EL CARACTER INTERNACIONAL
DE LA REVOLUCION DE OCTUBRE
DE LA REVOLUCION DE OCTUBRE
Iósif Visarionóvich Dzhugashvili
La Revolución de Octubre no se puede considerar
sólo una revolución circunscrita "a un marco nacional". Es, ante
todo, una revolución de carácter internacional, de carácter mundial, pues
representa un viraje radical en la historia de la humanidad, un viraje del
viejo mundo, del mundo capitalista, al mundo nuevo, al mundo socialista.
En el pasado, las revoluciones acababan, generalmente, con
la sustitución de un grupo de explotadores por otro grupo de explotadores en el
timón del gobierno. Cambiaban los explotadores, pero la explotación continuaba.
Así ocurrió en la época de los movimientos libertadores de los esclavos. Así
ocurrió en el período de las sublevaciones de los siervos. Así ocurrió en el
período de las conocidas "grandes" revoluciones de Inglaterra, de
Francia y de Alemania. No me refiero a la Comuna de París, que fue el primer
intento del proletariado -- glorioso y heroico, pero, con todo, un intento
fallido -- de volver la historia contra el capitalismo.
La Revolución de Octubre se distingue por principio
de estas revoluciones. Se propone como objetivo, no el que una forma de
explotación sustituya a otra forma de explotación, que un grupo de explotadores
reemplace a otro grupo de explotadores, sino la supresión de toda clase de
explotación del hombre por el hombre, la supresión de todos y cada uno de los
grupos de explotadores, la instauración de la dictadura del proletariado, la
instauración del Poder de la clase más revolucionaria entre todas las clases
oprimidas que han existido hasta hoy, la organización de una nueva sociedad, de
la sociedad socialista sin clases.
Precisamente por eso, el triunfo de la Revolución
de Octubre marca un cambio radical en la historia de la humanidad, un cambio
radical en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical
en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical en
los métodos de lucha y en las formas de organización, en el modo de vida y en
las tradiciones, en la cultura y en la ideología de las masas explotadas del
mundo entero.
En esto reside la razón fundamental de que la Revolución
de Octubre sea una revolución de carácter internacional, de carácter mundial.
Y en esto radica también la profunda simpatía que sienten
las clases oprimidas de todos los países por la Revolución de Octubre, en la
cual ven la garantía de su liberación.
Podrían señalarse varias cuestiones fundamentales en las
que la Revolución de Octubre influye sobre el desarrollo del movimiento
revolucionario del mundo entero.
1. La Revolución de Octubre se caracteriza, ante
todo, por haber roto el frente del imperialismo mundial, por haber derribado la
burguesía imperialista en uno de los mayores países capitalistas y haber
colocado en el Poder al proletariado socialista.
La clase de los asalariados, la clase de los perseguidos,
la clase de los oprimidos y de los explotados se elevó por vez primera
en la historia de la humanidad a la posición de clase dominante,
contagiando con su ejemplo a los proletarios de todos los países.
Esto significa que la Revolución de Octubre inició
una nueva época, la época de las revoluciones proletarias en los países
del imperialismo.
Esta revolución desposeyó a los terratenientes y
capitalistas de los instrumentos y medios de producción, convirtiéndolos en
propiedad social y contraponiendo, de este modo, la propiedad socialista a la
propiedad burguesa. De esta manera, puso en evidencia la mentira de los
capitalistas de que la propiedad burguesa es inviolable, sagrada y eterna.
Esta revolución arrancó el Poder a la burguesía, despojó
de los derechos políticos a la burguesía, destruyó la máquina del Estado
burgués y entregó el Poder a los Soviets, contraponiendo, de este modo, al
parlamentarismo burgués, como democracia capitalista, el Poder
socialista de los Soviets, como democracia proletaria. Tenía razón
Lafargue al decir, ya en 1887, que, al día siguiente de la
revolución, "todos los antiguos capitalistas serían privados de los
derechos electorales"[61].
De esta manera, la Revolución de Octubre puso en evidencia
la mentira de los socialdemócratas de que hoy es posible el tránsito pacífico
al socialismo por la senda del parlamentarismo burgués.
Pero la Revolución de Octubre no se detuvo ni podía
detenerse aquí. Después de destruir lo viejo, lo burgués, emprendió la
edificación de lo nuevo, de lo socialista. Los diez años de la Revolución de
Octubre son diez años de edificación del Partido, de los sindicatos, de los
Soviets, de las cooperativas, de las organizaciones culturales del transporte,
de la industria y del Ejército Rojo. Los éxitos indiscutibles, alcanzados por
el socialismo en la U.R.S.S. en el frente de la edificación, han demostrado
claramente que el proletariado puede gobernar con éxito el país sin
burguesía y en contra de la burguesía, puede levantar con éxito
la industria sin burguesía y en contra de la burguesía, puede
dirigir con éxito toda la economía nacional sin burguesía y en contra
de la burguesía, puede edificar con éxito el socialismo, a pesar del
cerco capitalista.
