jueves, 20 de septiembre de 2012

EL "NUEVO PENSAMIENTO" DEL RENEGADO GORBACHOV

José Sotomayor Pérez

ÍNDICE

I
II
III
IV
V
VI

Si en la Unión Soviética se hubiera seguido aplicando el marxismo leninismo después de la muerte de Stalin, hoy tendríamos una URSS comunista, una gran potencia encabezando un mundo en marcha a su definitiva liberación del sistema capitalista. El viraje del PCUS a posiciones revisionistas desde su XX Congreso, inició la gran contramarcha que terminó, no solo restaurando el capitalismo, sino destruyendo a la misma Unión Soviética. Esta es una verdad histórica incontrovertible que sólo la canalla revisionista reaccionaria esconde o pretende negar, con el propósito de ocultar su responsabilidad criminal en esta  gran tragedia histórica. Por esto, es necesario precisar cómo se desarrolló, en el plano doctrinario, el revisionismo soviético hasta convertirse en el instrumento teórico  de tal restauración y destrucción.

I

La revisión del marxismo leninismo en el PCUS se inició en su XX Congreso, realizado el mes de enero de 1956. La aprobación de una serie de  tesis socialdemócratas en este Congreso, imprimió un giro a la derecha a la línea general del Partido de Lenin y Stalin. Desde entonces dejó de ser el destacamento de vanguardia  del Movimiento Comunista Internacional, para convertirse en un verdadero lastre, una rémora que finalmente  destruyó a la Unión Soviética y pervirtió a los Partido Comunistas, convergiéndolos en falanges de  renegados  de la doctrina científica de Marx y Lenin. Comenzaron insultando y calumniando a Stalin con el cuento de la “lucha contra el culto a la personalidad”, y terminaron  con la demolición de los monumentos de Marx y Lenin al mismo tiempo que retornaban a la economía capitalista.

La experiencia  enseña  que el Partido de la clase obrera sólo puede cumplir su misión histórica, tanto en la conquista del Poder como en la construcción del socialismo, si  está armado con la teoría del marxismo leninismo. Se ha dicho con sobrada razón que un Partido del proletariado que no posee  la teoría marxista leninista “se ve obligado a vagar a tientas, pierde  la seguridad en sus actos y no es capaz de conducir a la clase obrera hacia delante”. Pero estar armado con la teoría científica del marxismo leninismo no consiste en aprenderse de memoria y citar las  tesis de Marx, Engels, Lenin y Stalin. El marxismo leninismo no es un conjunto de dogmas; es la ciencia del desarrollo de la sociedad, del movimiento proletario, de la revolución  y de la construcción  de la sociedad comunista. Es una ciencia que se desarrolla y se enriquece en forma permanente, sin admitir aditamentos extraños ni “enriquecimientos” con  teorías ajenas. Su enriquecimiento se produce con las nuevas experiencias y nuevos conocimientos científicos que exigen el cambio de tesis y conclusiones que han caducado. No debe olvidarse que el marxismo leninismo es una verdadera guía para la acción y de ninguna manera un dogma que debe repetirse de memoria.

La historia del Partido de Lenin y Stalin, enseña que estar  armado con el marxismo leninismo significa aprender a distinguir entre su letra y su espíritu, y aplicarlo para resolver correctamente los problemas del movimiento revolucionario en todas las situaciones de  las etapas que debe recorrer en el cumplimiento de su misión histórica. Por eso, Lenin ha dicho  que “SIN TEORIA REVOLUCIONARIA NO HAY MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO” y ha dejado escrito:

“Nuestra doctrina no es un dogma, sino  una guía para la acción, han dicho siempre Marx y Engels, burlándose con razón de los que aprenden de memoria y repiten mecánicamente las fórmulas, que, en el mejor de los casos, solo  sirven para señalar las tareas generales que se modifican con la situación económica y política concreta de cada fase especial del proceso histórico…Es necesario asimilarse la verdad indiscutible de que el marxismo debe tomar en cuenta la vida real, los hechos precisos de la realidad y no continuar aferrándose a la teoría del día antes…”

Los bolchevique, dirigidos por Lenin, no hubieran podido llevar adelante  la Gran Revolución de Octubre y luego conquistar el Poder e instaurar la dictadura del proletariado, si acaso se hubieran pegado a la letra del marxismo, sin enriquecerlo con la nueva experiencia que la vida les impuso en condiciones extremadamente complejas. Lo mismo debemos decir  de la construcción del socialismo, porque hubiera sido imposible si los bolcheviques, bajo la dirección de Stalin, no hubieran sabido distinguir entre la letra del marxismo y su espíritu revolucionario. Condición primordial para el triunfo, tanto de la revolución como de la edificación  del socialismo, fue  que los bolcheviques se mantuvieran firmes en las posiciones teóricas del marxismo leninismo y supieran aplicarlo creadoramente a su realidad.

II

La construcción de la Unión Soviética culminó victoriosamente porque  el  PCUS  supo mantener sus posiciones ideológicas y políticas marxistas leninistas en forma firme y consecuente. Con el giro radical a la derecha que adoptó  su XX Congreso, se inició un proceso inevitable de restauración del capitalismo, iniciado con las reformas de Jruschov al amparo de un demencial antistalinismo, bautizado con el nombre de “lucha contra el culto a la personalidad”, expuesto en forma resumida en el tristemente  célebre “Discurso Secreto”, muy bien concebido y expuesto por el grupo contrarrevolucionario que usurpó el Poder del Partido y del Estado en la URSS, después de tres años de la muerte de Stalin. El abandono  del marxismo leninismo les permitió a Jruschov y sus continuadores  introducir cambios económicos radicales que condujeron a la restauración del capitalismo. Tales cambios fueron  justificados con la mentira del   retorno al leninismo, un “leninismo” burdamente falsificado cuya aplicación  dio como resultado una economía “socialista”, con las siguientes características:

1.        La fuerza de trabajo fue convertida otra vez  en mercancía y el azote de la desocupación apareció nuevamente. Los obreros fueron despojados de sus derechos, el ritmo de trabajo  se intensifico y se restauró la explotación del hombre por el hombre y la esclavitud del trabajador asalariado.

2.        La propiedad social sobre los medios de producción fue destruida y estos fueron convertidos nuevamente en mercancía. Hizo su aparición el comercio anárquico de los medios de producción a escala de toda la URSS.

3.        La planificación económica a nivel de toda la URSS, sufrió un serio revés, con la creación de los 105 Consejos de Economía Regional,  sovjarnozi, por Jruschov.

Estos cambios dieron origen al surgimiento de una burguesía burocrática ligada estrechamente a la administración de las empresas empeñadas  en incrementar  al máximo sus ganancias, como el objetivo principal de la producción  y la distribución, igual que en todo sistema capitalista. Por eso, no debe extrañar que este “nuevo sistema”, producto de la “superación de los errores de Stalin”, haya estado, desde un principio azotado por las crisis típicas del sistema capitalista que sus creadores le llamaban “estancamiento”.

