la vulneración de los principios fundamentales de toda democracia” (6).
Como resultado de los intentos de la Oposición de imponer  al PC(b) una permanente discusión y de socavar su unidad, las grandes masas se agruparon estrechamente en torno al núcleo dirigente de los bolcheviques, aislando a los disidentes y asegurando una férrea unidad partidaria.  En tales circunstancias  la  XV Conferencia  aprobó entre otros puntos, “Mantener una resuelta lucha ideológica contra la desviación socialdemócrata, explicando a las masas el carácter erróneo de los principios sustentados por el bloque de oposición y poniendo al desnudo el contenido oportunista de esos principios, cualesquiera que sean las frases  revolucionarias que los encubran” (7).

La Oposición no se allanó a su derrota político ideológica. Formando un bloque unificado, trotskistas, zinovievistas, kamenevistas y burjaruinistas, se propusieron ir a la contraofensiva, poniendo al Partido en una grave situación y en peligro la misma revolución. Pero se encontraron frente a una organización compacta dirigida por bolcheviques educados por Lenin y dirigidos por Stalin, que les infringió una derrota demoledora, pese a los altos cargos que ocupaban en el aparato estatal y hasta partidario. En efecto, hasta el año de 1925 Trotski estuvo en la dirección de las Fuerzas Armadas, Zinoviev  se encontraba a la cabeza del Partido en la ciudad de Leningrado y de la delegación soviética en la Internacional Comunista; Kamenev  era presidente del Buró Político del Comité Central del PC (b) y Bujarin desempeñaba el cargo de Director de Pravda, órgano del Partido. A estos líderes hay que agregar todos los que ser encontraban en su entorno y formaban el núcleo del bloque revisionista contrarrevolucionario.

El año de 1927 se llevó a cabo una discusión general en el seno del PC(b) , en la cual el bloque  de oposición sufrió una aplastante derrota, En efecto, solo obtuvo 4,000 votos a su favor de los 700,000 sufragantes del Partido que participaron en las discusiones; quedando, así, demostrada su pequeñez e insignificancia. Con este respaldo,  la vieja guardia  bolchevique de revolucionarios profesionales, tomo el acuerdo de hacer una depuración radical del Partido, expulsando de su seno a los trotskistas por considerar  que sus actividades eran incompatibles con la militancia partidaria bolchevique. Esta medida radical permitió que el Partido de Lenin y Stalin saliera triunfante de una lucha interna que amenazaba con destruir el Partido y entregar el Poder a las fuerzas contrarrevolucionarias manejadas desde el exterior. La burguesía imperialista, junto con los “socialistas” de Europa, apoyaban abiertamente todas las maquinaciones de Trotski, Bujarin y demás revisionistas contrarrevolucionarios, para expulsar a los bolcheviques y usurpar el  poder del Partido y del Estado en la Unión Soviética.

Es importante señalar que en situación tan difícil y complicada, que amenazaba la existencia misma del Poder soviético y del Partido bolchevique, el movimiento comunista internacional se solidarizó con el núcleo bolchevique  que cerró filas en torno a Stalin. La Internacional Comunista y  los Partidos comunistas apoyaron con firmeza la lucha de los bolcheviques soviéticos contra el revisionismo reaccionario capitaneado por Trotski, Bujarin, Zinoviev, Kamenev y otros renegados. El triunfo aplastante de los bolcheviques, leninistas y su jefe, Stalin, demostró que la victoriosa bandera de la revolución proletaria en la sexta parte del mundo se encontraba en manos de auténticos revolucionarios proletarios. Esta unidad conquistada y fortalecida en dura lucha contra toda forma de revisionismo y fraccionalismo, tuvo una excepcional importancia en el curso de la construcción del socialismo  en La Unión Soviética y su posterior victoria histórica en la Segunda Guerra Mundial. Depurado de trotskistas y otros revisionistas contrarrevolucionarios, el Partido Bolchevique  pudo movilizar a las grandes masas para llevar a cabo verdaderas hazañas y llevar a cabo la industrialización y la transformación socialista de la agricultura en la URSS., convirtiéndola en una verdadera fortaleza revolucionaria de todos los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo.

La victoria de la Unión Soviética demostró que el marxismo leninismo es invencible  por su esencia y carácter científico. La propia vida, la experiencia histórica demostraron, en cambio, la falsedad de todas las corrientes oportunistas, revisionistas de “izquierda” y de “derecha”. Sin embargo, no pasó mucho tiempo, y el revisionismo hizo su nueva aparición, esta vez en el seno del movimiento comunista internacional.

III

No había terminado la Segunda Guerra Mundial, y una nueva variante del revisionismo se hizo presente  con el browderismo, corriente surgida en el Partido Comunista de los EE.UU. de América. El año de 1944, Earl Browder, secretario general del Partido comunista estadounidense, dió a conocer su programa y tesis  revisionistas de comienzo a fin. Se trataba de una verdadera capitulación ante el imperialismo norteamericano y ante el sistema capitalista en general, con el falaz argumento de que el triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial había producido un cambio radical en la situación política internacional, determinando el surgimiento de condiciones históricas totalmente nuevas en el mundo.

Sobre la base de estas supuestas condiciones históricas totalmente nuevas, surgidas después de  la derrota de la Alemania nazi y sus aliados, Browder tuvo la audacia de declarar “caduco” el marxismo leninismo, por haberse convertido, según decía, en un sistema de dogmas y esquemas muertos. Y por eso, propugnó la renuncia a la lucha de clases a nivel nacional e internacional, afirmando que el imperialismo  norteamericano podía salvar a la humanidad de todos los males del capitalismo. Para el secretario general del PC norteamericano, los grandes monopolios imperialistas  constituían una fuerza  impulsora del desarrollo económico y democrático  de su país, siendo por tanto innecesaria la existencia del partido de la clase obrera,  propiciando la disolución del Partido Comunista de los Estados Unidos. He aquí lo que, en resumen, propugnaba Browder:

“Los comunistas, prevén que sus objetivos políticos prácticos serán por un largo tiempo y en todas las cuestiones fundamentales idénticos a los objetivos de una mayor masa de no comunistas, por tanto nuestros actos políticos se fundirán en movimientos de mayor envergadura. Es por eso que la existencia de un partido político específico de los comunistas ya no sirve a un objetivo práctico, sino por el contrario, podría convertirse en un obstáculo para conseguir una más amplia unidad. Por eso, los comunistas disolverán su propio partido político y encontrarán una forma organizativa diferente y nueva, y un nuevo nombre que se adapte mejor a las tareas del día y a la estructura política a través de la cual debe llevarse a cabo dichas tareas”(8).

Partiendo de estas concepciones  ultrarevisionistas, Browder disolvió el Partido Comunista de EE.UU., convirtiéndolo en una “asociación política” sin carácter de partido, que  lleva “delante de las tradiciones de Washington, Jefferson, Payne, Jackson y Lincoln.”  Esta “asociación” se proponía asegurar el funcionamiento normal del régimen capitalista. Con estas concepciones Browder renegó abiertamente del marxismo leninismo y la línea general del proletariado revolucionario, dando al mismo tiempo, una gran ayuda al sistema capitalista mundial y en forma especial al imperialismo yanqui.