La vieja "teoría" de que los explotados no
pueden arreglárselas sin los explotadores, al igual que la cabeza y las otras
partes del cuerpo no pueden arreglárselas sin el estómago, no es patrimonio
exclusivo de Menenio Agripa, célebre senador romano en la historia antigua.
Esta "teoría" es hoy la piedra angular de la "filosofía"
política de la socialdemocracia, en general, y de la política socialdemócrata
de coalición con la burguesía imperialista, en particular. Esta
"teoría", que ha adquirido el carácter de prejuicio, es actualmente
uno de los obstáculos más graves para el desarrollo revolucionario del
proletariado de los países capitalistas. Uno de los resultados más importantes
de la Revolución de Octubre consiste en que ha asestado el golpe de gracia a
esta falsa "teoría".
¿Acaso es necesario todavía demostrar que estos
resultados, y otros semejantes, de la Revolución de Octubre no han podido ni
pueden dejar de ejercer gran influencia sobre el movimiento revolucionario de
la clase obrera de los países capitalistas?
Hechos tan notorios para todo el mundo como los progresos
del comunismo en los países capitalistas, como la creciente simpatía de los
proletarios de todos los países hacia la clase obrera de la U.R.S.S. y, por
último, la afluencia de delegaciones obreras al País de los Soviets, indican de
un modo indiscutible que la semilla lanzada por la Revolución de Octubre
empieza ya a dar sus frutos.
2. La Revolución de Octubre hizo cuartearse al
imperialismo, no sólo en los centros de su dominación, no sólo en las
"metrópolis". Fue también un golpe contra la retaguardia del
imperialismo, contra su periferia, minando la dominación del imperialismo en
las colonias y en los países dependientes.
Al derrocar a los terratenientes y a los capitalistas, la
Revolución de Octubre rompió las cadenas de la opresión nacional y colonial y
liberó de ellas a todos los pueblos oprimidos de un vasto Estado, sin
excepción. El proletariado no puede liberarse sin liberar a los pueblos
oprimidos. Rasgo característico de la Revolución de Octubre es el haber llevado
a cabo, en la U.R.S.S., estas revoluciones nacionales y coloniales, no bajo la
bandera de la hostilidad nacional y de los choques entre las naciones, sino
bajo la bandera de la confianza mutua y de la amistad fraternal entre los
obreros y los campesinos de los pueblos de la U.R.S.S., no en nombre del nacionalismo,
sino en nombre del internacionalismo.
Precisamente por esto, porque en nuestro país las
revoluciones nacionales y coloniales transcurrieron bajo la dirección del
proletariado y bajo la bandera del internacionalismo, precisamente por esto,
los pueblos parias, los pueblos esclavos, se han elevado por vez primera
en la historia de la humanidad a la condición de pueblos verdaderamente
libres y verdaderamente iguales, contagiando con su ejemplo a los
pueblos oprimidos del mundo entero.
Esto significa que la Revolución de Octubre inició
una nueva época, una época de revoluciones coloniales, que se llevan a
efecto en los países oprimidos del mundo en alianza con el
proletariado, bajo la dirección del proletariado.
Antes, "se admitía" que el mundo estaba
dividido, desde tiempos inmemoriales, en razas inferiores y superiores, en
negros y blancos, de los cuales los primeros no son aptos para la civilización
y están condenados a ser objeto de explotación, mientras que los segundos son
los únicos exponentes de la civilización, llamados a explotar a los primeros.
Hoy, esta leyenda hay que considerarla destruida y
desechada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre
consiste en que ha asestado el golpe de gracia a esta leyenda, demostrando en
la práctica que los pueblos no europeos liberados, incorporados al cauce del
desarrollo soviético, son tan capaces como los pueblos europeos de impulsar una
cultura realmente avanzada y una civilización realmente avanzada.
Antes, "se admitía" que el único método para
liberar a los pueblos oprimidos era el método del nacionalismo burgués,
el método de separación de las naciones unas de otras, el método de desunirlas,
el método de acentuar la hostilidad nacional entre las masas trabajadoras de
distintas naciones.
Hoy, esta leyenda hay que considerarla refutada. Uno de
los resultados más importantes de la Revolución de Octubre consiste en que ha
asestado el golpe de gracia a esta leyenda, demostrando en la práctica la posibilidad
y la conveniencia del método proletario, internacionalista, de
liberación de los pueblos oprimidos, como el único método acertado, demostrando
en la práctica la posibilidad y la conveniencia de una alianza fraternal
entre los obreros y campesinos de los más diversos pueblos sobre los principios
de voluntariedad y de internacionalismo. La existencia de la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, prototipo de la futura unificación
de los trabajadores de todos los países en una sola economía mundial, no puede
por menos de servir de prueba inmediata de esto.