Es sabido que  Gorbachov pretendió salir de este estancamiento con su conocida “Perestroika”, descarado programa de restauración del capitalismo, disfrazado con una fraseología sobre “Más socialismo y Más democracia”, “Nuevo Pensamiento” y “Humanismo”  acompañados del  “Glasnost” necesario para desatar una furibunda compaña anticomunista que centró sus ataques contra Stalin y su obra. En efecto, el “glasnost” sirvió para que los reaccionarios “soviéticos”, anticomunistas furibundos, escribieran cosas como las siguientes:

“Ahora es muy importante hacer llegar a la gente una visión normal de las cosas y depurar los cerebros de toda esa basura sobre la explotación del trabajo asalariado, en otras palabras SEPULTAR DEFINTIVAMENTE LAS IDEAS DEL SOCIALISMO CIENTIFICO”

Hay que reconocer y admitir que la Prestroika  cumplió a cabalidad este objetivo. Sepultó definitivamente las ideas del socialismo científico como doctrina  del Partido Comunista de la Unión Soviética, y las  sustituyó con el “Nuevo pensamiento”, conjunto de ideas reaccionarias y capituladoras especialmente concebidas para destruir el socialismo y la misma Unión Soviética, aceptando tácitamente que  su existencia constituía una amenaza  a la “causa suprema de la supervivencia humana”. Y para defender esta “causa”, Gorbachov inventó el denominado “Nuevo pensamiento”, que es una renuncia  abierta, franca y descarada al marxismo leninismo. Las lecciones de la historia enseñan, hasta la saciedad, que el imperialismo es el  causante de las guerras contemporáneas y que toda su política de agresión y preparación de  nuevas guerras, la encubre  con mentiras sobre la paz. Lenin  ha dicho:

“La guerra moderna la engendra el imperialismo. El capitalismo ha llegado a esta etapa más alta. Las fuerzas productivas de la sociedad y las dimensiones del capital han sobrepasado el marco estrecho de los estados nacionales aislados.  De allí el  afán de las grandes potencias de esclavizar otras naciones, de apoderarse de las colonias como fuentes de materias primas y zonas para la exportación de capital. Todo el mundo se está fundiendo en un organismo económico único; el mundo entero está dividido entre un puñado de grandes potencias. Las condiciones objetivas para el socialismo ha madurado del todo y la guerra presente es una guerra de los capitalistas por obtener privilegios y monopolios para aplazar el hundimiento del capitalismo” (De “Proyecto de resolución de la izquierda de Zimmerwald antes de 1915)

He aquí un enfoque que cobra una enorme actualidad, a tal punto que parece escrito teniendo en cuenta la situación internacional de nuestros dìas. Sin embargo, el revisionismo traidor y capitulador que se encontraba  bien instalado y arraigado en la URSS, hacía tiempo que había  arrojado al canasto las obras de Lenin, pese a que todo el acontecer de la situación internacional seguía demostrando que el imperialismo es militarista por naturaleza, enemigo feroz de la  independencia de los pueblos del denominado “tercer mundo”. No es casual que el imperialismo yanqui tenga instalada toda una red  de bases militares con cohetes nucleares, que apuntan a sus posibles adversarios en una guerra futura que la considera inevitable, para asegurar la dominación total del mundo. Antes de la usurpación del poder del Partido y del Estado por el revisionismo, la Unión Soviética defendió consecuentemente la paz mundial. Stalin siempre denunció donde radicaban las amenazas de la paz y los peligros de guerra, señalando  que sin combatir al imperialismo era imposible garantizar la paz. Solo con la derrota del imperialismo es posible lograr la paz mundial, y, por eso, luchar por la paz es luchar contra el imperialismo. Pero Gorbachov, siguiendo las enseñanzas de su maestro, el renegado Jruschov, hizo de la lucha por la paz  una capitulación total frente  al imperialismo.

“El mundo está viviendo – dice este renegado- una atmósfera no sólo de peligro nuclear, sino  también de grandes problemas sociales sin resolver, de nuevas tensiones provocadas por la revolución  científico tecnológica y la agudización de los problemas globales… La acumulación de armamentos, particularmente los nucleares hace cada vez más probable que estalle una guerra mundial por accidente, casualmente, ya sea por un fallo técnico o por causa psíquica. En tal caso serian víctimas todos los seres vivos de la Tierra… En una palabra, nosotros, en la dirección soviética, hemos llegado a la conclusión y no nos cansaremos de repetirla, de que es indispensable UN NUEVO PENSAMIENTO POLITICO… ¿Cuál es el alcance del NUEVO PENSAMIENTO POLITICO? EN REALIDAD ESTE ALCANZA TODA LA PROBLEMÁTICA DE NUESTRA EPOCA”.

Siendo estos su contenido y  alcances, el “nuevo pensamiento” resultó una renuncia franca y abierta al marxismo leninismo. Lo consideró inútil para analizar, conocer  y dar soluciones a la “problemática de nuestra época”. No hay que extrañarse que tal renuncia condujera a la restauración del capitalismo y la destrucción de la Unión Soviética, además de ser una capitulación cobarde y vil ante el imperialismo yanqui, gendarme internacional de los pueblos del mundo.

III

El “nuevo pensamiento” de Gorbachov, tiene como fundamento ideológico  el respeto y la defensa de “los valores universales”  creados, según dice, a lo largo  de la historia humana. Este  representante  de los restos de las clases  dominantes en la URSS, que se infiltró en el Partido Comunista soviético, nunca fue marxista, y por eso,  jamás estuvo en condiciones de saber  ni aceptar que esos “valores”, siempre han tenido una naturaleza social y un carácter de clase. El marxismo considera que el valor supremo es el hombre, su libertad y felicidad, alcanzables  únicamente liberándolo de toda forma de opresión y explotación,  conquista que solo pueden lograrse  en una sociedad comunista. Por eso, comunismo y humanismo son inseparables,  no pueden concebirse ni realizarse  el uno sin el otro. Pero Gorbachov, piensa que  en la sociedad capitalista que él defiende y ha restaurado en la Unión Soviética, el humanismo  y sus valores son plenamente realizables.

“Si, al definir – dice Gorbachov- los criterios de la política de la Perestroika indudablemente nos basamos en LOS VALORES MORALES ELABORADOS POR LA HUMANIDAD A LO LARGO DE SIGLOS, EN LOS VALORES DEL HUMANISMO Y LA DEMOCRACIA. Creo que esta fue una elección correcta”.

Salta a la vista que el “nuevo pensamiento” de Gorbachov encuentra sustento teórico en la axiología burguesa, radicalmente opuesta a la teoría marxista de los valores que los considera siempre en dependencia de las condiciones históricas y de las relaciones de clase. Los marxistas  toman una posición crítica frente a la axiología burguesa; contrariamente a Gorbachov  y sus seguidores, que la hacen suya y la utilizan para fundamentar su “humanismo”. Después de haber cumplido su  objetivo de restaurar el capitalismo en la URSS, Gorbachov escribió:

“El más importante criterio de la política de la Perestroika fue el de garantizar la libertad. La libertad en la política, en la economía, en la vida espiritual esto exigió especiales esfuerzos: la sociedad totalitaria era una sociedad de la no libertad, una  sociedad en la que el partido- Estado determinaba todo, estableciendo  rígidos encadenamientos para la actividad de todo tipo”.