El browderismo tuvo una fuerte influencia en los Partidos comunistas de la América Latina, causándoles  un daño inmenso; pero no tardó mucho en ser desenmascarado como una corriente liquidacionista al servicio de la burguesía y el gran capital monopolista. En una carta abierta del dirigente comunista francés, Duclos, se puso al desnudo su carácter contrarrevolucionario. Eran tiempos en que el Partido Comunista Bolchevique  estaba dirigido por Stalin. Por eso el desenmascaramiento del browderismo debe considerarse como parte de la lucha de Stalin contra el revisionismo en todas sus formas. Es cierto que esta corriente revisionista no alcanzó dimensiones mundiales, pero sus argumentos y concepciones y objetivos fueron repetidos  y adoptados por los revisionistas que posteriormente renegaron del marxismo leninismo.

En el Partido Comunista Peruano el browderismo fue recibido por sus dirigentes como un desarrollo del marxismo leninismo y, sin mayor  discusión, lo introdujeron en su línea política y sus objetivos programáticos. En los documentos de su Primera Conferencia Nacional se encuentran afirmaciones como las siguientes:

“Las contradicciones de clase  podrán ser resueltas y superadas, evitando en lo fundamental los choques y colisiones dentro de cada país con un criterio de Unidad Nacional benéfico tanto para la burguesía como para el proletariado y todos los sectores progresistas...”

“El incremento de la producción beneficiará tanto a la burguesía como al proletariado y depende del acuerdo y la colaboración entre ambas clases”.

“Antes de Teherán existía el peligro de grandes colisiones de clases y revoluciones; ahora esa perspectiva ha sido reemplazada por otra; por el desarrollo democrático y pacífico de los pueblos”

“El nombre actual del Partido no corresponde a los cambios operados en la situación mundial y nacional y a nuestra línea de Unidad  adoptada por un largo período”(9) 

Con estos antecedentes, el PCP estaba preparado para aprobar y aplaudir la línea general y las tesis del XX Congreso del PCUS, al que consideró como  un “acontecimiento de trascendencia histórica universal”. El nombre de su vocero nació de la unidad propugnada por el revisionismo browderista y lo conserva hasta hoy, como conserva  su revisionismo jruschovista, heredero de todas las tesis de Browder y Tito.

IV

En el transcurso de la Segunda Guerra mundial se gestó otro revisionismo, esta vez, en Europa: el titoismo, corriente que apareció en un momento en que las contradicciones entre el imperialismo y el socialismo se agudizaron. En las nuevas condiciones surgidas en la postguerra, mientras el imperialismo pugnaba por resolver problemas derivados de su dominación y explotación del denominado “tercer mundo”,  el socialismo, encabezado por la URSS debía consolidarse y otorgar ayuda, tanto a los países  del Campo socialista como a los recientemente liberados de la opresión imperialista.

Fue en esta difícil situación internacional que el titoismo hizo su aparición, presentándose  abiertamente como una corriente contraria al marxismo leninismo. Es sabido que durante los años de la Segunda Guerra Mundial, Tito y su grupo se inclinaban política e ideológicamente a los EE.UU e Inglaterra, países con los que mantenían permanentes contactos y conversaciones secretas. Por eso, no es extraño que estos países apoyaran desde un principio al titoismo, para impedir la construcción del socialismo en Yugoslavia. Vieron en la teoría de este revisionismo la ideología que podía servir de modelo para que los demás países socialistas degeneraran y se desligaran de la Unión Soviética; además, podía ser utilizado para frenar las luchas de liberación nacional y social de los países oprimidos y explotados por el imperialismo.

Los titoistas comenzaron su labor contrarrevolucionaria, revisando los principios fundamentales del marxismo leninismo sobre el rol, tanto del Partido de la clase obrera, como del Poder del proletariado. Liquidaron el Partido Comunista convirtiéndolo en una Liga  sin  teoría ni programa de clase, marxistas leninistas. Igual que el browderismo, el titoismo tomo la “democracia americana” como modelo para instaurarlo en Yugoeslavia, esgrimiendo el argumento de que la colectivización de la agricultura constituía un “modelo ruso”.

Haciendo una crítica constructiva  a la “Liga Comunista” yugoeslava, Stalin les hizo conocer sus puntos de vista en varias cartas, en una de las cuales  escribió:

“No es casual que los dirigentes del Partido Comunista Yugoslavo estén eludiendo la cuestión de la lucha de clases y la represión de los elementos capitalistas en las aldeas; se considera al campesinado como un todo orgánico, y el partido no moviliza sus fuerzas en un esfuerzo por superar las dificultades que nacen del aumento de los elementos explotadores en las aldeas”.(10)

Con la consigna demagógica  de “las fábricas a propiedad de la clase obrera”, los titoistas, crearon grupos de trabajadores “propietarios”  que se enfrentaban entre sí. Renunciando abiertamente al marxismo leninismo, hicieron del anarcosindicalismo  su doctrina, proclamando que su socialismo era auténtico porque se basaba en la “autogestión”, en “los productores directos” y no en el Estado socialista, el que debía desaparecer, sin necesidad de que cumpliera su papel como dictadura del proletariado en la construcción del socialismo. Esta era la tesis con la cual Tito y su grupo se presentaban como “marxistas creadores”, opuestos al “stalinismo”, demostrando de este modo que su lucha contra el marxismo leninismo la disfrazaban como una lucha contra la herencia teórica y política defendida por Stalin.

No debe extrañar a nadie que la construcción del “socialismo de autogestión” yugoeslavo haya recibido el apoyo económico del imperialismo norteamericano. En este “socialismo” no existe la propiedad social de los medios de producción, sino la propiedad de grupos particulares. La distribución no se realiza según el trabajo, sino según las ganancias y las aptitudes comerciales de cada empresa. La producción no se realiza para abastecer a las necesidades del pueblo sino para el enriquecimiento de personas  particulares. A esto hay que agregar el desarrollo no planificado de la economía, la espontaneidad, la anarquía y  el libre juego de los precios. En resumen, un “socialismo” al que hoy le llaman “de mercado”  como el “socialismo chino”, es decir, un “socialismo” que es capitalismo.

Los revisionistas yugoeslavos tuvieron la audacia de afirmar  y proponer a los partidos de la clase obrera que lucharan por la “autogestión”, como una nueva forma de transformación socialista de la economía de los países capitalistas, sin necesidad de  tomar el poder. Esta  era la “vía pacífica”  que los titoistas  pretendían imponer al movimiento comunista internacional para desviarlo de sus luchas revolucionarias y castrarlo ideológicamente. El titoismo hizo de Yugoeslavia  un país dependiente del imperialismo y este terminó borrando  del mapa ese Estado “socialista”, “no alineado”, partidario de la colaboración más amplia con los países capitalistas.

