Mariátegui
y Trotsky
José
Sotomayor Pérez
De
todo lo escrito por Mariátegui sobre Trotsky se desprende objetivamente la gran
admiración que tuvo por quien, con el tiempo sería llamado, «judas de la
revolución». Por ser esta cuestión un tanto espinosa, es mejor remitirse a lo
escrito por el mismo Amauta. Comencemos por la comparación que establece entre
el fundador de la IV Internacional y Lenin: « Lenin, verbigracia, se
distinguió- dice Mariátegui- por una singular facultad para percibir y
entender la dirección de la historia contemporánea y el sentido de sus
acontecimientos.
PERO
LOS PENETRANTES ESTUDIOS DE LENIN NO ABARCARON SINO LAS CUESTIONES POLÍTICAS Y
ECONÓMICAS. TROTSKY, EN CAMBIO, SE HA INTERESADO ADEMAS POR LAS CONSECUENCIAS
DE LA REVOLUCIÓN EN LA FILOSOFÍA Y EN EL ARTE» (36)
Tenemos
que admitir que el Amauta conoció muy poco las obras de Lenin y esto lo llevó a
ponerlo por debajo de Trostky, considerándolo como un simple conocedor de la
política y la economía contemporánea, muy hábil solo en percibir el sentido de
los acontecimientos históricos. La realidad, sin embargo, desmiente
categóricamente a Mariátegui. La contribución de Lenin en el desarrollo de las
tres partes y tres fuentes integrantes del marxismo fue tan grande y decisiva,
que hoy en día la ideología científica del proletariado se denomina, con justa
razón, marxismo leninismo. Tratándose de la Filosofía, por ejemplo, nada de lo
escrito por Trotsky, puede igualarse, ni lejanamente a la inmortal obra de
Lenin titulada «Materialismo y Empiriocriticismo», en la cual desarrolla
con profundidad la teoría marxista del conocimiento. Este es solo un ejemplo,
de la contribución de Lenin a la Filosofía. En lo que se refiere a la doctrina
económica de Marx, se conoce su obra inmortal, «El Imperialismo última fase
del capitalismo», cuya vigencia hoy en día nadie puede negar. Un análisis
serio de todo el acontecer internacional lleva a la conclusión de que los tres
rasgos que caracterizan al imperialismo, señalados por Lenin, están presentes
en el mundo contemporáneo: el imperialismo es a) capitalismo monopolista, b)
capitalismo parasitario o en descomposición; c) capitalismo agonizante.
Si
fuera cierto que Trotsky se preocupó de Filosofía más que Lenin, tendríamos que
preguntarnos ¿a qué obra filosófica del «judas de la revolución» , se
refiere el Amauta? ¿Cuáles son sus escritos sobre esta materia que estén al
nivel de los «Cuadernos Filosóficos» y «Materialismo y Empiriocriticismo»
de Lenin?
Siguiendo
con sus elogios a Trotsky, dice que «en medio del trajín de la revolución se
da tiempo para sus meditaciones sobre literatura y revolución». Considera a
Sorel, Lenin y Trotsky como los «grandes Quijotes de la época», «osados y
vigorosos revolucionarios». Además, subrayando el rol de Trotsky en
la Gran Revolución de Octubre dice que él «en nombre del Comité
Revolucionario anunció que el gobierno de Kerensky, dejaba de existir».
(37)
Todos
los elogios de Mariátegui a Trotsky se debieron al poco conocimiento que el
Amauta tuvo de la obra de Lenin, a tal punto que lo consideraba como un
discípulo de Sorel, cuestión que ya hemos visto al ocuparnos de la influencia
del anarcosindicalista francés en el pensamiento del Amauta.
Que
Mariátegui leyó a Trotsky más que a Lenin, se deduce, no solo de los pasajes
que tenemos citados, sino principalmente del siguiente:
«El
Trotsky real, el Trotsky verdadero es aquél que nos revelan sus escritos. Un
libro da siempre, de un hombre una imagen más exacta y más verídica que un
uniforme. Un generalísimo, sobre todo, no puede filosofar tan humana y tan
humanitariamente. ¿Os imaginais a Foch, a Ludendorf, a Duglas Haig en la
actitud mental de Trotsky?». (37)
¿Qué
debemos desprender de estas palabras? Necesariamente que el Amauta había leído
y conocía como pocos las obras de Trotsky y comulgaba con sus tesis y
planteamientos, pese a que divergían y se oponían en gran medida al leninismo.