Esta “libertad” defendida por la Perestroika  tenía por objeto abrir el camino a la restauración plena del capitalismo:

“La Perestroika – dice Gorbachov – partió de que la democratización de la sociedad, la afirmación entre otros del principio del pluralismo está relacionada no solo con la vida política e ideológica, sino  también con la vida económica de la sociedad. Por esto la progresiva afirmación de la igualdad de diferentes formas de propiedad, las  medidas dirigidas a una transición HACIA UNA ECONOMIA DE MERCADO CON ORIENTACION SOCIAL”.

Las “diversas formas de propiedad” que desde un principio propugnó la Perestroika, estaban  concebidas para impulsar y justificar el retorno a la propiedad privada de los medios de producción, es decir, a la restauración del capitalismo. “Comenzó – dice Gorbachov – el movimiento hacia la economía diversificada, hacia la afirmación en la práctica de todas las formas de propiedad. En los marcos de la reforma agraria comenzó a renacer la agricultura, surgieron los granjeros, millones  de hectáreas de tierra fueron otorgadas a los habitantes del campo y de las ciudades. Fue legalizada la libertad económica del productor y comenzaron a cobrar fuerza la empresa, las  sociedades por acciones, la privatización”.

En pocas  palabras este es el “humanismo” del grupo encabezado por Gorbachov que ha restaurado el capitalismo,  entregando la economía de la URSS a pandillas de mafiosos, defensores furibundos de la Perestroika  y su programa, en cuyo centro estuvo el retorno a la propiedad privada de los medios de producción y la economía de mercado, el CAPITALISMO, CON SU SECUELA INEVITABLE: EL RETORNO A LA ESCLAVITUD DEL ASALARIADO Y TODAS SUS CONSECUENCIAS. “La legalización de la libertad económica” dio origen necesariamente a que cobraran fuerza las empresas, las sociedades por acciones  y, en general la privatización, como  el mismo Gorbachov lo afirma y lo encomia.

Con el nombre de “transformaciones democráticas” se instauró la democracia burguesa con sus  falsas “elecciones libres”, “libertad de prensa”, “representatividad de los órganos de poder”, “pluralidad partidaria”,  Todo esto, según  el demagogo  y reaccionario Gorbachov,  permitió liquidar “el sistema totalitario, que  había cancelado por mucho tiempo al país la posibilidad de llegar a ser próspero y floreciente”.

IV

Los revisionistas y oportunistas, metidos en el seno del movimiento comunista internacional, siempre han sido apologistas de la democracia burguesa. Como enemigos jurados de la dictadura del proletariado se han sumado a la condena  de los reaccionarios y anticomunistas a  la Unión Soviética de Lenin y Stalin. Con el nombre de “socialismo democrático”, propugnan la instauración de la democracia burguesa  allí donde el triunfo de la revolución edifica el socialismo. El renegado Gorbachov, sin embargo, disfraza su traición con el nombre de “restructuración”;  propugnando  un retorno directo al capitalismo y la democracia burguesa a la que considera   una conquista del humanismo.

En principio debemos recordar que el marxismo no niega que la democracia burguesa haya jugado un rol progresista en determinada etapa histórica, proclamando los principios de la libertad del individuo y la igualdad formal de los ciudadanos ante la ley, eliminando  los privilegios feudales. Sin embargo, desde su inicio esta democracia mostró sus insuperables inconsecuencias y  limitaciones, derivadas  de las relaciones de producción capitalistas y el predominio de la propiedad privada de los medios de producción, que es el soporte de la dominación de una clase minoritaria que detenta el poder del Estado y lo convierte en defensor de sus intereses. Este es el Estado de la democracia burguesa, en el cual el poder de la mayoría sobre la minoría y la igualdad de derechos y libertades democráticas son una mentira, porque únicamente la clase dominante puede disfrutarlos.

La democracia burguesa ha demostrado, desde su mismo origen, que es incapaz de poner en práctica y hacer realidad las libertades que proclamó después del triunfo de sus revoluciones. Las diosas “Igualdad, Libertad  y Fraternidad”  de la Revolución  francesa  se convirtieron en simples iconos ajenos a una sociedad que hizo de la explotación del hombre por el hombre su soporte y sustento. Una sociedad capitalista en la que se aplique en forma consecuente la igualdad  y la libertad es inconcebible porque estos “valores”  que tanto alaba  Gorbachov, son  contrarios a las mismas bases del capitalismo, cuya existencia es imposible sin el trabajo asalariado de la clase obrera.

Es en el sistema socialista que la democracia se hace plenamente realizable porque las relaciones de producción en que se sustenta tienen como soporte la propiedad  social de los medios de producción. La clase obrera  en el Poder, instaura la dictadura del proletariado que es la  democracia más amplia porque es la democracia del pueblo y para el pueblo, en la que los órganos representativos del poder combinan rasgos de las organizaciones estatales y sociales, dando a las masas  amplia participación en toda su actividad. Es sabido que desde la Gran revolución de Octubre, en la Unión Soviética de Lenin y Stalin, las masas populares  tenían amplia  participación en la dirección de la sociedad. Los Soviets combinaban funciones legislativas y  ejecutivas, ejerciendo al mismo tiempo un control real sobre todos los organismos estatales. Es el control que ejercen las masas sobre el gobierno, mientras que “mil obstáculos impiden a las masas trabajadoras participar en el parlamento burgués… instrumento de opresión de los proletarios por la burguesía” .Como  afirma Lenin:

“La democracia proletaria es UN MILLON DE VECES  más democrática que cualquier democracia burguesa. El poder soviético es un millón de veces mas democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas”.

“No hay en el mundo, dice Lenin, entre los países burgueses más democráticos  donde el obrero medio de la masa, el brasero medio de la masa o el semiproletario del campo en general goce, aunque sea aproximadamente de la libertad de  celebrar reuniones en los mejores edificios, de disponer de las imprentas mas grandes y de las mejores reservas de papel, de la libertad de enviar hombres de su clase para poner orden en el Estado,  como ocurre en la Rusia Soviética.”

Gorbachov y su pandilla defendieron la democracia burguesa, esa democracia “pura” que no hace distinción entre explotados y explotadores; una democracia por encima de las clases. Condenaron el pasado de la Unión Soviética  calificando a la dictadura del proletariado de totalitarismo, negando que el paso de capitalismo a la sociedad sin clases, el comunismo, llena toda una etapa histórica  en la que los restos de las clases explotadoras siguen abrigando esperanzas de recuperar su privilegios y conspiran en forma permanente para restaurar el viejo sistema y “se lanzan con energía decuplicada con pasión furiosa y odio centuplicado a la lucha por la restitución de su “ paraíso” que les ha sido arrebatado”. La Perestroika cumplió este papel, dando comienzo “a la economía diversificada”, “a todas las formas de propiedad”, “surgieron los granjeros, millones de hectáreas de tierra fueron otorgadas a los habitantes del campo y de las ciudades”, se legalizó la libertad económica del productor” y cobraron fuerza “la empresa, las sociedades por acciones, la privatización”. (Gorbachov, Humanismo y Nuevo Pensamiento).