La degeneración de la economía socialista en Yugoslavia ha dejado enseñanzas que el  movimiento comunista internacional  debe tener presente  para que no se repitan, principalmente las siguientes:

Con la conquista del Poder por la clase obrera no termina la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Esta lucha se agudiza en la medida en que el nuevo Poder impulsa adelante la construcción del socialismo, provocando una feroz resistencia de la burguesía y sus aliados del interior y el exterior, especialmente del imperialismo.

Después  del V Congreso del PCY, Tito desató una feroz represión contra los miembros del Partido por su apoyo a la Resolución del Cominform que condenó el revisionismo yugoslavo. Cientos de miles de leales comunistas fueron encarcelados y muchos fusilados. En  1949  Yugoslavia cerró sus fronteras a los guerrilleros comunistas griegos y en  1950  votó en el Consejo de Seguridad de la ONU  a favor de la guerra contra Corea del Norte, poniéndose al servicio del imperialismo anglo norteamericano.

La experiencia yugoslava enseña que el Partido del proletariado puede caer bajo el control y dirección de capas y sectores sociales no proletarios, degenerando en Partido reformista burgués aliado del imperialismo y sometido dócilmente a sus exigencias. La Liga Comunista yugoslava se convirtió en un simple instrumento del imperialismo norteamericano. Se ha dicho, con toda razón, que el imperialismo yanqui convirtió a la Yugoslavia titoista  en la “mula madrina” detrás de la cual debían seguir todos los países socialistas para restaurar el capitalismo. No cabe duda que esta “mula madrina” cumplió su misión hasta el fin. La “perestroika”  fue una repetición de la experiencia yugoeslava y de  su  socialismo  de “autogestión”.

V

Después del triunfo histórico de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, el Partido Bolchevique reagrupó sus fuerzas y preparó cuidadosamente  su XIX Congreso, realizado en octubre de 1952. Este fue un acontecimiento de enorme importancia porque puso al descubierto el grado de crecimiento  que había alcanzado una burocracia que se enriquecía usurpando los bienes de la sociedad, convirtiéndose en una seria amenaza para el sistema socialista  y el mismo Poder Soviético. En el Informe del Comité Central, se hizo graves  denuncias  que demostraban la necesidad de tomar medidas enérgicas para combatir todas las formas de usurpación, latrocinio y corrupción surgidas. Ese Informe presentado por Malenkov, y redactado con la asesoría y dirección de Stalin, a la luz del tiempo transcurrido, tiene  un significado histórico indiscutible. Documento realmente bolchevique, el Informe presenta en forma cruda la realidad  de la situación de la Unión Soviética  y las graves debilidades del Partido que era urgente superar.

“ Han aparecido – dice el Informe- no pocos trabajadores dirigentes que olvidan que las empresas confiadas a su tutela y dirección pertenecen al Estado y tratan de convertirlas en un feudo propio, donde tal dirigente, si se le puede llamara así, hace lo que “le sale de las narices”

El Congreso señaló que la “situación de la época de guerra condicionaba ciertas particularidades en los métodos de dirección del Partido y engendraba asimismo grandes deficiencias en su funcionamiento”. Esta fue la causa de que los organismos del Partido debilitaran su atención, no solo en trabajo  de organización, sino también en las tareas ideológicas. Así se produjo una situación de abandono y de divorcio entre los organismos del Partido  y las masas. Surgió el peligro de que  el Partido debilitara su  carácter de organización política combativa, y que degenerara en una especie de organización administrativa  de ordeno y mando, incapaz de advertir los peligros que se presentaban en la edificación económica a causa de la  vulneración de los intereses de la sociedad, representada por el Estado socialista. Frente a esta situación el Congreso  revolvió tomar medidas enérgicas para rectificar rumbos.

Señalando los “defectos, errores, fenómenos negativos e insanos” de la situación interna de la URSS y del mismo Partido, el Congreso señaló  las tareas que debían cumplirse  para remediarlos y superarlos:

1.        “La autocrítica y, sobre todo, la crítica desde abajo deben ser utilizados en plena medida y en todas las organizaciones del Partido como el método principal de descubrir y subsanar nuestros errores y defectos, nuestras debilidades y dolencias”;
2.        Acabar resueltamente con las infracciones  de la disciplina de Partido y de Estado, con las manifestaciones de irresponsabilidad y de relajo, de actitud formal hacia las decisiones del Partido y del Gobierno; en elevar sin tregua en todos nuestros trabajadores el sentido del deber ante el Partido y el Estado; en desarraigar implacablemente la insinceridad y la falta de escrúpulos.
3.        Aplicar plenamente la indicación del gran Lenin acerca de que lo principal en el trabajo de organización es la selección acertada de los hombres y la comprobación del cumplimiento de las decisiones.
4.        El trabajo ideológico debe ser obligación primordial del Partido y del Estado. Debemos recordar en todo momento que cualquier atenuación de la influencia de la ideología socialista supone el reforzamiento de la influencia de la ideología burguesa.

El Congreso subrayó la importancia del trabajo ideológico, señalando que “quien queda rezagado en el terreno  político e ideológico, quien vive de fórmulas aprendidas se memoria y no siente lo nuevo, es incapaz de comprender la situación interior y exterior, no puede estar, es indigno de estar a la cabeza del movimiento, y la vida, tarde o temprano, lo arroja a un lado. Sólo puede estar a la altura de las tareas de nuestro Partido el dirigente que trabaje sin cesar para perfeccionarse, que domine  de manera fecunda el marxismo leninismo, que cultive y eduque en sí mismo las  cualidades propias de un dirigente de tipo leninista stalinista”.(11) 

Cinco meses después de este célebre Congreso,  Stalin, el gran sucesor de Lenin, murió sin haber podido contribuir al cumplimiento de las tareas y la aplicación de la línea general que se acordó y aprobó en este histórico evento partidario. Sus sucesores, revisionistas agazapados, se encargaron de enterrarlas, dando inicio a un viraje radical hacia posiciones típicamente socialdemócratas, que sirvieron de base para la restauración del capitalismo en la Unión Soviética.

El XX Congreso del PCUS  se realizó después de 3 años de intrigas y luchas intestinas  que culminaron con la derrota de los que se mantenían leales al legado  revolucionario de Stalin. Jruschov fue el cabecilla del grupo revisionista que esperaba astutamente  el momento de sacar las garras y usurpar el Poder del Partido y el Estado, para iniciar su obra de destrucción de la Unión Soviética  e imponer un rumbo reformista típicamente social demócrata y de capitulación, tanto al PCUS como al  Movimiento Comunista Internacional. Estos objetivos reaccionarios, los impuso en el XX Congreso del PCUS , en el cual  leyó su “Informe Secreto”, documento infame, ajeno de comienzo a fin, por su contenido y forma a los documentos políticos de un Partido revolucionario bolchevique. Es un ataque  abyecto  a la persona de Stalin, sin ningún análisis ni balance de  las tareas históricas cumplidas por el gran sucesor de  Lenin, durante 30 años. Fue entregado, para su publicación, al diario norteamericano “New York Times”  y se convirtió en poderosa arma del imperialismo en su lucha contra  el comunismo y la Unión Soviética en plena “guerra fría”.