Huelga decir que estos resultados, y otros semejantes, de
la Revolución de Octubre no podían ni pueden dejar de ejercer una gran
influencia sobre el movimiento revolucionario de las colonias y los países
dependientes. Hechos como el incremento del movimiento revolucionario de los
pueblos oprimidos en China, en Indonesia, en la India, etc. y la creciente
simpatía de estos pueblos hacia la U.R.S.S. lo evidencian de modo indiscutible.
Ha pasado la era en que se podía explotar y oprimir
con toda tranquilidad a las colonias y a los países dependientes.
Ha comenzado la era de las revoluciones
libertadoras en las colonias y en los países dependientes, la era del despertar
del proletariado de estos países, la era de su hegemonía en la
revolución.
3. Al arrojar la semilla de la revolución tanto en
los centros del imperialismo como en su retaguardia, al debilitar la potencia
del imperialismo en las "metrópolis" y al hacer vacilar su dominación
en las colonias, la Revolución de Octubre ha puesto en tela de juicio la
existencia misma del capitalismo mundial en su conjunto.
Si, bajo las condiciones del imperialismo, el desarrollo
espontáneo del capitalismo se ha transformado -- en virtud de su desigualdad,
en virtud del carácter inevitable de los conflictos y de los choques armados y,
por último, en virtud de la carnicería imperialista sin precedentes -- en un
proceso de descomposición y agonía del capitalismo, la Revolución de Octubre y,
como resultado de ella, el desprendimiento de un país enorme del sistema
mundial del capitalismo, no podían por menos de acelerar este proceso,
socavando, paso a paso, las bases mismas del imperialismo mundial.
Más aún. La Revolución de Octubre, al hacer cuartearse el
imperialismo, creó, al mismo tiempo, con la primera dictadura proletaria, una
base potente y abierta para el movimiento revolucionario mundial, base que este
movimiento no había tenido jamás antes y en la que ahora puede apoyarse.
Creó un centro potente y abierto del movimiento revolucionario mundial, centro
que no había tenido jamás antes y en torno al cual ese movimiento puede
ahora adquirir cohesión, organizando el frente único revolucionario de los
proletarios y de los pueblos oprimidos de todos los países contra el
imperialismo.
Esto significa, en primer lugar, que la Revolución de
Octubre infirió una herida de muerte al capitalismo mundial, de la que éste no
se repondrá jamás. Y por eso precisamente, el capitalismo jamás recobrará el
"equilibrio" y la "estabilidad" que tenía antes de Octubre.
El capitalismo podrá estabilizarse parcialmente, podrá
racionalizar su producción, entregar el gobierno del país al fascismo, reprimir
temporalmente a la clase obrera, pero no volverá jamás a disfrutar de la
"tranquilidad" y la "seguridad", del "equilibrio"
y la "estabilidad" de que hacía gala antes, pues la crisis del
capitalismo mundial ha alcanzado un grado tal de desarrollo, que la hoguera de
la revolución se encenderá inevitablemente, ya en los centros del imperialismo,
ya en la periferia, haciendo trizas los remiendos capitalistas y aproximando,
día tras día, la caída del capitalismo. Punto por punto como en la conocida
fábula: "si saca el rabo, se le hunde el hocico; si saca el hocico, se le
hunde el rabo".
Esto significa, en segundo lugar, que la Revolución de
Octubre elevó a cierta altura la fuerza y la importancia, la valentía y la
voluntad combativa de las clases oprimidas del mundo entero, obligando a las
clases dominantes a tenerlas en cuenta como un factor nuevo e
importante. Hoy, ya no se puede ver en las masas trabajadoras del mundo una
"multitud ciega" que vaga en las tinieblas y carece de horizontes, ya
que la Revolución de Octubre encendió el faro que les alumbra el camino y les
brinda perspectivas. Si antes no había una tribuna universal pública,
desde la que se pudieran manifestar y plasmar los anhelos y las aspiraciones de
las clases oprimidas, hoy esta tribuna existe y es la primera dictadura
proletaria.
¿Acaso puede dudarse de que si esta tribuna fuese
destruida, sobre la vida politico-social de los "países adelantados"
se abatirían para largo tiempo las tinieblas de una negra y desenfrenada
reacción? No puede negarse que el simple hecho de la existencia del
"Estado bolchevique" pone un freno a las negras fuerzas de la
reacción y facilita a las clases oprimidas la lucha por su liberación. Y esto
es precisamente lo que explica ese odio bestial que los explotadores de todos
los países sienten hacia los bolcheviques.