La práctica demostró que Gorbachov era un infiltrado, aventurero y demagogo, como su maestro Jruschov, que con el disfraz de “más socialismo y más democracia”, se propuso desde un principio restaurar el capitalismo en las otrora Unión Soviética, gran potencia socialista, cuyo poder salvó al mundo del flagelo de nazifascismo. Después de haber cumplido  sus siniestros propósitos escribió: “El campo de acción   de las fuerzas del totalitarismo se redujo significativamente y el campo del desarrollo democrático se amplió”. La verdad, sin embargo es que la Unión Soviética se desplomó y el capitalismo fue restaurado. Así lo demuestran los siguientes hechos:

Fue desmantelado totalmente el sistema económico soviético mediante  privatizaciones  tramposas para favorecer a la nueva burguesía, la que resultó apropiándose  de los instrumentos y medios de producción en compañía del gran capital extranjero. Los  contrarrevolucionarios que sufrían prisión, conocidos como “los del Goulag”, han desorganizado y destruido el aparato productivo, han robado el ahorro y los salarios de los trabajadores con la hiperinflación. Este desastre económico ha favorecido tanto al gran capital occidental como a las mafias rusas. Es sabido que es toda una red de organizaciones criminales, poseedora de una fortuna multimillonaria, la que organiza la fuga de capitales por valor de muchos miles de millones de rublos al extranjero.

La cruda realidad de la que fue Unión Soviética, gran potencia socialista, demuestra que la libertad, la democracia y todos “los valores creados por la civilización humana”, que constituyen  el fundamento  ideológico del “nuevo pensamiento” de Gorbachov, son simples consignas demagógicas inventadas por  la pandilla  reaccionaria  que desde el poder del Partido y del Estado destruyó totalmente a la Unión Soviética .El pillaje y la corrupción se han convertido en una forma de acumulación de capital, al mismo tiempo que han creado una enorme masa de  trabajadores mal pagados y desocupados disponibles para una sobreexplotación inicua.

“Nuestro pueblo, y ante todo las gentes rusas – ha dicho Ziuganov secretario general del actual P.C. de Rusia – ha sido desvalijadas hasta el límite, arrebatándoseles todos sus ahorros. Les han dejado sin trabajo. Han reducido a la nada las conquistas sociales alcanzadas en décadas. Desintegraron el país dejando fuera de las fronteras a 25 millones de rusos…La Duma nos va aprobando los Códigos de la Tierra de los Bosques, de las Aguas, dejando a los ciudadanos rusos sin tierra , sin ríos ni bosques. Se adopta el Código del Trabajo que en resumidas cuentas  convierte en siervos a los trabajadores… Y a cualquier persona se le puede simplemente echar de su casa o apartamento, casa  en la que han vivido durante décadas sus padres y abuelos”.

Las consecuencias de este verdadero desastre se hicieron sentir  fuertemente en el crecimiento de la mortalidad infantil, de los suicidios y de las muertes por accidente de trabajo, el flagelo de la prostitución y de los narcóticos y otras formas de degeneración social.

La respuesta a este caos causado por el “Nuevo pensamiento” y la Perestroika de Gorbachov, es  el rechazo cada vez más enérgico de las masas populares  que no tardarán en ajustar cuentas a los traidores que se infiltraron en el PCUS; ellas conducirán a su patria  de nuevo  al socialismo. El pasado soviético de Lenin y Stalin no puede ser borrado de la historia, y conforme pase el tiempo se hará sentir con más fuerza en la clase obrera y el pueblo, y la cleptocracia gobernante recibirá su castigo merecido.

V

Como parte  fundamental  del “Nuevo Pensamiento”, el renegado Gorbachov  nos  propone  el “humanismo”, dice al respecto:

“La afirmación del humanismo, no tanto como una corriente contemplativa y compasiva, sino como una fuerza de acción y colaboración, es realmente un imperativo de nuestro tiempo”.

Surge  la pregunta ¿la acción y colaboración  de quienes y  con qué fines? En una sociedad dividida en clases sociales, donde  existen  oprimidos y opresores, pobres y ricos, tal colaboración resulta un absurdo, por decir lo menos. En una sociedad donde  existen clases contrapuestas , la lucha entre ellas es inevitable y hacer un llamado para que se unan y colaboren es lo mismo que pedir a los explotados y oprimidos que renuncien a sus luchas y  colaboren con sus explotadores y opresores.. Esta es la médula del humanismo de Gorbachov y, por eso, afirma que en la URSS  el primer paso fue “desde el totalitarismo a la democracia.”  Un primer paso con características  nefastas que pueden resumirse  en los siguientes hechos:

1.        El reparto de la propiedad de todo el pueblo mediante privatizaciones amañadas que han dado nacimiento a una oligarquía;

2.         La concentración de la riqueza en manos de los nuevos dueños de Rusia y el crecimiento de la pobreza  que hoy afecta  a la inmensa mayoría;

3.        El saqueo de los recursos naturales y la exportación de materias  primas, como en los países del llamado “tercer mundo”;

4.        La delincuencia organizada y el auge de la criminalidad que ha penetrado en todos los sectores de la economía;

5.        La corrupción extendida a todos los niveles  de la administración estatal.

Estas son las características de lo que el renegado Gorbachov llama el paso “del totalitarismo a la democracia” en la URSS por obra y gracia de la “Perestroika” y el  “Humanismo” que preconiza y defiende. Esta farsa nos obliga a poner en claro lo que es el humanismo a la luz del marxismo y las enseñanzas de la historia.

En principio debemos señalar que el interés y preocupación por  el bienestar y  dignidad del ser humano tienen una larga historia: nacieron espontáneamente en la lucha de los pueblos contra sus opresores. Sin embargo, tomó forma de movimiento durante el Renacimiento, representando la ideología de la burguesía, clase social nueva que luchaba contra el feudalismo  y clericalismo medioeval proclamando la libertad humana, oponiéndose al mismo tiempo al ascetismo religioso y defendiendo el derecho del hombre a satisfacer sus necesidades terrenas. Este humanismo también fue un movimiento literario, artístico, filosófico y político de carácter progresista que defendió la igualdad natural de la gente y la libertad de pensamiento. Sin embargo, era inevitable que este humanismo tuviera limitaciones. Concebía la felicidad, la libertad y dignidad del hombre en forma abstracta, general, al margen de las contradicciones y conflictos sociales, poniendo a todos los hombres en un mismo nivel y situación.

Es importante señalar que la filosofía  del siglo XVIII, representada por los enciclopedistas, concebía que la vida terrestre es el bien más precioso porque el hombre no tiene otra existencia, y por eso mismo  tiene derecho a la felicidad, la dicha, a la satisfacción de todas sus necesidades  tanto materiales como espirituales. Pero transcurrido un siglo, resultó  evidente que el sistema capitalista era incapaz de aportar la justicia, igualdad y libertad  que tanto pregonó. Ni los ideales  del Renacimiento ni los pregonados por los enciclopedistas  pudieron hacerse realidad, pese a que el capitalismo  ya en el XIX  logró  avances considerables  en  su desarrollo general. Las causas de este “desfase ” se encuentra en las contradicciones de  toda sociedades de clases, en las cuales  las riquezas materiales se  encuentran en manos de una minoría de propietarios que explotan y oprimen a la mayoría, sumida en la pobreza.