El “Informe Secreto” de Jruschov, es un documento personal, no fue discutido  ni aprobado por el Comité Central del PCUS; leído por este intrigante pese a la opinión en contra del máximo organismo partidario. A la reunión se invitó a cien (100) contrarrevolucionarios liberados por decisión  personal de Jruschov. Se sabe que esta gente aplaudió rabiosamente el informe de su camarada. Ningún asistente podía tomar la palabra y dar su opinión sobre el contenido de este miserable libelo. Todos debían limitarse a escucharlo. No es erróneo, por eso, afirmar que el XX Congreso de los revisionistas soviéticos fue un verdadero “golpe de Estado” que dio inicio a la restauración del capitalismo y la destrucción de la Unión Soviética.

El XX Congreso del PCUS, fue festejado por todos los falsos comunistas del mundo. Para estos, constituía un acontecimiento de trascendental importancia que daba comienzo a una etapa  nueva, realmente marxista leninista al  movimiento comunista internacional. Fue aplaudido en forma especial por todos los Partidos que en el pasado sufrieron la influencia perniciosa del browderismo, y el mismo Browder el año de 1960 dijo:

“Nikita Jruschov ha adoptado ahora la “herejía” por la cual fui expulsado del Partido Comunista en 1945”. Y agregó “la política de Jruschov es casi palabra por palabra la misma línea por la que abogué hace 15 años. Por consiguiente mi pecado se ha convertido – por lo menos por el momento- en la nueva ortodoxia”. (12)

Solo en parte Browder tenía razón, porque las tesis y la línea del XX  y el XXII  Congresos del PCUS, sistematizan el revisionismo moderno con sus tesis sobre  “las tres pacíficas y los dos todos”, que el PCCh denunció y combatió en el periodo de su lucha contra el revisionismo contemporáneo. Nos referimos a la “vía pacífica”, la “coexistencia pacífica” y la “emulación pacífica”; el “Estado de todo el pueblo “y el “Partido de todo el pueblo”. Por eso, el revisionismo jruschoviano representa una etapa “superior” del revisionismo contemporáneo; es más pernicioso ,tanto por sus tesis como porque se encaramó  en el Partido y el Estado del primer país socialista, arrastrando a su cola  a  la inmensa mayoría de los partidos comunistas del mundo, como pudo comprobarse en la “Conferencia de los 81”  el año de 1960, en la cual  pudo verse de cerca a muchos comunistas aburguesados que repetían fielmente las directivas de los revisionistas soviéticos.

Después del XX Congreso del PCUS, el carácter antiimperialista de la lucha por la paz, se convirtió en un acercamiento “y entendimiento entre la URSS y los EE.UU.; una verdadera capitulación soviética ante la política guerrerista y de chantaje nuclear yanqui. Esta fue la “coexistencia pacífica” del revisionismo jruschovista. Pero lo más grave es que los capituladores soviéticos exigían que todos los países del mundo, incluidos lo recientemente liberados de la opresión imperialista, siguieran su ejemplo y convivieran pacíficamente con sus opresores. Se predicaba y defendida fieramente esta “coexistencia pacífica”  mientras el imperialismo mantenía sin cambio su política de dominación mundial y desataba guerras donde le eran necesarias para asegurar sus intereses.

La “vía pacífica”, vieja tesis revisionista, no es otra cosa que la renuncia a la revolución proletaria, con el argumento disparatado de  que, siendo la correlación de fuerza  en el plano internacional, favorable al campo socialista, es posible utilizar el Parlamento burgués  para conquistar una mayoría en su seno, y aprobar reformas de fondo que enrumben la sociedad al socialismo. Tal “vía” que nunca había existido, se dijo que en Chile, con el triunfo de Allende, demostró ser cierta y posible; pero el sangriento golpe de Estado de Pinochet, se encargó cruelmente de poner al desnudo la falsedad de esta “vía” inventada por el revisionismo soviético.  

La contradicción entre la Unión Soviética, país socialista, y el imperialismo internacional, era una contradicción antagónica; una contradicción internacional de clase que el revisionismo pretendía resolverla mediante una simple competencia con el nombre de “emulación”. Esto significaba olvidar el carácter y esencia de las contradicciones entre el proletariado y la burguesía, una contradicción antagónica que fue la que le impuso al imperialismo, una política de agresión y guerra contra la Unión Soviética. Había que ser  un verdadero renegado y traidor para pretender superar esta contradicción mediante una “emulación pacífica”. Para ganar la aprobación y apoyo a tesis tan errónea y capituladora, Jruschov, le ofreció al pueblo soviético superar a EE. UU.  en la producción económica  a la vuelta de  10 años y llegar a la sociedad comunista más o menos en igual tiempo. Ya sabemos como terminó esta fanfarronada.

En las tesis revisionistas  sobre  el “Partido de todo pueblo” y el “Estado de todo el pueblo” se hace más patente la renuncia abierta del revisionismo al análisis de clase de las instituciones y los problemas sociales. Es imposible la existencia de un Partido político por encima o al margen de las clases sociales; nacen y se organizan para representar y defender los intereses de una clase social determinada, sin que esto quiera decir que una misma clase  pueda tener  varios partidos. En la sociedad socialista, sin embargo, por existir rezagos de las clases dominantes que pugnan por recobrar su poder perdido, el Partido del proletariado  no puede ni debe convertirse en partido de todos  sin perder su carácter revolucionario. Que esto es cierto lo demuestra  el ejemplo del PCUS, que desde  su XXII Congreso  declaró abiertamente que era el Partido de todo el pueblo soviético: obreros, campesinos, intelectuales, profesionales, burócratas estatales, etc.  Este fue un abandono descarado de la concepción marxista leninista de Partido político de la clase obrera, que permitió a los burócratas enriquecidos y anticomunistas, tomar por asalto el PCUS y preparar la desaparición de la URSS.

Con su “Estado de todo el pueblo”, el revisionismo soviético completó su teoría de traición al socialismo y restauración del capitalismo. El Estado soviético dejó de presentarse “oficialmente” como una  dictadura del proletariado, pretendiendo hacer creer que representaba a todo el pueblo. Es cierto que ya no era  una dictadura del proletariado, porque paso a manos de una nueva burguesía surgida en un largo proceso de degeneración de la economía socialista, convertida en una ordinaria economía de mercado, con pobres y ricos, explotados y explotadores. Esta experiencia ha demostrado que es imposible la existencia de un Estado “de todo el pueblo” y que, como enseña el marxismo, cuando históricamente surja tal posibilidad, el Estado será innecesario, se extinguirá. Tal cosa ocurrirá precisamente en la sociedad comunista del futuro, un futuro que ahora parece un tanto lejano.

