martes, 13 de noviembre de 2012

Mariátegui y Trotsky


Mariátegui y Trotsky

José Sotomayor Pérez


De todo lo escrito por Mariátegui sobre Trotsky se desprende objetivamente la gran admiración que tuvo por quien, con el tiempo sería llamado, «judas de la revolución». Por ser esta cuestión un tanto espinosa, es mejor remitirse a lo escrito por el mismo Amauta. Comencemos por la comparación que establece entre el fundador de la IV Internacional y Lenin: « Lenin, verbigracia, se distinguió- dice Mariátegui- por una singular facultad para percibir y entender la dirección de la historia contemporánea y el sentido de sus acontecimientos.

PERO LOS PENETRANTES ESTUDIOS DE LENIN NO ABARCARON SINO LAS CUESTIONES POLÍTICAS Y ECONÓMICAS. TROTSKY, EN CAMBIO, SE HA INTERESADO ADEMAS POR LAS CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN EN LA FILOSOFÍA Y EN EL ARTE» (36)

Tenemos que admitir que el Amauta conoció muy poco las obras de Lenin y esto lo llevó a ponerlo por debajo de Trostky, considerándolo como un simple conocedor de la política y la economía contemporánea, muy hábil solo en percibir el sentido de los acontecimientos históricos. La realidad, sin embargo, desmiente categóricamente a Mariátegui. La contribución de Lenin en el desarrollo de las tres partes y tres fuentes integrantes del marxismo fue tan grande y decisiva, que hoy en día la ideología científica del proletariado se denomina, con justa razón, marxismo leninismo. Tratándose de la Filosofía, por ejemplo, nada de lo escrito por Trotsky, puede igualarse, ni lejanamente a la inmortal obra de Lenin titulada «Materialismo y Empiriocriticismo», en la cual desarrolla con profundidad la teoría marxista del conocimiento. Este es solo un ejemplo, de la contribución de Lenin a la Filosofía. En lo que se refiere a la doctrina económica de Marx, se conoce su obra inmortal, «El Imperialismo última fase del capitalismo», cuya vigencia hoy en día nadie puede negar. Un análisis serio de todo el acontecer internacional lleva a la conclusión de que los tres rasgos que caracterizan al imperialismo, señalados por Lenin, están presentes en el mundo contemporáneo: el imperialismo es a) capitalismo monopolista, b) capitalismo parasitario o en descomposición; c) capitalismo agonizante.

Si fuera cierto que Trotsky se preocupó de Filosofía más que Lenin, tendríamos que preguntarnos ¿a qué obra filosófica del «judas de la revolución» , se refiere el Amauta? ¿Cuáles son sus escritos sobre esta materia que estén al nivel de los «Cuadernos Filosóficos» y «Materialismo y Empiriocriticismo» de Lenin?

Siguiendo con sus elogios a Trotsky, dice que «en medio del trajín de la revolución se da tiempo para sus meditaciones sobre literatura y revolución». Considera a Sorel, Lenin y Trotsky como los «grandes Quijotes de la época», «osados y vigorosos revolucionarios». Además, subrayando el rol de Trotsky en la Gran Revolución de Octubre dice que él «en nombre del Comité Revolucionario anunció que el gobierno de Kerensky, dejaba de existir». (37)

Todos los elogios de Mariátegui a Trotsky se debieron al poco conocimiento que el Amauta tuvo de la obra de Lenin, a tal punto que lo consideraba como un discípulo de Sorel, cuestión que ya hemos visto al ocuparnos de la influencia del anarcosindicalista francés en el pensamiento del Amauta.