Es cuestión elemental que el humanismo  es incompatible  e irrealizable en un sociedad dividida en clase sociales .Las clases sociales  son definidas por Lenin como “grandes grupos de hombres que se diferencian entre si por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por  las relaciones  en que se encuentran respecto a los medios de producción…Las clase son grupos humanos uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro ,por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social”.

Surge el interrogante  ¿podrá haber humanismo en una sociedad  con “grandes grupos humanos” que ocupan puestos diferentes y tiene intereses contrapuestos  que los enfrenta en una inevitable “lucha de clases? El renegado Gorbachov  dice que sí. Y por eso, restauró el capitalismo en la URSS  con los resultados que ya conocemos.

 Es oportuno recordar que la contradicciones de clase dieron  origen a que los socialistas utópicos propusieran la necesidad  de  crear una sociedad sin pobres ni ricos , en la cual todos serian iguales y vivirían  felices, libres de toda forma de injusticia social. Por eso, el socialismo utópico es considerado como  un nuevo Humanismo, más avanzado que el humanismo del Renacimiento, pero con limitaciones  que lo hicieron impracticable, una verdadera utopía.

Marx enseñó que  “Si el hombre es formado por las circunstancias, es necesario formar humanamente a las circunstancias”. De aquí se desprende que si las circunstancia son inhumanas, porque existe pobres y ricos, explotados y explotadores, el humanismo predicado por  los defensores de los “valores universales” al estilo de Gorbachov, es una simple utopía. Solamente en una sociedad  donde  desaparecen esas taras sociales, propias  de toda sociedad  clasista, se pueden  “formar humanamente a las circunstancias”. Esa sociedad  no será otra que la sociedad comunista, sociedad   que el renegado Gorbachov, considera “totalitaria” porque no hay “diversidad de propiedad”.

Es con el socialismo científico que el humanismo alcanza  madurez y fundamentación científica. El socialismo de Marx y Engels,  afirma y demuestra que solo una sociedad que permite el desarrollo armonioso de la personalidad de todos, sin discriminaciones, puede ser humanista. Es en la sociedad comunista, que el humanismo  es una realidad, porque  en ella desaparece todo vestigio de clases y lucha de clase. Pero el renegado Gorbachov, piensa lo contrario  porque considera que  comunismo es totalitarismo, una sociedad en la cual ya no hay elecciones ni  “pluralismo”. Elecciones y pluralismo  que existen en la Rusia actual, gobernada por una cleptocracia  que representa a una lumpen burguesía enriquecida, poniendo en práctica  diversas formas de pillaje y apropiación de  bienes  pertenecientes a todo el pueblo.

VI

La degeneración  ideológica de los dirigentes  comunistas,  seguidores incondicionales  del PCUS desde los tiempos de  de Kruschev, hizo posible que el “nuevo pensamiento” de Gorbachov y su “humanismo”,  se convivieran en la nueva doctrina de esos partidos, y  renegaran del marxismo leninismo. En la América Latina,  toda una falange de  arismendis, corvalanes, codovillas, prestes, del Prado… repitieron y defendieron  con pasión  toda la disparatada teorización del renegado Gorbachov y reafirmaron su antistalinismo jruschoviano. Desde entonces, hasta hoy, forman un movimiento socialdemócrata totalmente ajeno  al marxismo leninismo. En oposición a estos degenerados, los  comunistas honestos  hicieron un balance del camino recorrido por el PCUS  desde el XX Congreso de la URSS y llegaron a la conclusión de que  la línea y  el programa aprobados por ese evento,  dio inicio a un proceso contrarrevolucionario que terminó y  culminó destruyendo la Unión Soviética y el Movimiento Comunista Internacional.

La primera enseñanza del camino seguido por el revisionismo contemporáneo es, indudablemente, que no puede existir Partido revolucionario de la clase obrera sin teoría revolucionaria. Esto quiere decir que es imposible que el partido del proletariado pueda cumplir su misión histórica  sin estar armado  con la doctrina de Marx y Lenin, y en su lugar  acepta y aprueba  teorías  reaccionarias , reformistas que desarman ideológicamente al partido proletario, teorías como el denominado “Nuevo pensamiento” de Gorbachov. No debe olvidarse que  el marxismo leninismo es “la ciencia del desarrollo de la sociedad, la ciencia del movimiento obrero, la  ciencia de la revolución proletaria, la ciencia de la edificación de la sociedad  comunista”. Es una ciencia que se desarrolla y perfecciona constantemente. El abandono del marxismo leninismo por el PCUS, culminó con el “nuevo pensamiento” de Govachov, instrumento teórico de la total restauración del capitalismo en la URSS.Si el marxismo leninismo fue el arma teórica del Partido de los bolcheviques  para triunfar en la Gran Revolución de Octubre, construir el socialismo y  derrotar al Ejército más poderoso del imperialismo en la Segunda Guerra Mundial: la renuncia  y traición  a la doctrina de Marx y Lenin  sirvió para restaurar el capitalismo en la URSS y destruir el Movimiento Comunista  internacional. La experiencia soviética, en toda su historia, ha demostrado en forma rotunda  la verdad de  que “SIN TEORIA REVOLUCIONARIA NO HAY MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO”.

Después de la muerte de Stalin,  el oportunismo se entronizó en el PCUS, dando inicio a   una etapa agitada  que culminó con el triunfo del grupo aventurero  y contrarrevolucionario de Jruschov. El Partido de la Revolución de Octubre quedó sin dirección revolucionaria y puso a la URSS y el Movimiento Comunista mundial sin dirección evolucionaría,  preparando las condiciones necesarias para  el triunfo de la contrarrevolución y la desaparición del la URSS y el Campo socialista  surgido después de la derrota  del nazi fascismo en la Segunda Guerra Mundial. El oportunismo y el revisionismo se impusieron en el PCUS, levantando la bandea de la lucha “contra el culto a la personalidad de Stalin”, denigrándolo y calumniándolo.

La contrarrevolución pudo triunfar en la Unión Soviética porque después de la muerte de Stalin, los  grupos oportunistas que se manutenían ocultos, salieron a la palestra  y usurparon el poder del Partido. Eran los restos de los mencheviques, trotskistas, bujarinistas y nacionalistas. Todos estos grupos en el pasado se opusieron a la construcción del socialismo y  colaboraron con los enemigos de la Unión Soviética; sirvieron de  vehículo a las corrientes contrarrevolucionarias en el seno de la clase obrera y  de las mismas potencias fascistas que preparaban la agresión armada contra  la Unión Soviética.

Para avanzar  en su criminal tarea de restaurar el capitalismo ,  los grupos  reaccionarios encabezados por Gorbachov  hicieron una renuncia abierta al marxismo leninismo,  inventando el “Nuevo pensamiento”  y un “Humanismo”  que les sirvió  de doctrina  para cumplir su tarea política  de destrucción  de  los vestigios de socialismo que aun quedaban en la URSS.  Esta labor criminal del renegado Gorbachov y su  pandilla hubieran sido imposibles, si el Partido  de Lenin y Stalin se mantenía firme en posiciones marxistas leninistas, aplicándolo creadoramente como guía para la acción, deslindando posiciones  clara y enérgicamente con toda  desviación política y todo diversionismmo ideológico.