Tiene importancia señalar que en tiempos de Stalin el revisionismo  no   tuvo cabida. Ya hemos visto su lucha frontal contra trotskistas, bujarinistas y otros elementos que trataron de impedir la edificación del socialismo en la URSS inventando teorías que fueron desbaratadas por el gran sucesor de Lenin. Después de la Segunda Guerra mundial, esta lucha continuó, como lo demuestran las dos obras ya clásicas del marxismo leninismo que nos ha dejado; “Problemas Económicos del socialismo en la URSS” y “Problemas de la Lingüística”. En la primera  pone al desnudo y refuta  a los partidarios de la “teoría de las fuerzas productivas”, y en la segunda desenmascara a los falsos marxistas que agrupados en cenáculos impiden el desarrollo de la ciencia. No es casual  que los jruschovistas, hayan tratado de refutar  estas obras con el fin de justificar su antistalinismo restaurador del capitalismo.

El revisionismo soviético engañó a muchos con el cuento de que los cambios que introdujeron desde su XX Congreso constituían una aplicación  del leninismo tergiversado por Stalin. No tardó mucho tiempo y quedó al desnudo el verdadero carácter de la teorización y la política de estos falsos defensores del leninismo, revisionistas  representantes de los rezagos de las clases dominantes del pasado.

Después de usurpar el Poder del Partido y el Estado, levantando al tope la bandera del antistalinismo, estos renegados comenzaron a poner en práctica sus “cambios para avanzar al comunismo” y “rectificar los errores de Stalin”.  Estos cambios  sirvieron para desenmascararlos como vulgares contrarrevolucionarios restauradores del capitalismo, como lo demuestran las siguientes medidas “leninistas” que aplicaron:

a.        La fuerza de trabajo fue convertida nuevamente en mercancía. La explotación, el despojo de los derechos laborales y el azote de la  desocupación castigaron nuevamente a la clase obrera; surgiendo el “ejército industrial de reserva” como en el sistema capitalista.
b.        Desapareció  la propiedad social de los medios de producción y fueron convertidos en mercancías, dando lugar a la reaparición del comercio anárquico de acuerdo a los intereses privados.
c.        Estos dos cambios “leninistas” del revisionismo sirvieron  a los burócratas bien pagados, que administraban las empresas,  para enriquecerse sin límites, incrementando sus  “ganancias” que eran verdaderos robos.
d.        La planificación económica, en este nuevo sistema, se convirtió en letra muerta y apareció el flagelo de la crisis.

Fueron estos “cambios” del revisionismo en la economía soviética los que sirvieron para restaurar el capitalismo en la URSS, un capitalismo que no podía evitar las crisis cíclicas propias de este sistema. Son estas las que dieron origen a la farsa de Gorvachov: la “Perestroika” y su lema: “mas socialismo y más democracia”, que escondía un objetivo verdadero: la restauración total y sin límites del capitalismo en la economía y la superestructura político jurídica de la URSS. Para fundamentar esta contrarrevolución descarada, el traidor que la dirigía, inventó su “nuevo  pensamiento”, que es una renuncia abierta al marxismo leninismo. Por eso  le  sirvió para proponer a los países capitalista europeos convivir en una “casa común”, en promiscuidad. El traidor y aventurero, fue desairado, tuvo que desechar su propuesta y acabar con la URSS, como le exigían sus amos  imperialistas.

El “nuevo pensamiento`” sirvió a los revisionistas para arremeter a fondo contra el marxismo leninismo y nuevamente contra Stalin. Amparándose en el “glasnot”, todo el reaccionario que se mantenían a buen recaudo, sacaron a luz su anticomunismo rabioso. La prensa  se puso a su servicio y publicaron artículos de contenido furiosamente anticomunista, que eran divulgados en todo el mundo con ayuda de los Partidos Comunistas revisionistas. Los siguientes son algunos ejemplos de los muchos que podemos dar:

“Para luchar contra la vanidad  proletaria plebeya es necesario una “futurología”. Por muy extraño que parezca a simple vista, una de las condiciones de su integración en la cultura contemporánea puede ser una interpretación innovadora de las  ideas marxistas sobre el comunismo”(13)

“Ahora es muy importante hacer llegar a la gente una visión normal de las cosas y DEPURAR LOS CEREBROS DE TODA ESA BASURA SOBRE LA EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO. EN OTRAS PALABRAS SEPULTAR DEFINITIVAMENTE LAS IDEAS DEL SOCIALISMO CIENTÍFICO” (14)

“YA ESTAMOS EN VÍSPERAS DE UN JUICIO CONTRA MARX.
EL PROCESO JUDICIAL AUN NO HA COMENZAD0; LA ACUSACIÓN AUN NO HA SIDO PRESENTADA. POR LO PRONTO MARX SOLO ESTA PASADO DE MODA”

“EL MARXISMO NO SOLO HA MUERTO: PARA LA MAYORÍA, YA HA DESAPARECIDO Y ES INNECESARIO”(15)

Todos los reaccionarios de siete suelas, que escribían estos disparates. Salieron del Gulasch” y son los que ahora se encuentran en el Poder. Han puesto en práctica su demencial antimarxismo; han destruido a la URSS  y han asaltado la propiedad  socialista, se han convertido en una lumpen burguesía, han puesto en práctica toda su prédica reaccionaria pestilente y han convertido a la clase obrera soviética en un proletariado vilmente explotado. Sin embargo, su propósito de “sepultar definitivamente las ideas del socialismo científico”, es una simple idiotez; pronto los herederos del Gran Octubre les darán la respuesta merecida. La patria del bolchevismo, la URSS de Lenin y Stalin, volverá y con más fuerza. Las leyes de la historia no pueden ser “sepultadas”, como pretenden las pandillas de burgueses mafiosos,  nacidos de la gran traición y contrarrevolución revisionista. El vicepresidente de Yeltsin, Alejandro Ruskoi, declaró:

“Toda una red de organizaciones criminales ostenta ya una fortuna de miles de millones de rublos. Las estructuras paralelas controlan el 45% del producto nacional bruto. La mafia organiza la fuga de capitales. Según expertos occidentales, la fuga ilegal de capitales es igual o superior a los 8,000 millones de la nueva “ayuda” occidental que logró Rusia el año pasado”. “Ahora los veteranos del Goulag reinan en Rusia”.