Que Mariátegui leyó a Trotsky más que a Lenin, se deduce, no solo de los pasajes que tenemos citados, sino principalmente del siguiente:

«El Trotsky real, el Trotsky verdadero es aquél que nos revelan sus escritos. Un libro da siempre, de un hombre una imagen más exacta y más verídica que un uniforme. Un generalísimo, sobre todo, no puede filosofar tan humana y tan humanitariamente. ¿Os imaginais a Foch, a Ludendorf, a Duglas Haig en la actitud mental de Trotsky?». (37)

¿Qué debemos desprender de estas palabras? Necesariamente que el Amauta había leído y conocía como pocos las obras de Trotsky y comulgaba con sus tesis y planteamientos, pese a que divergían y se oponían en gran medida al leninismo. Desde los mismos comienzos del bolchevismo. En efecto, Trotsky militó en las filas de los mencheviques y se opuso a Lenin en cuestiones fundamentales de carácter político e ideológico. Influido por Parvus, dio a luz su teoría de la revolución permanente, en oposición a la teoría científica de Lenin sobre la transformación de la revolución democrática burguesa en revolución socialista, en un proceso ininterrumpido. Según Trotsky la revolución burguesa en Rusia debía llevar a la constitución de un «gobierno obrero», de acuerdo a su conocida tesis: «sin zar, con gobierno obrero».

Trotsky tomó la idea de la «revolución permanente» de Marx y Engels, falsificándola groseramente. Los fundadores del socialismo científico sostenían que el proletariado debía avanzar «más que la misma burguesía en la revolución democrático-burguesa hasta que sea descartada la dominación de las clases poseedoras y hasta que el proletariado conquiste el poder del Estado».

Desarrollando esta tesis, Lenin formuló su teoría de la transformación de la revolución democrática en revolución socialista, teoría que ha sido confirmada por la una larga experiencia histórica, comenzando por la Gran Revolución de Octubre que sucedió a la revolución burguesa de Febrero de 1917 en la Rusia de los zares. No ha ocurrido lo mismo con la teoría trotskista de la «revolución permanente» que debe culminar con un gobierno “puramente obrero”, divorciado de las grandes masas campesinas.

Afirma J.C. Mariátegui que “La opinión trotskista tiene una función útil en la política soviética. Representa, si se quiere definirla en dos palabras, la ortodoxia marxista frente a la fluencia desbordada e indócil de la realidad rusa. Traduce el sentido obrero, industrial de la revolución socialista.

La revolución rusa debe su valor internacional, ecuménico, su carácter de fenómeno precursor del surgimiento de una nueva civilización, al pensamiento de Trotsky y sus compañeros reivindican en todo su vigor y consecuencias (38)

Llegando a este punto, tenemos que admitir que J.C. Mariátegui hace la apología de Trotsky hasta ponerlo no solo por encima de Lenin sino del mismo Marx. Pero ¿qué hay de cierto en este ensalzamiento desmedido del “judas de la Revolución”? Al tocar el problema de la teoría trotskista de la “revolución permanente”, hemos visto que su obrerismo estrecho es totalmente ajeno a la concesión de Marx y Lenin sobre el rol del proletariado en las revoluciones democrático burguesas. Salta a la vista que tan peregrina teoría llevó al Amauta a considerar el pensamiento de Trotsky como representante del «sentido obrero», «industrial» de la revolución socialista y de la misma «ortodoxia marxista». Hay una relación indudable entre el permanentismo trostkista y la tesis que Mariátegui sostiene sobre el carácter de revolución peruana, y todas las revoluciones latinoamericanas «Será, simple y puramente, la revolución socialista. A esta palabra, agregado, según los casos, todos los adjetivos que queráis, «antiimperialista», «agrarista, «nacionalista revolucionaria».

El socialismo los supone, los antecede, los abarca a todos». (39)

Es cierto que finalmente, y faltando poco para su muerte, Mariátegui aceptó la tesis leninista sobre la transformación de la revolución democrática burguesa en revolución socialista. Sin embargo, no se conoce una revisión de sus planteamientos que lo acercan y hasta identifican con el pensamiento de Trotsky.

Notas
36. J: C: MARIATEGUI.-La Escena Contemporánea.- Edit. Empresa Editora Amauta.- Lima l959, .pg.92
37. 37.-Ibid. - pg. 95.
38. J.C. MARIATEGUI. - Figuras y aspectos de la vida mundial. - pg. 27.
39. AMAUTA N°17.- setiembre de 1928.

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