Del rol nefasto jugado por el revisionismo y en especial del Nuevo pensamiento de Gorbachov debemos sacar la conclusión de  que sin desenmascarar y derrotar  todas esas tendencias y otras semejantes, que surjan en el seno del Partido de la clase obrera, es imposible  cohesionar sus filas  convirtiéndolo en instrumento de lucha contra el imperialismo, las clases explotadoras, la revolución  y la construcción del socialismo.

Los comunistas  auténticos, marxistas leninistas, deben depurar sus filas de todo género de oportunistas, revisionistas, seguidores incondicionales del revisionismo soviético desde los tiempos de Jruschov hasta los del renegado Gorbachov. En la etapa actual  es más necesario que nunca  atenerse al marxismo leninismo y rechazar toda basura revisionista, como la que representa el “nuevo pensamiento “y el humanismo” de Gorbachov, sepulturero de la URSS  y del campo socialista, traidor redomado que se pasea por el mundo predicando sus disparates  doctrinarios para confundir a los movimientos revolucionarios y antiimperialistas de todo el mundo. Para cumplir este despreciable papel se le ha otorgado el “Premio Nobel de la Paz”.

Cuestión importante que debe tenerse presente es  que, la teorización de Gorbachov, sobre su “Nuevo Pensamiento” y su “Humanismo”, ha ido de la mano, desde  un principio, con una feroz campaña contra Stalin y el bolchevismo. Esto no es casual  porque el gran sucesor de Lenin  simboliza  la construcción victoriosa del socialismo  y la derrota del fascismo en la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética. Ya no es posible negar que el anticomunismo tiene hoy en día un nombre: antistalinismo. Es un antiestalinismo bien  planeado y financiado por el imperialismo internacional.

Ahora ya no cabe duda que  la “lucha contra el culto a la personalidad de Stalin” sirvió al revisionismo contrarrevolucionario para justificar todas las reformas que  condujeron a la restauración del capitalismo en la URSS. Detrás de   esa lucha  estaba su ofensiva ideológica  contra el marxismo leninismo y  la justificación del desmontaje del socialismo iniciado por el renegado Jruschov y  culminado  por el infiltrado Gorbachov. No es casual que estos   individuos se hayan distinguido por su antistalinismo enfermizo y vociferante que nos hace recordar  lo que Stalin  dijo  después de la Segunda Guerra Mundial:

“SE QUE TRAS MI MUERTE HABRA MUCHOS RETROCESOS, PERO EL VIENTO DE LA HISTORIA LOS BARRERA MAS TARDE O MAS TEMPRANO SIN MISERICORDIA.YO NO CREO, SIN  EMBARGO QUE ESTO VAYA A SUCEDER PRONTO: ES MUY PROBABLE QUE, EN UN FUTURO CERCANO, FERVIENTES  ANTICOMUNISTAS SE HAGAN CON EL PODER EN ESTE PAIS.”

¡Genial previsión de Stalin que se ha cumplido! Después de su muerte hubo muchos retrocesos y fervientes anticomunistas se hicieron con el poder en la Unión Soviética, pero los vientos de la historia los barrerá más tarde o más temprano sin misericordia.



EL CARACTER INTERNACIONAL
DE LA REVOLUCION DE OCTUBRE

Iósif Visarionóvich Dzhugashvili

    La Revolución de Octubre no se puede considerar sólo una revolución circunscrita "a un marco nacional". Es, ante todo, una revolución de carácter internacional, de carácter mundial, pues representa un viraje radical en la historia de la humanidad, un viraje del viejo mundo, del mundo capitalista, al mundo nuevo, al mundo socialista.

    En el pasado, las revoluciones acababan, generalmente, con la sustitución de un grupo de explotadores por otro grupo de explotadores en el timón del gobierno. Cambiaban los explotadores, pero la explotación continuaba. Así ocurrió en la época de los movimientos libertadores de los esclavos. Así ocurrió en el período de las sublevaciones de los siervos. Así ocurrió en el período de las conocidas "grandes" revoluciones de Inglaterra, de Francia y de Alemania. No me refiero a la Comuna de París, que fue el primer intento del proletariado -- glorioso y heroico, pero, con todo, un intento fallido -- de volver la historia contra el capitalismo.

    La Revolución de Octubre se distingue por principio de estas revoluciones. Se propone como objetivo, no el que una forma de explotación sustituya a otra forma de explotación, que un grupo de explotadores reemplace a otro grupo de explotadores, sino la supresión de toda clase de explotación del hombre por el hombre, la supresión de todos y cada uno de los grupos de explotadores, la instauración de la dictadura del proletariado, la instauración del Poder de la clase más revolucionaria entre todas las clases oprimidas que han existido hasta hoy, la organización de una nueva sociedad, de la sociedad socialista sin clases.

    Precisamente por eso, el triunfo de la Revolución de Octubre marca un cambio radical en la historia de la humanidad, un cambio radical en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical en los métodos de lucha y en las formas de organización, en el modo de vida y en las tradiciones, en la cultura y en la ideología de las masas explotadas del mundo entero.

    En esto reside la razón fundamental de que la Revolución de Octubre sea una revolución de carácter internacional, de carácter mundial.
    Y en esto radica también la profunda simpatía que sienten las clases oprimidas de todos los países por la Revolución de Octubre, en la cual ven la garantía de su liberación.

    Podrían señalarse varias cuestiones fundamentales en las que la Revolución de Octubre influye sobre el desarrollo del movimiento revolucionario del mundo entero.

    1. La Revolución de Octubre se caracteriza, ante todo, por haber roto el frente del imperialismo mundial, por haber derribado la burguesía imperialista en uno de los mayores países capitalistas y haber colocado en el Poder al proletariado socialista.

    La clase de los asalariados, la clase de los perseguidos, la clase de los oprimidos y de los explotados se elevó por vez primera en la historia de la humanidad a la posición de clase dominante, contagiando con su ejemplo a los proletarios de todos los países.

    Esto significa que la Revolución de Octubre inició una nueva época, la época de las revoluciones proletarias en los países del imperialismo.

    Esta revolución desposeyó a los terratenientes y capitalistas de los instrumentos y medios de producción, convirtiéndolos en propiedad social y contraponiendo, de este modo, la propiedad socialista a la propiedad burguesa. De esta manera, puso en evidencia la mentira de los capitalistas de que la propiedad burguesa es inviolable, sagrada y eterna.

    Esta revolución arrancó el Poder a la burguesía, despojó de los derechos políticos a la burguesía, destruyó la máquina del Estado burgués y entregó el Poder a los Soviets, contraponiendo, de este modo, al parlamentarismo burgués, como democracia capitalista, el Poder socialista de los Soviets, como democracia proletaria. Tenía razón Lafargue al decir, ya en 1887, que, al día siguiente de la revolución, "todos los antiguos capitalistas serían privados de los derechos electorales"[61].

    De esta manera, la Revolución de Octubre puso en evidencia la mentira de los socialdemócratas de que hoy es posible el tránsito pacífico al socialismo por la senda del parlamentarismo burgués.