Desde los mismos comienzos del bolchevismo. En efecto, Trotsky militó en las
filas de los mencheviques y se opuso a Lenin en cuestiones fundamentales de
carácter político e ideológico. Influido por Parvus, dio a luz su teoría de la
revolución permanente, en oposición a la teoría científica de Lenin sobre la
transformación de la revolución democrática burguesa en revolución socialista,
en un proceso ininterrumpido. Según Trotsky la revolución burguesa en Rusia
debía llevar a la constitución de un «gobierno obrero», de acuerdo a su
conocida tesis: «sin zar, con gobierno obrero».
Trotsky
tomó la idea de la «revolución permanente» de Marx y Engels,
falsificándola groseramente. Los fundadores del socialismo científico sostenían
que el proletariado debía avanzar «más que la misma burguesía en la
revolución democrático-burguesa hasta que sea descartada la dominación
de las clases poseedoras y hasta que el proletariado conquiste el poder
del Estado».
Desarrollando
esta tesis, Lenin formuló su teoría de la transformación de la revolución
democrática en revolución socialista, teoría que ha sido confirmada por la una
larga experiencia histórica, comenzando por la Gran Revolución de Octubre que
sucedió a la revolución burguesa de Febrero de 1917 en la Rusia de los zares.
No ha ocurrido lo mismo con la teoría trotskista de la «revolución permanente»
que debe culminar con un gobierno “puramente obrero”, divorciado de las
grandes masas campesinas.
Afirma
J.C. Mariátegui que “La opinión trotskista tiene una función útil en la
política soviética. Representa, si se quiere definirla en dos palabras, la
ortodoxia marxista frente a la fluencia desbordada e indócil de la realidad
rusa. Traduce el sentido obrero, industrial de la revolución socialista.
La
revolución rusa debe su valor internacional, ecuménico, su carácter de fenómeno
precursor del surgimiento de una nueva civilización, al pensamiento de Trotsky
y sus compañeros reivindican en todo su vigor y consecuencias” (38)
Llegando
a este punto, tenemos que admitir que J.C. Mariátegui hace la apología de
Trotsky hasta ponerlo no solo por encima de Lenin sino del mismo Marx. Pero
¿qué hay de cierto en este ensalzamiento desmedido del “judas de la
Revolución”? Al tocar el problema de la teoría trotskista de la “revolución
permanente”, hemos visto que su obrerismo estrecho es totalmente ajeno a
la concesión de Marx y Lenin sobre el rol del proletariado en las revoluciones
democrático burguesas. Salta a la vista que tan peregrina teoría llevó al
Amauta a considerar el pensamiento de Trotsky como representante del «sentido
obrero», «industrial» de la revolución socialista y de la misma «ortodoxia
marxista». Hay una relación indudable entre el permanentismo trostkista y
la tesis que Mariátegui sostiene sobre el carácter de revolución
peruana, y todas las revoluciones latinoamericanas «Será, simple y
puramente, la revolución socialista. A esta palabra, agregado, según los casos,
todos los adjetivos que queráis, «antiimperialista», «agrarista, «nacionalista
revolucionaria».
El
socialismo los supone, los antecede, los abarca a todos».
(39)
Es
cierto que finalmente, y faltando poco para su muerte, Mariátegui aceptó la
tesis leninista sobre la transformación de la revolución democrática burguesa
en revolución socialista. Sin embargo, no se conoce una revisión de sus
planteamientos que lo acercan y hasta identifican con el pensamiento de
Trotsky.
Notas
36. J: C: MARIATEGUI.-La Escena Contemporánea.-
Edit. Empresa Editora Amauta.- Lima l959, .pg.92
37. 37.-Ibid.
- pg. 95.
38.
J.C. MARIATEGUI. - Figuras y aspectos de la vida
mundial. - pg. 27.
39. AMAUTA N°17.- setiembre de 1928.

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