“Igor, un capo de la mafia de Moscú, declaró que la ciudad está siendo compartida por veinte brigadas que se apropian del 25% de los beneficios de todas las tiendas, hoteles, prostíbulos y otros comercios. Añadió, además: Si Yeltsin continúa, todo seguirá bien. El nos deja hacer nuestros negocios”(16)

Estas son las “víctimas inocentes del terror stalinista”, que hoy gobiernan Rusia, liberados del Goulach desde los tiempos de Jruschov. Contrarrevolucionarios redomados que reciben del imperialismo todo el apoyo que necesitan para consolidar su poder y acabar con todo vestigio de socialismo que pueda subsistir en la que fue URSS, confirmando que, la práctica es el único criterio de verdad. Stalin y los bolcheviques, tuvieron presente, en forma invariable, que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Por eso, pudieron hacer de la vieja Rusia una gran potencia socialista y derrotar a un ejército imperialista hasta entonces nunca visto, por su fuerza y organización. Los detractores de Stalin, los falsos leninistas, en cambio, han demolido a la URSS, después de haber renegado del marxismo leninismo; han destruido la herencia de Lenin y Stalin. Son los padres del capitalismo salvaje y de las bandas mafiosas que gobiernan y   hacen de las suyas en la que fue Unión Soviética.

VI

Un engendro del revisionismo soviético es el eurocomunismo, nacido en los países de la Europa occidental. Es suficiente  examinar sus tesis principales para demostrar que nada tienen de marxistas  ni de socialistas, comenzando por el absurdo, según el cual, el sistema socialista avanza espontáneamente a causa del desarrollo de las fuerzas productivas, sin necesidad de lucha de clases ni menos de revolución proletaria. Según los eurocomunistas no es necesaria la estatización integral de los medios de producción. Junto a un sector público debe actuar la iniciativa privada. Debe existir una articulación del sistema económico que asegure una integración entre la programación y el mercado, entre la iniciativa pública y privada.

Según el renegado Santiago Carrillo. “Este sistema todavía mixto en lo económico va a traducirse en un régimen político o en el que los propietarios podrán organizarse no solo económicamente sino en Partido o partidos políticos representativos de sus intereses. Ese va a ser uno de los componentes del pluralismo político e ideológico”(17)

En cualquier país capitalista actual los propietarios están organizados  económica y políticamente, para defender sus intereses. Por eso, el socialismo  del eurocomunismo no es otra cosa que capitalismo. Cuestión elemental para todo marxista es que  no puede existir  socialismo allí donde los medios de producción no han sido socializados, porque donde subsiste la propiedad privada de esos medios, es inevitable la explotación del hombre por el hombre. Pero el “eurocomunismo”  sostiene lo contrario, defendiendo un “socialismo” con medios de producción que se mantienen en manos privadas.

El “eurocomunismo” propone una abierta colaboración de clases y por boca de Carrillo “la dictadura del proletariado no es el camino para llegar a establecer y consolidar la hegemonía de la fuerzas trabajadoras en los países democráticos del capitalismo desarrollado”. Y en acto de traición desvergonzada el mismo cabecilla “eurocomunista”  dice  que, una vez en el Poder no permitirán que sus países se desliguen del bloque militar de la OTAN y  seguirán en el campo capitalista. El “eurocomunismo” propuso, desde su inicio tres  cuestiones que lo caracterizan como un revisionismo  recalcitrante:

a.        Niega el rol histórico universal del proletariado y propugna la formación de un “bloque histórico” , dirigido por la intelectualidad;
b.        Desnaturaliza a la clase obrera y la diluye dentro de lo que llama “fuerzas del trabajo”.
c.        No deferencia los intereses del proletariado de los que tienen el campesinado y las capas medias.

Como siempre, la práctica se encarga de hacer un desmentido categórico a las “teorías reaccionarias". El proletariado sigue creciendo y fortaleciéndose en todos los países del mundo y, además,  se confirma la enseñanza de Lenin:

“En cualquier país capitalista la fuerza del proletariado es inconmensurablemente mayor que su proporción numérica en la masa general de la población, esto es así porque el proletariado domina económicamente en el centro y en el nervio de todo el sistema económico del capitalismo y también porque bajo el capitalismo, el proletariado expresa económica y políticamente los verdaderos intereses de la inmensa mayoría de los trabajadores”.

El eurocomunismo,  como teoría, es el  revisionismo en su etapa final de  degeneración, etapa en que se quitó el disfraz con el que venía presentándose ante la clase obrera y el movimiento revolucionario proletario, ocultando su feo rostro de defensor de los intereses de la burguesía. Solo con la instauración de la propiedad social sobre los medios de producción puede ponerse las bases de la sociedad socialista; pero el eurocomunismo niega esta verdad, comprobada por la historia con la edificación victoriosa del socialismo en la Unión Soviética y puesta a prueba en la Segunda Guerra Mundial.

Una de  las tesis que más defiende y predica el eurocomunismo es la del “socialismo democrático”,  un socialismo que no tiene nada de socialista y que existe en la actualidad en los países  de  la Europa occidental, con sus diversos partidos que se alternan en el gobierno sin que puedan dar solución a sus graves problemas económicos sociales. Sin embargo, los eurocomunistas afirman que esa alternancia y “pluralismo” es propio del “socialismo democrático”. Los eurocomunistas tienen el desparpajo de afirmar que el Estado soviético  no era un Estado socialista, y que solo el pluralismo  que ellos predican es auténticamente marxista, consecuencia dialéctica del desarrollo materialista de la historia no previsto por Marx y Engels. Con esta falsificación, Berlingar, Marcháis, Carrillo y demás renegados se presentan a sí mismos como los superadores de los clásicos   del marxismo leninismo, siendo en realidad representantes de una renuncia abierta  a la doctrina de Marx, Engels, Lenin y Stalin, además de ser unos auténticos liquidadores del Partido proletario de nuevo tipo.

Según Carrillo, uno de los más connotados representantes del eurocomunismo, el Partido “no aspira a conquistar el poder para él; no se propone convertirse en la fuerza dominante del Estado y la sociedad”. Agrega el renegado  que “el Partido como tal no zanja mas que en las cuestiones de estrategia revolucionaria y de táctica política”. En resumen, renuncia franca al marxismo leninismo, a la conquista del Poder y a la dictadura del proletariado, esto es el eurocomunismo, hijo sietemesino del revisionismo jruschovista.

VII

El Partido Comunista de China tiene el mérito histórico de haber iniciado, junto con el Partido  del Trabajo de Albania, la lucha contra el revisionismo jruschovista. Sin embargo, ocultó largo tiempo su verdadera posición frente a la obra teórica y política de Stalin. Fue durante los agitados años de la “revolución cultural” que los puntos de vista erróneos de Mao Tze Dong salieron a luz, especialmente en lo que se refiere a la edificación del socialismo y algunas cuestiones relacionadas con la Economía Política marxista y la dialéctica materialista.

Es sabido que la reproducción ampliada socialista no seria posible si no comienza con la industria  pesada, que es la industria de máquinas que hacen máquinas. Pero Mao es partidario de dar igual importancia a la industria pesada y a la industria ligera.

Para el líder chino es posible  la existencia de un “socialismo de mercado” que se desarrolle hasta llegar al comunismo. Es contrario a la ley  fundamental del socialismo formulada por Stalin, y defiende lo que denomina “caminar con dos piernas “, impulsando al mismo tiempo el desarrollo de la pequeña empresa artesanal  junto la gran empresa moderna  de tecnología avanzada. A esto le llama  “socialismo con características chinas”. Un socialismo  que “no le tiene miedo al capitalismo”.