    Pero la Revolución de Octubre no se detuvo ni podía detenerse aquí. Después de destruir lo viejo, lo burgués, emprendió la edificación de lo nuevo, de lo socialista. Los diez años de la Revolución de Octubre son diez años de edificación del Partido, de los sindicatos, de los Soviets, de las cooperativas, de las organizaciones culturales del transporte, de la industria y del Ejército Rojo. Los éxitos indiscutibles, alcanzados por el socialismo en la U.R.S.S. en el frente de la edificación, han demostrado claramente que el proletariado puede gobernar con éxito el país sin burguesía y en contra de la burguesía, puede levantar con éxito la industria sin burguesía y en contra de la burguesía, puede dirigir con éxito toda la economía nacional sin burguesía y en contra de la burguesía, puede edificar con éxito el socialismo, a pesar del cerco capitalista.

    La vieja "teoría" de que los explotados no pueden arreglárselas sin los explotadores, al igual que la cabeza y las otras partes del cuerpo no pueden arreglárselas sin el estómago, no es patrimonio exclusivo de Menenio Agripa, célebre senador romano en la historia antigua. Esta "teoría" es hoy la piedra angular de la "filosofía" política de la socialdemocracia, en general, y de la política socialdemócrata de coalición con la burguesía imperialista, en particular. Esta "teoría", que ha adquirido el carácter de prejuicio, es actualmente uno de los obstáculos más graves para el desarrollo revolucionario del proletariado de los países capitalistas. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado el golpe de gracia a esta falsa "teoría".

    ¿Acaso es necesario todavía demostrar que estos resultados, y otros semejantes, de la Revolución de Octubre no han podido ni pueden dejar de ejercer gran influencia sobre el movimiento revolucionario de la clase obrera de los países capitalistas?

    Hechos tan notorios para todo el mundo como los progresos del comunismo en los países capitalistas, como la creciente simpatía de los proletarios de todos los países hacia la clase obrera de la U.R.S.S. y, por último, la afluencia de delegaciones obreras al País de los Soviets, indican de un modo indiscutible que la semilla lanzada por la Revolución de Octubre empieza ya a dar sus frutos.

    2. La Revolución de Octubre hizo cuartearse al imperialismo, no sólo en los centros de su dominación, no sólo en las "metrópolis". Fue también un golpe contra la retaguardia del imperialismo, contra su periferia, minando la dominación del imperialismo en las colonias y en los países dependientes.

    Al derrocar a los terratenientes y a los capitalistas, la Revolución de Octubre rompió las cadenas de la opresión nacional y colonial y liberó de ellas a todos los pueblos oprimidos de un vasto Estado, sin excepción. El proletariado no puede liberarse sin liberar a los pueblos oprimidos. Rasgo característico de la Revolución de Octubre es el haber llevado a cabo, en la U.R.S.S., estas revoluciones nacionales y coloniales, no bajo la bandera de la hostilidad nacional y de los choques entre las naciones, sino bajo la bandera de la confianza mutua y de la amistad fraternal entre los obreros y los campesinos de los pueblos de la U.R.S.S., no en nombre del nacionalismo, sino en nombre del internacionalismo.

    Precisamente por esto, porque en nuestro país las revoluciones nacionales y coloniales transcurrieron bajo la dirección del proletariado y bajo la bandera del internacionalismo, precisamente por esto, los pueblos parias, los pueblos esclavos, se han elevado por vez primera en la historia de la humanidad a la condición de pueblos verdaderamente libres y verdaderamente iguales, contagiando con su ejemplo a los pueblos oprimidos del mundo entero.

    Esto significa que la Revolución de Octubre inició una nueva época, una época de revoluciones coloniales, que se llevan a efecto en los países oprimidos del mundo en alianza con el proletariado, bajo la dirección del proletariado.

    Antes, "se admitía" que el mundo estaba dividido, desde tiempos inmemoriales, en razas inferiores y superiores, en negros y blancos, de los cuales los primeros no son aptos para la civilización y están condenados a ser objeto de explotación, mientras que los segundos son los únicos exponentes de la civilización, llamados a explotar a los primeros.

    Hoy, esta leyenda hay que considerarla destruida y desechada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado el golpe de gracia a esta leyenda, demostrando en la práctica que los pueblos no europeos liberados, incorporados al cauce del desarrollo soviético, son tan capaces como los pueblos europeos de impulsar una cultura realmente avanzada y una civilización realmente avanzada.

    Antes, "se admitía" que el único método para liberar a los pueblos oprimidos era el método del nacionalismo burgués, el método de separación de las naciones unas de otras, el método de desunirlas, el método de acentuar la hostilidad nacional entre las masas trabajadoras de distintas naciones.

    Hoy, esta leyenda hay que considerarla refutada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado el golpe de gracia a esta leyenda, demostrando en la práctica la posibilidad y la conveniencia del método proletario, internacionalista, de liberación de los pueblos oprimidos, como el único método acertado, demostrando en la práctica la posibilidad y la conveniencia de una alianza fraternal entre los obreros y campesinos de los más diversos pueblos sobre los principios de voluntariedad y de internacionalismo. La existencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, prototipo de la futura unificación de los trabajadores de todos los países en una sola economía mundial, no puede por menos de servir de prueba inmediata de esto.

    Huelga decir que estos resultados, y otros semejantes, de la Revolución de Octubre no podían ni pueden dejar de ejercer una gran influencia sobre el movimiento revolucionario de las colonias y los países dependientes. Hechos como el incremento del movimiento revolucionario de los pueblos oprimidos en China, en Indonesia, en la India, etc. y la creciente simpatía de estos pueblos hacia la U.R.S.S. lo evidencian de modo indiscutible.

    Ha pasado la era en que se podía explotar y oprimir con toda tranquilidad a las colonias y a los países dependientes.

    Ha comenzado la era de las revoluciones libertadoras en las colonias y en los países dependientes, la era del despertar del proletariado de estos países, la era de su hegemonía en la revolución.

    3. Al arrojar la semilla de la revolución tanto en los centros del imperialismo como en su retaguardia, al debilitar la potencia del imperialismo en las "metrópolis" y al hacer vacilar su dominación en las colonias, la Revolución de Octubre ha puesto en tela de juicio la existencia misma del capitalismo mundial en su conjunto.

    Si, bajo las condiciones del imperialismo, el desarrollo espontáneo del capitalismo se ha transformado -- en virtud de su desigualdad, en virtud del carácter inevitable de los conflictos y de los choques armados y, por último, en virtud de la carnicería imperialista sin precedentes -- en un proceso de descomposición y agonía del capitalismo, la Revolución de Octubre y, como resultado de ella, el desprendimiento de un país enorme del sistema mundial del capitalismo, no podían por menos de acelerar este proceso, socavando, paso a paso, las bases mismas del imperialismo mundial.

    Más aún. La Revolución de Octubre, al hacer cuartearse el imperialismo, creó, al mismo tiempo, con la primera dictadura proletaria, una base potente y abierta para el movimiento revolucionario mundial, base que este movimiento no había tenido jamás antes y en la que ahora puede apoyarse. Creó un centro potente y abierto del movimiento revolucionario mundial, centro que no había tenido jamás antes y en torno al cual ese movimiento puede ahora adquirir cohesión, organizando el frente único revolucionario de los proletarios y de los pueblos oprimidos de todos los países contra el imperialismo.