La historia se repite, aunque sobre bases nuevas. Lo mismo
que antiguamente, en la época de la caída del feudalismo, la palabra
"jacobino" provocaba en los aristócratas de todos los países horror y
repugnancia, también hoy, en la época de la caída del capitalismo, la
palabra "bolchevique" provoca horror y repugnancia en la burguesía de
todos los países. Y a la inversa: así como antes el asilo y la escuela de los
representantes revolucionarios de la burguesía ascensional era París,
hoy el refugio y la escuela de los representantes revolucionarios del proletariado
ascensional es Moscú. El odio a los jacobinos no salvó al feudalismo del
derrumbamiento. ¿Acaso puede dudarse de que el odio a los bolcheviques no
salvará tampoco al capitalismo de su caída inevitable?
Ha pasado la era de la "estabilidad" del
capitalismo, arrastrando consigo la leyenda de la inamovilidad del orden
burgués.
Ha comenzado la era del hundimiento del
capitalismo.
4. No se debe considerar que la Revolución de Octubre
es sólo una revolución en el campo de las relaciones económicas y
político-sociales. Es, al mismo tiempo, una revolución en los cerebros, una
revolución en la ideología de la clase obrera. La Revolución de Octubre surgió
y se consolidó bajo la bandera del marxismo, bajo la bandera de la idea de la
dictadura del proletariado, bajo la bandera del leninismo, que es el marxismo
de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Representa, por
tanto, el triunfo del marxismo sobre el reformismo, el triunfo del leninismo
sobre el socialdemocratismo, el triunfo de la III Internacional sobre la II
Internacional.
La Revolución de Octubre abrió un abismo infranqueable
entre el marxismo y la ideología socialdemócrata, entre la política del
leninismo y la política de la socialdemocracia.
Antes, hasta el triunfo de la dictadura del
proletariado, la socialdemocracia podía alardear con la bandera del
marxismo, sin negar abiertamente la idea de la dictadura del proletariado, pero
sin hacer tampoco nada, absolutamente nada, por acercar la realización de esta
idea; se comprende que esta actitud de la socialdemocracia no suponía amenaza
alguna para el capitalismo. Entonces, en aquel período, la socialdemocracia se
identificaba formalmente, o casi se identificaba, con el marxismo.
Hoy, después del triunfo de la dictadura del
proletariado, cuando todo el mundo ha visto con claridad meridiana a
dónde conduce el marxismo y qué puede significar su triunfo, la
socialdemocracia ya no puede alardear con la bandera del marxismo, ya no puede
coquetear con la idea de la dictadura del proletariado, sin crear cierto
peligro para el capitalismo. Después de haber roto hace ya mucho con el
espíritu del marxismo, se ha visto obligada a romper también con la bandera del
marxismo, enfrentándose abierta y francamente contra la obra del marxismo,
contra la Revolución de Octubre, contra la primera dictadura del proletariado
habida en el mundo.
Ahora tenía que desentenderse y se desentendió, en efecto,
del marxismo, ya que, en las condiciones actuales, no es posible llamarse
marxista sin apoyar abierta y abnegadamente la primera dictadura proletaria del
mundo, sin librar una lucha revolucionaria contra la propia burguesía, sin
crear las condiciones para el triunfo de la dictadura del proletariado en el
propio país.
Entre la socialdemocracia y el marxismo se ha abierto un
abismo. Desde ahora, el único portador y baluarte del marxismo es el
leninismo, el comunismo.
Pero las cosas no han parado aquí. Después de deslindar
los campos entre la socialdemocracia y el marxismo, la Revolución de Octubre
fue más allá, arrojando a la primera al campo de los defensores directos del
capitalismo contra la primera dictadura proletaria habida en el mundo.
Cuando señores como los Adler y Bauer, los Wels y Levi, los Longuet y Blum
difaman al "régimen soviético", ensalzando la "democracia"
parlamentaria, quieren decir con ello que luchan y seguirán luchando en pro
de la restauración del orden capitalista en la U.R.S.S., en pro del
mantenimiento de la esclavitud capitalista en los Estados
"civilizados".
La actual ideología socialdemócrata es el puntal
ideológico del capitalismo. Lenin tenía mil veces razón al decir que los actuales
políticos socialdemócratas son "verdaderos agentes de la burguesía en
el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la clase de
los capitalistas" y que, en "la guerra civil entre el proletariado y la burguesía", se colocarán inevitablemente "al lado de
los 'versalleses' contra los 'comuneros'".[62]
No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con el
socialdemocratismo en el movimiento obrero. Por eso, la era de la agonía
del capitalismo es, al mismo tiempo, la era de la agonía del socialdemocratismo
en el movimiento obrero.
La gran importancia de la Revolución de Octubre reside,
entre otras cosas, en que anuncia el triunfo inevitable del leninismo sobre el
socialdemocratismo en el movimiento obrero mundial.
Ha terminado la era de la dominación de la II
Internacional del socialdemocratismo en el movimiento obrero.

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