Este pragmatismo de Mao Tze Dong , lo lleva a decir que Stalin no ha encontrado el camino que permita el paso del sistema de la propiedad colectiva al sistema de propiedad de todo el pueblo. Para el líder chino  es un mérito y acierto  del PCCh haber  “conservado la producción comercial y el intercambio de mercancías”

“El principio dirigente de la economía nacional, de la democracia nueva debe ser el conseguir,-dice Mao- como objetivo general, el desarrollo de la producción, de la prosperidad económica, de los intereses a la vez públicos y privados y de beneficio tanto para el asalariado como para el patrón. Los principios políticos y los métodos que se separen de este objetivo general son falsos”.(18)

Este pasaje de Mao Tze Dong, denota la esencia revisionista de su pensamiento y su parentesco cercano con el revisionismo browderiano, partidario de la colaboración de clases, en  beneficio “tanto para el asalariado como para el patrón” , es decir, tanto para la burguesía como para el proletariado.

“Nosotros no aspiramos – dice Mao - al modelo social y político del comunismo de la Rusia Soviètica. Más bien preferimos pensar que estamos haciendo algo parecido a  la obra por la cual luchó Lincoln en la Guerra de Secesión: la liberación de los esclavos. Hoy tenemos en China muchos millones de esclavos subyugados por el feudalismo”(19)

En lo que en lo que se refiere a la dialéctica materialista, para Mao  las contradicciones siempre forman parajes externas; no son contradicciones en el interior mismas de las cosas. Y  por no comprender   ni aceptar esta cuestión elemental  de la dialéctica materialista, se permitió acusar a Stalin de ser “metafísico” , que enseñó ` metafísica. El “dialéctico” Mao, crítico acérrimo  pero oculto de Stalin, teorizó  sobre el carácter especial de la burguesía nacional china, afirmando que esta aceptaba el socialismo  y contribuía a su construcción, razón por la cual no había necesidad de reprimirla ni expropiarle sus bienes. Para Mao, las contradicciones del proletariado y la burguesía nacional china , son “contradicciones en el seno del pueblo” , es decir, contradicciones no antagónicas.

El actual revisionismo chino tiene en el maoísmo su precedente inmediato, es continuación y desarrollo del maoísmo. Su teoría de la triple representatividad, es una renuncia franca y abierta a la dictadura del proletariado. Para los actuales “comunistas chinos” el Estado no tiene  carácter de clase, no representa ni defiende los intereses de una clase determinada, menos aún de la clase obrera.. El poder político está al servicio de las fuerzas productivas, cualquiera que sea su propietario. En esta forma  defiende  y protege los intereses de la burguesía china  y  restaura el capitalismo en la RPCh que, después de su revolución triunfante, inició la construcción del socialismo con ayuda soviética, de acuerdo al Tratado Soviético Chino de 1950, firmado por  Stalin y Mao Tze Dong.

VIII

En la lucha contra el revisionismo, en todas sus variantes, es el Partido  del Trabajo de Albania, el que se mantuvo firme y consecuente defendiendo la pureza del marxismo leninismo y el legado de Lenin y Stalin. En esa larga lucha, Enver Hoxha, se destacó desde un principio como un brillante y firme defensor de la pureza de la doctrina y la línea proletaria revolucionaria. Puso especial empeño en la defensa de Stalin, desenmascarando a sus detractores como revisionistas al servicio del imperialismo internacional.

Los comunistas albaneses liberaron a su patria de la ocupación fascista sin ayuda del Ejército Rojo, mediante la guerra revolucionaria. En esta etapa difícil de su historia se foguearon como auténticos revolucionarios proletarios y construyeron un Partido proletario leninista. Después de la liberación de su patria iniciaron la construcción del socialismo con ayuda soviética  y la amistad cercana de Stalin. Desde un principio experimentaron la hostilidad del titoismo y sus pretensiones territoriales, y esto los obligó a deslindar posiciones tanto políticas como ideológicas con la camarilla de Tito.

El aporte de los comunistas albaneses en la lucha contra el revisionismo, es de gran importancia. Entre los partidos  de los países socialistas, es el único que se enfrentó con firmeza y lucidez al revisionismo soviético primero, y al revisionismo chino después. Defendieron el marxismo leninismo y pusieron al desnudo el carácter y esencia reaccionarios de todas las tesis divulgadas primero desde Moscú y después desde Pekín

El mérito del PTA se hace más grande por ser el  Partido comunista más pequeño del país más pequeño del que fue campo socialista, del que estuvo aislado pues tuvo su propio cerco capitalista, con un país vecino seudo socialista hostil, como la Yugoslavia de Tito.

En esta tarea histórica Enver Hoxha, primer secretario del C.C. del Partido del Trabajo de Albania, jugó un rol decisivo. Profundo conocedor del marxismo leninismo, leal discípulo de Stalin, se enfrentó al revisionismo soviético “con la visera levantada”, sin temor, con altura y energía. En su discurso pronunciado con motivo de la Conferencia de los 81, en  Moscú el año de 1960, desenmascaró a la pandilla de Jruschov, denunciando valientemente todas sus intrigas y traiciones. El texto íntegro de ese discurso, no se ha publicado. Hoxa , en el mismo Kremlin , ante los delegados  de los partidos comunistas de todo el mundo, puso a Jruschov en el banquillo de los acusados  presentándolo como un verdadero renegado y traidor, cómplice  de la contrarrevolución húngara de 1956. Acusación tan grave  no fue desmentida por los revisionistas en sus discursos posteriores al de Hoxha;  ningún revisionista  hizo la defensa  de  Jruschov ni este hizo su descargo.

En una “Carta Abierta” dirigida a los miembros del PCUS, el 8 de octubre de 1964, Enver Hoxha les advirtió:

“Una grave situación se ha creado en el movimiento comunista y obrero internacional. La Unión Soviética, el campo socialista, los partidos comunistas, la causa por la cual han luchado heroicamente los comunistas y los proletarios de todo el mundo, no escatimando ni su propia vida, la causa del socialismo y el comunismo, se encuentran frente a un grave peligro, están pasando por uno de los períodos más difíciles de su historia. Todo esto está amenazado hoy más que nunca por el revisionismo declarado, por la escisión total, por la traición y la degeneración.”(20)

En la lucha contra el revisionismo, el Partido del Trabajo de Albania, dio especial importancia a la defensa  de Stalin ,como leal y firme sucesor de Lenin ; Jefe indiscutido del Movimiento Comunista Internacional en su etapa más combativa y más gloriosa; etapa en que la mayor parte de  los partidos comunistas  del mundo supieron atenerse al marxismo leninismo y tenían en el Partido Comunista Bolchevique una autentica “brigada de choque”   en sus grandes luchas contra la opresión y explotación capitalista.