    Esto significa, en primer lugar, que la Revolución de Octubre infirió una herida de muerte al capitalismo mundial, de la que éste no se repondrá jamás. Y por eso precisamente, el capitalismo jamás recobrará el "equilibrio" y la "estabilidad" que tenía antes de Octubre.
    El capitalismo podrá estabilizarse parcialmente, podrá racionalizar su producción, entregar el gobierno del país al fascismo, reprimir temporalmente a la clase obrera, pero no volverá jamás a disfrutar de la "tranquilidad" y la "seguridad", del "equilibrio" y la "estabilidad" de que hacía gala antes, pues la crisis del capitalismo mundial ha alcanzado un grado tal de desarrollo, que la hoguera de la revolución se encenderá inevitablemente, ya en los centros del imperialismo, ya en la periferia, haciendo trizas los remiendos capitalistas y aproximando, día tras día, la caída del capitalismo. Punto por punto como en la conocida fábula: "si saca el rabo, se le hunde el hocico; si saca el hocico, se le hunde el rabo".

    Esto significa, en segundo lugar, que la Revolución de Octubre elevó a cierta altura la fuerza y la importancia, la valentía y la voluntad combativa de las clases oprimidas del mundo entero, obligando a las clases dominantes a tenerlas en cuenta como un factor nuevo e importante. Hoy, ya no se puede ver en las masas trabajadoras del mundo una "multitud ciega" que vaga en las tinieblas y carece de horizontes, ya que la Revolución de Octubre encendió el faro que les alumbra el camino y les brinda perspectivas. Si antes no había una tribuna universal pública, desde la que se pudieran manifestar y plasmar los anhelos y las aspiraciones de las clases oprimidas, hoy esta tribuna existe y es la primera dictadura proletaria.

    ¿Acaso puede dudarse de que si esta tribuna fuese destruida, sobre la vida politico-social de los "países adelantados" se abatirían para largo tiempo las tinieblas de una negra y desenfrenada reacción? No puede negarse que el simple hecho de la existencia del "Estado bolchevique" pone un freno a las negras fuerzas de la reacción y facilita a las clases oprimidas la lucha por su liberación. Y esto es precisamente lo que explica ese odio bestial que los explotadores de todos los países sienten hacia los bolcheviques.

    La historia se repite, aunque sobre bases nuevas. Lo mismo que antiguamente, en la época de la caída del feudalismo, la palabra "jacobino" provocaba en los aristócratas de todos los países horror y repugnancia, también hoy, en la época de la caída del capitalismo, la palabra "bolchevique" provoca horror y repugnancia en la burguesía de todos los países. Y a la inversa: así como antes el asilo y la escuela de los representantes revolucionarios de la burguesía ascensional era París, hoy el refugio y la escuela de los representantes revolucionarios del proletariado ascensional es Moscú. El odio a los jacobinos no salvó al feudalismo del derrumbamiento. ¿Acaso puede dudarse de que el odio a los bolcheviques no salvará tampoco al capitalismo de su caída inevitable?

    Ha pasado la era de la "estabilidad" del capitalismo, arrastrando consigo la leyenda de la inamovilidad del orden burgués.

    Ha comenzado la era del hundimiento del capitalismo.

    4. No se debe considerar que la Revolución de Octubre es sólo una revolución en el campo de las relaciones económicas y político-sociales. Es, al mismo tiempo, una revolución en los cerebros, una revolución en la ideología de la clase obrera. La Revolución de Octubre surgió y se consolidó bajo la bandera del marxismo, bajo la bandera de la idea de la dictadura del proletariado, bajo la bandera del leninismo, que es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Representa, por tanto, el triunfo del marxismo sobre el reformismo, el triunfo del leninismo sobre el socialdemocratismo, el triunfo de la III Internacional sobre la II Internacional.

    La Revolución de Octubre abrió un abismo infranqueable entre el marxismo y la ideología socialdemócrata, entre la política del leninismo y la política de la socialdemocracia.

    Antes, hasta el triunfo de la dictadura del proletariado, la socialdemocracia podía alardear con la bandera del marxismo, sin negar abiertamente la idea de la dictadura del proletariado, pero sin hacer tampoco nada, absolutamente nada, por acercar la realización de esta idea; se comprende que esta actitud de la socialdemocracia no suponía amenaza alguna para el capitalismo. Entonces, en aquel período, la socialdemocracia se identificaba formalmente, o casi se identificaba, con el marxismo.

    Hoy, después del triunfo de la dictadura del proletariado, cuando todo el mundo ha visto con claridad meridiana a dónde conduce el marxismo y qué puede significar su triunfo, la socialdemocracia ya no puede alardear con la bandera del marxismo, ya no puede coquetear con la idea de la dictadura del proletariado, sin crear cierto peligro para el capitalismo. Después de haber roto hace ya mucho con el espíritu del marxismo, se ha visto obligada a romper también con la bandera del marxismo, enfrentándose abierta y francamente contra la obra del marxismo, contra la Revolución de Octubre, contra la primera dictadura del proletariado habida en el mundo.

    Ahora tenía que desentenderse y se desentendió, en efecto, del marxismo, ya que, en las condiciones actuales, no es posible llamarse marxista sin apoyar abierta y abnegadamente la primera dictadura proletaria del mundo, sin librar una lucha revolucionaria contra la propia burguesía, sin crear las condiciones para el triunfo de la dictadura del proletariado en el propio país.

    Entre la socialdemocracia y el marxismo se ha abierto un abismo. Desde ahora, el único portador y baluarte del marxismo es el leninismo, el comunismo.

    Pero las cosas no han parado aquí. Después de deslindar los campos entre la socialdemocracia y el marxismo, la Revolución de Octubre fue más allá, arrojando a la primera al campo de los defensores directos del capitalismo contra la primera dictadura proletaria habida en el mundo. Cuando señores como los Adler y Bauer, los Wels y Levi, los Longuet y Blum difaman al "régimen soviético", ensalzando la "democracia" parlamentaria, quieren decir con ello que luchan y seguirán luchando en pro de la restauración del orden capitalista en la U.R.S.S., en pro del mantenimiento de la esclavitud capitalista en los Estados "civilizados".

    La actual ideología socialdemócrata es el puntal ideológico del capitalismo. Lenin tenía mil veces razón al decir que los actuales políticos socialdemócratas son "verdaderos agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la clase de los capitalistas" y que, en "la guerra civil entre el proletariado y la burguesía", se colocarán inevitablemente "al lado de los 'versalleses' contra los 'comuneros'".[62]

    No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con el socialdemocratismo en el movimiento obrero. Por eso, la era de la agonía del capitalismo es, al mismo tiempo, la era de la agonía del socialdemocratismo en el movimiento obrero.

    La gran importancia de la Revolución de Octubre reside, entre otras cosas, en que anuncia el triunfo inevitable del leninismo sobre el socialdemocratismo en el movimiento obrero mundial.

    Ha terminado la era de la dominación de la II Internacional del socialdemocratismo en el movimiento obrero.

    Ha comenzado la era de la dominación del leninismo y de la III Internacional.