Los artículos y discursos de Enver Hoxha y la documentación del PTA que refutan todas y cada una de las tesis del revisionismo contemporáneo y no han perdido actualidad. Hoy sirven para demostrar que ese pequeño Partido estaba dirigido por auténticos marxistas leninistas, con un líder que ha pasado a la historia como un gran sucesor de los clásicos del marxismo leninismo. Esa documentación es un rico material de estudio, para conocer la historia de la lucha contra el titoismo y el revisionismo soviético, desde sus orígenes hasta su final ignominioso. Sirve también para explicarnos la esencia del revisionismo chino que ha restaurado el capitalismo en la República Popular China.

IX

La lucha de los comunistas revolucionarios proletarios contra las diversas corrientes revisionistas, desde los tiempos  de Marx y Engels, no es casual; es la manifestación, en el plano político ideológico, de la ley de la contradicción. A los primeros revisionistas que se oponían a  la doctrina científica de Marx  y Engels, les han seguido los que se opusieron a Lenin y después a Stalin. Las viejas y derrotadas corrientes revisionistas, siempre son reemplazadas con otras, armadas con  teorías especialmente inventadas para demostrar que la doctrina de Marx, Engels, Lenin y Stalin, ha caducado o que siempre fue errónea, falsa, inaplicable,etc.

En el largo camino recorrido por los  bolcheviques, desde la gran revolución de 1917, hasta la usurpación del Poder del Partido y del Estado por el revisionismo, nunca dejó de estar presente y actuar la ley de la contradicción. La Oposición, encabezada por Trostki, Zinoviev, Kamenev, Bujarin y otros después de la muerte de Lenin,  no fue casual: estos representaban posiciones político ideológicos contrarias a las que defendían los bolcheviques  encabezados por Stalin. Esa contradicción, era expresión de una lucha de clases inevitable entre el proletariado triunfante y las clases explotadoras derrotadas, despojadas de los instrumentos y bienes de producción  que les pertenecían. Estos rezagos de las  clases explotadoras derribadas del poder se proponían furiosamente recuperar sus bines y privilegios, con ayuda imperialista y reaccionaria en general, empleando toda clase de medios, incluyendo el terror. En este sentido, eran simples “rezagos” de esas clases furiosamente  empeñadas en recuperan su bienes y privilegios, con ayuda extranjera imperialista y reaccionaria en general.

El revisionismo jruschovista surgió como heredero directo de todas las corrientes oportunistas y revisionistas del pasado. En la historia del movimiento comunista internacional, el revisionismo soviético es el que ha causado mayor daño, hasta el extremo de ser el causante de la desaparición de la Unión Soviética y el Campo Socialista. Su fuerza destructora surgió de haberse entronizado en el Partido de más larga y sólida trayectoria revolucionaria: el Partido de Lenin y Stalin, el Partido  de la gran Revolución de Octubre, de la construcción victoriosa del socialismo  en la sexta parte del mundo, el Partido que condujo al pueblo soviético a la victoria en la Segunda Guerra Mundial y salvo al mundo del azote de fascismo.

El revisionismo contemporáneo se desarrolló durante los años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial con apoyo y estímulo del imperialismo, que vio con temor el ascenso del movimiento obrero y comunista internacional. Para detener   este ascenso que era incontenible el Imperialismo, especialmente el norteamericano, planeó y llevó a cabo una ofensiva general: política, ideológica, económica y militar contra los países socialistas y el movimiento tanto comunista, como de liberación nacional de los pueblos del “tercer mundo”.

En  el campo de la ideología planearon y pusieron en práctica  una ofensiva general para demostrar la “falsedad del marxismo leninismo” al mismo tiempo que desataban una furiosa campaña contra la Unión Soviética, el Campo socialista y el Movimiento Comunista Internacional. Al mismo tiempo toda una legión de periodistas, literatos, historiadores, filósofos, etc., falsificaban la historia, escribían sobre las ventajas del “capitalismo popular”  y  el “Estado de bienestar”.  Es en esta etapa llamada de”la guerra fría” que aparece el revisionismo, como parte y producto de la ofensiva  anticomunista y antisoviética del imperialismo internacional encabezado por el gendarme internacional, el imperialismo yanqui.

El revisionismo se fortaleció en el mundo después de la muerte de Stalin, y la aparición del grupo del payaso siniestro, Nikita Jruschov, cabecilla de un grupo de contrarrevolucionarios que se mantenía escondido en vida de Stalin. Ya no puede dudarse que el XX Congreso del PCUS dio comienzo a la difusión del revisionismo más peligroso y pernicioso que conoce la historia del movimiento comunista internacional desde su nacimiento, revisionismo que  arrastró tras del PCUS a todos los Partido comunistas del mundo, con muy pocas y honrosas excepciones.

Los marxistas leninistas del mundo vienen dando batalla frontal contra el revisionismo, cuya  médula reaccionaria, ha sido demostrada hasta la saciedad  pero sigue  castrando a los partidos comunistas que  siguieron lacayunamente los dictados del PCUS, desde Nikita Jruschov  hasta el reaccionario y vende patria Gorvachov. Ahora resulta claro e irrebatible, que la posición que se tome frente a la etapa histórica de la construcción socialismo en la URSS y el rol jugado por Stalin, es cuestión fundamental para deslindar posiciones entre revolucionarios marxistas leninistas y revisionistas servidores de la burguesía y el imperialismo. No es posible luchar a fondo contra el revisionismo sin  defender  el pasado glorioso de la URSS  de Lenin y Stalin y desenmascarar a los que la destruyeron.  

NOTAS

1.        LENIN. Obras Escogidas.- T. I  pg. 65
2.        LENIN Sobre la lucha contra el revisionismo
3.        STALIN. Cuestiones del Leninismo.-  pg.3
4.        J.C. MARIATEGUI. La escena contemporánea. pg 92
5.        STALIN. OBRAS  t.6  PG.367
6.        STALIN. Id  T 8. pg. 242
7.        STALIN. Id.  Id. pg. 246
8.        E. BROWDER. Nuestro Camino en la Guerra y en la Paz pg. 117
9.        En Defensa de los Principios marxistas leninistas del PCP. pg 25-26
10.     Recopilación. Lenin , Stalin , Khrushchev .- pg. 173
11.     MALENKOV. Informe ante el XIX Congreso del PC(b) de la URSS
12.     E. HOXHA ,- Cita de  Eurocomunismo es anticomunismo  Pg.427
13.     PANORAMA MUNDIAL. Suplemento teórico 11/90 Pág. 20
14.     Ibíd. . pg. 9
15.     Ibíd. pág. 5
16.     Artículo en Internet.
17.     S. CARRILLO. Eurocomunismo y Estado.- Ed. española pág. 103
18.     MAO TZE DONG. Nueva Democracia. Ed. Austral pág. 137
19.     WANG MING. Medio Siglo de Partido Comunista de China pag.205
20.     E. HOXHA. Discursos y Artículos. C. E. Nentori pág. 240